Anecdotario mexicanoPrincipal

El efímero Territorio de Tehuantepec (1853-57)

El México de los años 1850 estaba relativamente poco poblado. Sólo algunas partes de la República tenían el estatus oficial de Estados por contar un numero suficiente de habitantes. Varias regiones periféricas eran todavía territorios. Por ejemplo, Quintana Roo sólo fue reconocido como Estado en 1974. Varios de esos territorios estaban además involucrados en conflictos locales, exacerbados en aquella época por la guerra entre liberales y conservadores. Tal era el caso en 1850 de una parte del Estado de Oaxaca, más específicamente del istmo de Tehuantepec. En este contexto nació en 1853 el efímero Territorio de Tehuantepec, cuya capital era Minatitlán. El nuevo territorio abarcaba la parte oriental del Estado actual y regiones vecinas de Chiapas y Veracruz.

José Gregorio Meléndez nació el 12 de marzo de 1793, en un rancho a unos kilómetros al noroeste de Juchitán. Se dice que, adulto, era moreno, de estatura mediana, con una frente amplia y pómulos pronunciados. Al darse cuenta de la situación precaria de los zapotecos de su tierra, decidió dedicar sus esfuerzos a ayudarlos. Para reivindicar su origen zapoteco, cambió su nombre por el de Che Gorio Melendre, como se conoce en la historia local. Tomó por primera vez las armas en defensa de su pueblo en 1834. Desde 1834 hasta 1847, dirigió una larga campaña contra el gobierno del Estado y la ciudad vecina de Tehuantepec, para oponerse a la clase dominante de la región de los Valles Centrales de Oaxaca. Buscaba obtener el control de las salineras de la costa y alcanzar la autonomía para Juchitán. Sus esfuerzos se vinieron abajo en 1847, consecutivamente a la invasión norteamericana, cuando Melendre encabezó un cuerpo de voluntarios para luchar contra los invasores. Pero al terminarse la guerra, volvieron a surgir los conflictos locales. En 1850, el gobernador de Oaxaca, Don Benito Juárez, mandó tropas para sofocar la rebelión y quemar Juchitán.

A raíz de la quema de Juchitán, en 1853, Melendre, entonces comandante militar de la plaza de Tehuantepec, mandó al Presidente de la República, don Antonio López de Santa Anna, una demanda de separar al Departamento de Tehuantepec del estado de Oaxaca. Se concedió la demanda por el Decreto del 29 de mayo de 1853, reconociendo la autonomía política del Istmo de Tehuantepec al convertirlo en territorio federal, con Minatitlán como capital, un estatus que sólo conservó durante 4 años. El Presidente Santa Anna esperaba construir un ferrocarril o un canal en el Istmo de Tehuantepec, pero este plan resultó inviable. Además, esperaba así debilitar las fuerzas liberales que gobernaban en Oaxaca. Este mismo día 29 de mayo, Melendre murió intoxicado. Algunos autores afirman, sin pruebas, que fue envenenado.

En 1855, las autoridades locales de Juchitán secundaron el Plan de Ayutla liberal contra Santa Ana. En esta época, Máximo Ramón Ortiz, un partidario de Santa Anna, era Gobernador del Estado de Oaxaca y Comandante Militar del Departamento de Tehuantepec. Salió rumbo a Juchitán para aplastar la rebelión, pero fue rechazado con muchas pérdidas. Los juchitecos lo emboscaron, infligiéndole una derrota de la que apenas pudo él escapar. Para acabar con la rebelión, Santa Anna destacó por la vía de Coatzacoalcos una gruesa columna, bien armada y pertrechada, al mando del general Hernández. Pero en San Juan Guichicovi, el general Hernández sufrió una derrota total. Este triunfo favoreció al Plan de Ayutla en el Istmo. El 20 de agosto de 1855 elevaron los de Tehuantepec una solicitud de adhesión territorial al Estado, la que fue atendida por el Gobernador de Oaxaca, quien, a su vez, la gestionó ante el Gobierno Federal, logrando su propósito por el Decreto de 27 de septiembre de 1856. El territorio istmeño volvió nuevamente a depender del Estado de Oaxaca, aun si continuaron los conflictos políticos por varios años. Con la proclamación de la Constitución de 1857, dos años después de la caída de Santa Anna, fue definitivamente disuelto el territorio. Aun, en 1865, los juchitecos recibieron a los invasores franceses con cierto entusiasmo, esperando tal vez reanudar su proyecto de autonomía. Eso explica porque el Territorio de Tehuantepec figura todavía sobre algunos viejos mapas franceses del tiempo de la guerra de Intervención.

¿Cómo se gestó la traición?

ANTERIOR

En Veracruz, 1576 casos positivos y 167 defunciones por el Covid 19: Salud

SIGUIENTE

Te puede interesar