Vivir en el Golfo

GUSTAVO DE HOYOS, NO AGUANTÓ LA PRESIÓN

 En cuestión de horas, el dirigente nacional de Coparmex Gustavo de Hoyos Walther tiró la credibilidad que sus seguidores habían depositado en él, pasó del espadachín dispuesto al debate, a disminuirse en un “liderazgo menguado”, como lo calificó el ex secretario del Trabajo Javier Lozano, al que primero invitó a ser vocero especial y luego despidió el mismo día.
 Y es que enamorados del líder entrón que prometía ser disidente en el propio paraíso, sus correligionarios, algunos de Coparmex y otros libres plenamente convencidos de su liderazgo, han preferido guardar silencio al ver que el superhéroe envainó la espada y dejó caer el escudo.
 Hasta cierto punto, el coronavirus y las pifias gubernamentales han servido como una cortina de humo natural para que el tema no ocupe los primeros planos, pero para tener una dimensión de los acontecimientos diremos que todo ocurrió así:
 A las 10:11 de la mañana del 28 de abril, desde su cuenta de twitter Gustavo de Hoyos lanzó un primer mensaje: “Las decisiones del @Gobierno.mx están comprometiendo la vigencia de las instituciones democráticas y republicanas. El debate es fundamental para evitar retrocesos. Agradezco a @JLozanoA se integre a este reto como Vocero Especial de @Coparmex para la defensa del Estado de derecho”.
De esa forma, Gustavo de Hoyos Walther oficializó el nombramiento de Javier Lozano Alarcón como “vocero especial” para “la defensa del Estado de Derecho”, a lo que el ex colaborador de Felipe Calderón en el PAN y de José Antonio Meade en el PRI, respondió alegre a su encargo en el nuevo proyecto: “Agradezco mucho tu confianza, presidente, y puedes estar seguro de que estaré en primera línea para defender, con todo, nuestro régimen democrático, de libertades y el Estado de Derecho. Un saludo a toda la comunidad @Coparmex, es un honor ser parte de la misma”, respondió el recién contratado; pero muy pronto la telenovela cambió la trama.
 A las 22:34 de ese mismo 28 de abril, “Día Mundial de la Seguridad y salud en el trabajo”, Javier Lozano fue despedido con un nuevo comunicado que desde la Coparmex informó: “El único vocero que tiene esta organización es Gustavo de Hoyos”.
 En medio de la preocupación colectiva por la pandemia, el periódico Reforma emitió un dato más, presuntamente atribuido a Gustavo de Hoyos que comentó: “después de valorar las distintas opiniones que se han vertido en este y otros chats institucionales, y a la retroalimentación (...) he decidido dejar sin efectos la designación del vocero especial que realicé esta mañana”.
 La noche no fue para conciliar el sueño, pues se intentó minimizar los efectos de haber provocado a Lozano y se le hizo una nueva oferta, la de “Asesor técnico voluntario de la Coparmex”, pero eso provocó el interés de los medios que, para la mañana del 29 de abril ya habrían los micrófonos para lo que Lozano quisiera decir.
 De viva voz, Lozano dijo que rechazaba el nuevo cargo ofrecido, porque después de tantos años no se podía conformar con migajas, “es más difícil tener un buen nombre que un buen cargo”; se dijo desilusionado, “después de tantos meses de haber realizado un trabajo conjunto haya terminado en el desaseo”; y aseguró que hoy Gustavo de Hoyos tiene un “liderazgo muy menguado” y lamentó que “se haya dejado presionar”.
Y en efecto, para quienes conocen la personalidad de Gustavo de Hoyos en Coparmex surgen las preguntas:
 ¿Se dejó presionar por gente dentro de Coparmex? ¿Es posible eso después de utilizar al organismo para apuntalar su imagen personal para una candidatura? ¿Se puede dejar presionar alguien que se acomoda los estatutos y se reelige constantemente? ¿Se dejó presionar el mismo que pateó el pesebre y cortó a mordidas el cordón umbilical con quienes lo hicieron? ¿En verdad es posible que haya reculado porque no había revisado bien los estatutos?
A ver si entendemos bien; según Javier Lozano, tenía ya varios meses trabajando con Gustavo de Hoyos en el diseño de la estrategia para la defensa del estado de derecho, que no es otra cosa que la lucha frontal contra Andrés Manuel López Obrador y su gobierno, pero el día en que le da el nombramiento de “Vocero especial” recibe presiones tan fuertes, que lo obligan a correr a Lozano y enfrentarse a la crítica ¿Dentro de Coparmex habrá una presión tan fuerte como para exponer al ridículo a Gustavo de Hoyos y crearle ahora un crítico gratuito? ¿A esa presión interna le tuvo miedo el líder entrón del sindicato patronal?
 Para muchos, la presión a la que se refiere Gustavo de Hoyos no vino de ahí, bastaron unas cuentas horas para obligarlo a dar marcha atrás al proyecto de ataque que gestó desde hace meses con Javier Lozano.
 Gustavo de Hoyos contrató a uno de los peleadores callejeros más repudiados por el actual régimen, el mismo que no pierde varias oportunidades al día para seguir con su campaña acusando la ineptitud gubernamental.

En su cuenta de Twitter, Lozano tiene fijo un mensaje que dice: “Dirán misa pero éste ha resultado ser el gobierno más incompetente, e indolente, menos preparado, con el peor gabinete y con una actitud soberbia e intolerante hacia quienes no pensamos como ellos. Ni hablar. Así es la democracia. Para el 2021, les ruego recapacitar y participar”.
En campaña por la Presidencia de la República, Javier Lozano abandonó el PAN que lo había impulsado como secretario de Estado y luego como Senador de la República, para aceptar irse al PRI como vocero de la campaña de José Antonio Meade.


Desde ahí su animadversión contra Andrés Manuel López Obrador creció, sus burlas se hicieron cada vez más mordaces y daba por hecho el triunfo del ex secretario de Hacienda.
Era obvio que la contratación hecha por Gustavo de Hoyos era para utilizar la personalidad de Lozano como punta de lanza, no para construir, sino para lanzar todo tipo de ataques hacia el régimen y su presidente.
Entonces Gustavo de Hoyos tuvo miedo a las presiones que se le desencadenaron en cuestión de horas, no a las reacciones internas de una Coparmex con una militancia en pleno claustro, sino a la etapa que estaba iniciando como principal opositor del Presidente de la República.
De Hoyos fue incapaz de sopesar las reacciones que tendría en contra, por su plan fabricado meses atrás y se vio obligado a dar marcha atrás de manera abrupta, porque el plan no consistía en abonarle al bienestar de los empresarios, sino a iniciar una guerra frontal contra el régimen contratando un mercenario ya probado.
Las cosas no salieron como lo planearon meses atrás y hoy el resultado es: un Presidente nacional de Coparmex que sí se dobla ante las presiones y, un Javier Lozano exhibido, contratado y despedido el mismo día en cadena nacional.
Al menos, los trabajadores de México que no encontraron solución a sus demandas en su estancia por la Secretaría del Trabajo, estarán satisfechos por la flagrante violación a los derechos laborales de Lozano, por parte del sindicato patronal.
LOS EFECTOS DE LA PANDEMIA
Una pregunta ¿y los políticos? Porque con motivo de la pandemia estamos obligados a quedarnos en casa, algunos con medio sueldo y otros sin eso, pero todos los que viven de la política gozan de garantías laborales a plenitud y parece que desaparecieron. De vez en cuando asoman la cabeza solo para anunciar disparates y críticas políticas a los adversarios, de ahí se vuelven a esconder. Personal médico, comerciantes, donadores, ciudadanos preocupados, empleados municipales y periodistas conocemos de cerca el riesgo. Los políticos no, ellos si están a buen resguardo y planeando el próximo salto electoral. ¿O no es así?
Comentarios a: vivirenelgolfo@gmail.com

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