La ‘app’ china que conquista el mundo

TikTok es una aplicación de vídeos breves, bien editados y con una variedad infinita de repertorio para el gusto adolescente. Hay de todo: playbacks de trap, bailes de hiphop, tonterías, desafíos para bailar o disfrazarse, aspirantes a comediantes, adolescentes machitos sin camiseta…

“Me encanta editar, y en comparación con YouTube tardo poco y se pueden hacer muchas cosas chulas”, dice Lucía Oltra, con más de 411.000 seguidores. Los usuarios con más éxito suelen gestionar también cuentas en otras redes sociales, como YouTube o Instagram.

“Me encanta editar  y en comparación con YouTube tardo ‘poco’ y se pueden hacer muchas cosas chulas”

Entre diciembre y enero, TikTok ha sido una de las cinco apps más descargadas en Estados Unidos y Reino Unido, y se ha situado entre las 10 primeras en España, Francia y Alemania, según App Annie. Su dominio en Asia es más apabullante. En cambio, en América Latina solo tiene buenos resultados en México. TikTok tiene más público entre los usuarios de Android que en Apple.

¿Por qué una app china de vídeos breves se ha convertido en un éxito mundial? No emerge de la nada. TikTok es de ByteDance, una de las startups financiadas con capital riesgo más valorada del mundo. En 2018 Bytedance ingresó 8.000 millones de dólares en publicidad, una cantidad similar a la que factura Instagram. El producto principal de ByteDance es TouTiao, un agregador de noticias que ha tenido conflictos con la censura china.

En 2017, ByteDance compró Musical.ly, que hacía algo muy parecido a TikTok. En agosto de 2018, ByteDance fusionó Musical.ly con DouYin, la versión china original de TikTok. (Aunque DouYin y TikTok siguen siendo dos plataformas separadas).

China ha logrado crear marcas globales de hardware. Pero Bytedance puede convertirse en el primer gran gigante tecnológico que luche por el dinero publicitario con Facebook fuera de China, de momento en India y el resto de Asia. El tiempo medio de uso de la app en China es de 31 minutos diarios. En Estados Unidos, de algo más de 13 minutos.

El uso particular de la inteligencia artificial en la aplicación es otra ventaja. Al contrario que otras redes, TikTok ofrece la opción de ver un vídeo tras otro sin escoger ni seguir a nadie. Es como ver la tele sin mando. El software define patrones y ofrece más contenido relacionado con el consumo habitual de cada usuario. La inteligencia artificial es también básica para las herramientas de edición: “Esas funciones incluyen tecnología de reconocimiento de imágenes, stickers 3D, filtros, herramientas de edición y rodaje”, según explica un portavoz de la compañía.

¿La app del buen rollo?

Este 2019 será un año de repliegue tecnológico. El debate sobre el uso excesivo, las dudas acerca de sus consecuencias y las quejas por el abuso y la falta de privacidad en Facebook, YouTube, Twitter, WhatsApp serán debates centrales. TikTok aspira a huir de esos problemas. Su aire juvenil, loco, la alejan de los debates políticos y de actualidad.

Aunque eso no evita que TikTok tenga también retos graves de racismo, odio y abuso en su web. Vice sacó en diciembre una pieza sobre los problemas “nazis” de TikTok. La respuesta de un portavoz de TikTok es la habitual en el sector: “Afrontar este asunto es un reto para toda la industria, pero por nuestra parte seguiremos reforzando nuestras medidas existentes y desarrollaremos más protecciones”.

La edad de los usuarios de TikTok es también un riesgo. El límite está en 13 años –y la app no deja registrarse a nadie con menos–, pero el software no sabe si mientes o si simplemente navegas sin cuenta propia. “El público de TikTok tiene 12-16 años, es aún más joven que Snap o Instagram”, dice Loreto Gómez, fundadora de Lady Tools, que trabaja con influencers muy jóvenes.

“Al día dedicamos ocho  horas entre planificación de lo que vamos a grabar, preparación de escena, grabación y edición”

El esfuerzo de la compañía es centrar su plataforma en los mejores creadores. Dos de ellos son Sky y Tami, que se definen como dos “artistas de profesión” desde antes de convertirse “en pareja comercial e influencers“. Han conseguido más de 3,7 millones de seguidores en 11 meses en Musical.ly y TikTok: “Al día dedicamos ocho horas entre planificación de lo que vamos a grabar, preparación de escena, grabación y edición (si la hay). Además, hacemos diariamente entre cuatro y seis horas de livestream (vídeo en directo)”, subrayan. Todo lo hacen ellos mismos.

Una de las cosas que más llaman la atención de quien llega a TikTok es ver cómo la mayoría de creadores tiene detrás de sus escenas el comedor de casa de sus padres, su habitación de niños, las calles de la urbanización o la plaza del pueblo. Sus aportaciones son eminentemente caseras.

Jan Cutillas es un joven creador de Barcelona. Tiene un millón de seguidores. Sus bromas en vídeo son claramente grabadas en casa de padres: “Nunca desconecto, siempre estoy pensando en lo siguiente que voy a grabar, pero cuando me pongo a hacer un vídeo estoy alrededor de unas cinco horas. Acostumbro a grabarme solo, pero en ocasiones me ayuda mi madre, mi hermana o amigos”, reconoce.

Ahora espera una novedad de TikTok: más monetización. “Las marcas empiezan a encontrar un sitio donde invertir en nosotros”, concluye.

 

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