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Intolerancia, de Maduro y del inmaduro

La noticia que anoche le dio la vuelta al mundo fue la represión del dictador venezolano Nicolás Maduro Moros en contra del periodista mexicano Jorge Ramos y otros de sus compañeros de la cadena Univisión que fueron ilegalmente detenidos mientras realizaban una entrevista que le molestó al “presidente” venezolano.

Se encontraban en el Palacio de Miraflores, alrededor de las siete de la noche, hora de Caracas, cuando al mostrarle unas imágenes grabadas por los periodistas donde se observa a venezolanos sacando comida de un camión de basura, el líder del régimen se levantó enfurecido y pidió a sus esbirros confiscar el material de la entrevista y las cámaras.

En un alevoso atentado a la libertad de prensa, los guardias de Maduro Moros encerraron a los periodistas María Martínez, Claudia Rendón, Juan Carlos Guzmán, Martín Guzmán, Francisco Urreiztieta y Jorge Ramos.

Según lo narró el propio conductor estelar de Univisión a través de una llamada telefónica, en un cuarto a oscuras, entraron agentes de seguridad y les arrebataron sus teléfonos celulares y bajo amenazas les exigieron las contraseñas de los mismos. Pasadas aproximadamente dos horas y media los liberaron y ellos por sus propios medios y sin sus equipos, se trasladaron a su hotel en la capital venezolana, pero en todo momento fueron seguidos por grupos policiacos que incluso se apostaron afuera de donde se hospedan.

A decir del periodista de televisión, Maduro trató de evitar a toda costa que el mundo conozca de la crisis humanitaria que se padece en su país, del terrorismo, las presuntas muertes de jóvenes por actos de represión del régimen en turno y, ahora, de los atentados a la libertad de expresión, pero Ramos advirtió que “con video o sin video, la comunidad internacional conocerá al dictador Maduro en todo su esplendor”.

Pero esos actos de represión, aunque usted no lo crea, suceden también en Veracruz contra los periodistas incómodos al sistema. Y yo que pensé que los medios ya habíamos soportado lo peor con Arturo Bermúdez Zurita y con Miguel Ángel Yunes Linares, al parecer estaba equivocado.

Hace unas semanas a través de la página http://www.veracruz.gob.mx/seguridad/wp-content/uploads/sites/18/2019/02/Convocatoria-Oficial-2.pdf se dio a conocer la Convocatoria de Reclutamiento para que mujeres y hombres de entre 18 y 40 años de edad puedan unirse a la Policía Estatal.

Los interesados acudieron a la academia de El Lencero con toda la documentación solicitada en original y copias, se sometieron a las pruebas físicas, médicas y de control y confianza, pero es ahí donde la puerca torció el rabo. Peor que robar, matar, consumir drogas, traficar, tratar blancas, o ser feminicida, es delito grave, cuasi pecado capital, ser hijo de un periodista crítico del gobierno en turno.

Uno de los aspirantes, un joven de 24 años, carrera profesional trunca en Administración Pública, padre de familia, con buena condición física, convencido de incorporarse al sistema de seguridad en el estado, sin antecedentes penales, habilitado para desempeñarse en el sector público, fue “vetado” por el supremo, jerarca, su Santidad, el funcionario estatal cuyas iniciales son “H” de Hugo, “G” de Gutiérrez y “M” de Maduro, perdón, de Maldonado, total, son igual de dictadores.

Existen elementos que ingresan a las corporaciones de seguridad por recomendaciones y compadrazgos, pero no aquellos que a través de sus redes sociales comparten algún video,  imágenes o memes que critiquen o incomoden al gobierno estatal.

Estas acciones violan los derechos y las garantías más elementales de los jóvenes veracruzanos que aspiran a formar parte de la Policía Estatal, pero que para su mala fortuna son hijos de periodistas incómodos. ¡Vaya estupidez!

Aunque ya hemos tenido militares al frente de la policía estatal, en Veracruz generalmente los mandos policiales son seleccionados por su “amistad” y “cercanía” con el jefe político en turno, sea alcalde o gobernador, y muy rara vez se les somete a un verdadero análisis y selección con base en su perfil profesional ni se revisa que sea apto para el cargo.

Erróneamente importa un cacahuate si carece de experiencia, conocimiento, sensibilidad para atender los temas de seguridad y el arraigo, es decir, que conozca al estado, su gente, los problemas en cada región y los grupos que asolan el territorio.

Son jefes policiales que obedecen a intereses políticos y lo que menos les importa es lo que sufre la población. Lo que les ocupa y le preocupa es quedar bien con el jefe, que al final es quien los pone, también quien los puede remover y, claro está, hay que cuidar el hueso.

Así la intolerencia de Maduro en Venezuela y la del regio inmaduro en Veracruz; lo digo porque con lo poco que ha mostrado, el jefe de la policía de plano se muestra muy verde.

Por cierto, otros funcionarios veracruzanos de muy alto nivel, igual de intolerantes, de plano bloquean de sus redes sociales a los periodistas críticos demostrando con ello su falta de oficio político, su cerrazón y su veto al libre ejercicio de la expresión de las ideas. ¡Teernuritasss! Comentarios y sugerencias a rvalerdeg@gmail.com  

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