Dante, ¿magnánimo o indigno?

Muchos lo llamaron “corrupto”, “convicto”, luego “ex convicto”, “oportunista”, “trepador”, “trapecista”, “vividor del erario” y todo un rosario de adjetivos que le endilgaron, pero creo que el ex gobernador de Veracruz y actual senador plurinominal de la República por Movimiento Ciudadano es magnánimo, es decir, noble y generoso, sobre todo con quien lo encarceló, le impidió salir de la prisión para asistir al funeral de su padre, lo exhibió públicamente y le ocasionó daño moral a él y a su familia.

Dante, alvaradeño por nacimiento, pero cordobés por adopción, estuvo literalmente en las cloacas de la política mexicana, pero fue capaz de resurgir, de planear su defensa desde una celda en el penal de  Pacho Viejo y hasta de crear su propio partido político, luego de renunciar abruptamente al PRI.

Hace un par de días, en la columna Trascendió de Milenio, se dice que “el coordinador de Movimiento Ciudadano en el Senado, Dante Delgado, ganó un juicio por daño moral interpuesto en el sexenio de Ernesto Zedillo, cuando se le encarceló por presuntos desvíos en obras realizadas en Veracruz. Ahora pide que se le resarza con 15 mil días de salario. Esperemos que se refiera al salario mínimo, porque si se trata de su sueldo como senador, el gobierno federal deberá desembolsar una fortuna, ya que ganan en promedio 3 mil 500 pesos diarios”.

Este es un hecho que se viene ventilando desde finales de 2016 y 2017, cuando se dio a conocer que la Secretaría de la Función Pública (SFP) debía indemnizar con un millón cien mil pesos por “daño moral” al dueño, líder, coordinador o las tres cosas, del Partido Movimiento Ciudadano (MC), quien obtuvo histórica victoria legal sobre el Estado mexicano tras más de 20 años de litigio.

Dante siempre ha dicho que su encarcelamiento fue producto de una “venganza política” por parte del ex presidente de la República, Ernesto Zedillo Ponce de León y el encargado de ejecutarla fue nada más y nada menos que Miguel Ángel Yunes Linares, el ex gobernador del estado.

Dante Delgado cayó en desgracia a partir del 17 de noviembre de 1995, cuando renunció al cargo de procurador Agrario, luego de chocar —argumentó— con las políticas del presidente Ernesto Zedillo para el estado de Chiapas. Un año después anunció su salida del PRI y la creación de una nueva opción política. En diciembre de 1996 fue detenido por agentes veracruzanos en la Ciudad de México, trasladado por carretera a Xalapa y puesto a disposición del juez Laurentino Sosa Capistrán, quien prácticamente obligado por los altos mandos políticos le dictó auto de formal prisión como probable responsable de los delitos de peculado, abuso de autoridad e incumplimiento o abandono del deber legal. Junto con el ex gobernador fueron encarcelados también su secretario de Finanzas y Planeación, Gerardo Poo Ulibarri y quien fuera su secretario de Desarrollo Urbano y encargado de las obras en su cuatrienio, Porfirio Serrano Amador.

Reitero, esto de la indemnización es un tema añejo, hace algún tiempo un abogado amigo mío me informó de la victoria legal de Delgado Rannauro y días después en un evento del Movimiento Ciudadano en el hotel Crow Plaza de Xalapa yo se lo pregunté personalmente, obvio que Dante evadió mi pregunta, pero ante mi insistencia me respondió: “Algo hay de eso, pero es un tema que me estoy guardando, no quiero que trascienda porque tengo otros planes”.

¿Cuáles eran esos planes? Integrar la Coalición por México al Frente con Movimiento Ciudadano, el PAN y el PRD y ello conllevaba a su vez, pactar con su verdugo Miguel Ángel Yunes Linares a fin de apoyar la campaña de Chiquiyunes para gobernador.

Al actual senador del MC, se le considera un tipo inteligente, master en operación política, controvertido, de claroscuros, pragmático, capaz de hacer negociaciones hasta con el mismo diablo con tal de conseguir sus objetivos y así lo hizo en la pasada contienda electoral; ganó perdiendo o perdió ganando, todo depende del cristal con que se mire, para el caso es lo mismo, porque Yunes, el PAN y el PRD perdieron, pero Dante hoy ocupa una curul del Senado de la República, es decir, no tiene un pelo de tonto y no lo digo porque sea calvo, el hueso es el hueso y como todo buen ex priista sabe que estar fuera del presupuesto es vivir en el error.

Así pues el alvaradeño fintea, amaga, todo es parte de un montaje, de una treta, juega con astucia, pero al final todo puede ser una trampa, porque igual que la chimoltrufia como dice una cosa dice otra.

En varias entrevistas de televisión y radio se ha dicho dolido, afectado, consternado porque cuando su padre murió, no pudo estar a su lado para darle el último adiós y ese es un recuerdo para él “profundamente doloroso”, pero lejos de reclamar su indemnización y de mostrarse inflexible, fuerte, pero sobre todo digno ante Miguel Ángel Yunes Linares,  que fue quien operó su detención y encarcelamiento, al contrario, se ha mostrado magnánimo, tibio, convenenciero e indigno. ¿De verás le dolió? ¿usted le cree? Yo tampoco.

A propósito el dueño de Movimiento Ciudadano se mantiene bastante alejado del estado, de su gente, de las necesidades y de males que lo aquejan como la inseguridad, el secuestro, la crisis, la falta de empleos, pero ya volverá en tiempo de elecciones como es su costumbre, apuesto doble contra sencillo, ya lo veremos.

 

 

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