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¿Recuerdas cómo eras?

La segunda quincena de diciembre pasado me hizo recordar cómo era la actividad comercial de Córdoba hace unos 15 años. Las calles atiborradas de consumidores, buscando bienes y servicios. Gente cordobesa y gente que venía de fuera de la ciudad, y no sólo de las comunidades y municipios cercanos, sino incluso de Tierra Blanca, Tres Valles, Tuxtepec, y hasta de Tehuacán venían. Recuerdo que Córdoba competía incluso con el puerto de Veracruz.

En cuanto a seguridad, que tiempos en que uno podía salir a jugar hasta las once de la noche en la calle sin correr ningún peligro, e incluso regresar de las fiestas caminando a tu casa, a las cuatro de la mañana. De los únicos que había que cuidarse era de los policías, porque si podían te asustaban y robaban lo que traías en la cartera, pero de ahí no pasaba.

Incluso, veíamos pasar al toro con su gente armada en la batea de su camioneta y sabíamos que no había problema, ellos se dedicaban a lo suyo, y el resto a lo nuestro. Eran los tiempos en que si veías a un cordobés en la calle con algún problema, te detenías a apoyarlo, simplemente porque era cordobés, ya fuera en ciudad o en carretera. Estábamos orgullosos de vivir aquí, e incluso los pleitos entre escuelas, las rivalidades, no pasaban a mayores, salvo una bronca en el campo de futbol que se olvidaba rápido.

Todo eso ha cambiado para mal. Sin embargo hay cosas que no han cambiado para nada, en ese entonces había que cuidarse de la policía en la noche, hoy seguimos igual, solo que hay más corporaciones circulando. Había pocos policías, siguen siendo pocos. Presentar una denuncia en el ministerio público era la misma perdedera de tiempo que hoy representa presentar una denuncia en a fiscalía, y ayer igual que hoy, nadie investigaba nada. Los jueces recibían mochada entonces y ahora. El gobernador era el que mandaba en los tres poderes, igual que hoy, y la administración pública en general, a nivel local y estatal era similar, sin grandes fracasos y sin grandes éxitos, pateando la bola para terminar el período lo menos raspado posible.

Córdoba tuvo una época en que el alcalde era apreciado en el momento de su desempeño y apreciado después de dejar el puesto. Todavía recuerdo a un señorón cómo don León Sánchez Arévalo, que era toda una institución en la ciudad. O a los dueños del Banco de Córdoba que luego se fusionó con el Banco de Londres y México que pasó a ser Serfin y hoy es Santander. Córdoba tuvo su época de oro y la dejamos ir, conservando muy poco de aquélla época.

Los cordobeses pueden hacer mucho por su ciudad, primero que nada, estar orgullosos de ser cordobeses. Si a Orizaba le ven algo bueno, pues tratar de igualarlo o mejorarlo en Córdoba, entendiendo que aunque son municipios muy diferentes, una buena administración mejora siempre lo que se tiene. Hoy por hoy los ayuntamientos están limitados si no tienen ingresos propios, pues la federación vuelve a la tendencia centralista que todo debe ser aprobado por el presidente, así hasta una nueva calle, hay que tramitarla y solicitarla con el delegado federal. Los diputados federales poco pueden gestionar, pues los ha limitado mucho el ejecutivo federal en esa función a la que nos tenían acostumbrados. Si a ellos les cierran las puertas, los atan de manos para servir a su distrito. Los diputados locales, salvo algunos actos de propaganda, también pueden hacer muy poco, ya que incluso el gobierno del estado ha sido limitado en el flujo de recursos, teniendo que apechugar, manejando presuntos sub ejercicios de dinero que jamás les llegó, pero para no hacer quedar mal al presidente, asumen que es ineficiencia estatal, en lugar de recorte federal.

Todo esto lo digo, porque los cordobeses no pueden esperar sentados a que los problemas de su ciudad los resuelva alguien desde el gobierno. Tenemos tiempo observando que el gobierno no tiene capacidad para resolver muchos de los problemas, en otros casos, no tiene la intención, y en otros más, ni siquiera sabe que existen los problemas. Por lo tanto, para que Córdoba brille, son los propios cordobeses quienes tienen que asumir la responsabilidad. Tanto con la administración actual como con las futuras administraciones.

Opciones hay muchas. Sin embargo la más importante es asumirse como cordobeses, ya sea por nacimiento o por adopción y demostrar con hechos el amor por su ciudad. Si surgiera cualquier tipo de iniciativa para mejorar la ciudad, creo que lo conveniente sería apoyarla y sumarse a proyectos ciudadanos. Y eso, quizá sea lo más difícil, pues si en todo México no hay cultura de ciudadanía, en el sureste del país hay todavía menos cultura al respecto.

Los mexicanos en general jamás hemos sido ciudadanos al 100%, por ello, actuar como tales nos suena muy extraño y no comprendemos ni cómo actuar, ni cómo pensar y analizar nuestro entorno desde un punto de vista ciudadano.

México ha vivido siempre bajo una dictadura que aleja totalmente al pueblo de las decisiones de gobierno. Desde antes de la conquista, la clase gobernante tomaba decisiones que simulaba eran buenas para el pueblo, pero en realidad únicamente funcionaban en beneficio de los gobernantes.

A lo largo de la conquista y el virreinato, las condiciones sociales fueron similares, los pobladores vivían, trabajaban, pagaban impuestos o alcabalas (Hoy IVA, impuesto sobre ventas) y morían sin participar al mínimo en las decisiones de gobierno. Durante nuestra vida independiente la situación fue muy similar, y sólo los intereses de los poderosos imponían la agenda de la vida pública. Durante la dictadura del PRI México avanzó en estructuras sociales y en instituciones más lento que el resto del mundo, y así hasta la fecha, pues parece una maldición cultural el que quien llegue a un puesto de gobierno, invariablemente busque su interés personal en lugar del colectivo, lo cual deriva en los conocidos saqueos del erario público.

Las decisiones que los cordobeses tomen en su vida diaria, en su vida social y ante la urna, definen el futuro de la ciudad. Quien vende un voto, no sólo se daña a sí mismo y a su familia, sino también daña a la sociedad en su conjunto. Quien vota en función de su interés personal causa el mismo daño. Las decisiones personales, sociales y políticas deben tomarse en función de el beneficio que pueda tener la sociedad en su conjunto, pues sólo unidos y pensando en el bien general podemos avanzar como sociedad, desde todos los puntos de vista, principalmente el bienestar económico, el avance de la infraestructura urbana, y la seguridad para todos.

Ojalá este mensaje te sirva para reflexionar no en lo que la ciudad, el gobierno, el vecino pueden hacer por tí, sino también lo que tú y tu familia puedes hacer por tu entorno, tu ciudad, tu vecino, etc. Soluciones hay, solo falta tomarnos la molestia de ponerlas en práctica.

Sobre todo recuerda que si ya una vez fuimos un emporio comercial que benefició a todos los cordobeses, podemos recuperar nuestro antiguo esplendor e incluso mejorar en otros rubros que nos beneficien a todos los que tenemos el gusto de vivir en la zona de las altas montañas del centro de Veracruz.

www.hablemoscordoba.blgospot.com miguelcobian@gmail.com @jmcmex

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