Muelle 1

Voy derecho

El pragmatismo político del presidente Andrés Manuel López Obrador está, a dos años de su gobierno, a prueba de fuego: o te alineas por la buena o no te alineas pero como si así fuera, porque entonces entras de inmediato a la categoría conservadora, neoliberal y corrupta.

Haya sido como haya sido.

Por eso barre a diario los desatinos heredados de los regímenes todos a su juicio insalvables, desde Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, de arriba abajo como dice, incluidos los gobernadores de esos tiempos y los actuales que estaban cuando él llegó a gobernar con, eso sí, el voto mayoritario.

A esos exmandatarios federales que le precedieron los quiere enjuiciar no tanto jurídicamente como uno supone debiera hacerlo, sino políticamente, que bien le sirven a sus planes de linchamiento y desacreditación vía medios convencionales  y de redes sociales, que le funcionan esto sí, como anillo al dedo en su proyecto transexenal.

Ha corrido a cuanto funcionario discrepa de él o a su juicio no entendió los alcances de su proyecto purificador de la vida pública en su proyecto de cuarta transformación,

La mayor parte de su gabinete funciona, como dice una experta comunicadora, de floreros –véase si no el papel de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero- y hay de aquel que ose brillar o actuar o discrepar porque las reglas son muy claras: o cooperas o cuello.

Salvo, claro está, sus cuates Marcelo Ebrard –sí aquel de la triste memoria de la línea 12 del metro de la Ciudad de México y otras cuitas- y la actual jefa de gobierno Claudia Sheimbaum, que ahí la lleva, si se piensa en el 2024.

Luego ejerce vía Morena, partido que lo llevó al poder, control en el Congreso, en donde hay políticos muy experimentados que también traen lo suyo y otros que se la llevan sueva por lo que pueda ocurrir. Vía garantizada de alcanzar vía legisladores lo que conviene al gobierno central.

Aquí vale la pena detenerse sólo en lo que toca al paquete económico 2020-2021 que habrá de aprobarse en el mes de noviembre. Incluye crecimiento de 4.6 por ciento del producto interno bruto, cero aumentos de impuestos –aunque urge más dinero- y un precio del barril de petróleo de exportación por encima de los 40 dólares por unidad.

Es un presupuesto de ingresos y egresos que garantizará los programas sociales a los que se ha comprometido y de esperanza.

El Poder Judicial está a prueba en todos los órdenes, son muchos cambios los que se requieren y el ejecutivo federal no quita la mirada no tan benévola de lo que allí sucede.

Tampoco ha sido un gobierno fácil este: desde el principio no ha cumplido con las metas de crecimiento y desarrollo.

Vino encima una recesión mundial y una pandemia que trae al mundo, sin ir muy lejos, de cabeza y a México vaya que le han pegado estas dos circunstancias de manera muy directa, al grado que se han perdido un millón de empleos formales y a saber cuántos informales.

De pilón el ejecutivo federal vaya que la trae con medios y comunicadores diversos, en una polarización que a nadie agrada, pues por supuesto que hay diferencias pero tampoco es viable que se descalifique todo y se arriesguen los principios que dan sustento a la nación como es el estado de derecho. Que vaya derecho, pues, al derecho, lo que se pretende en una cultura democrática.

Atraques

  1. Es lamentable la renuncia pesada y sopesada del maestro Jaime Cárdenas al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), luego de detectar, en los tres meses en que estuvo, irregularidades al por mayor y ningún respaldo de las instancias legales del gobierno federal. U funcionario digno, que siempre respaldo, en las buenas y malas, a López Obrador. El mandatario refirió que los cargos implican “entrega y fatiga” pero a algunos “no se les da el trabajo como servidor público”. Ni hablar.
  2. Tomás Zerón, abnegado exservidor público de la extinta Procuraduría General de la República con Peña Nieto, a cargo de la investigación de los jóvenes desaparecido de Ayotzinapa, en Iguala, Guerrero, se bailó con mil millones de pesos. Ni para dónde hacerse, ojalá responda de los cargos de investigación indebida y de paso este sí que devuelva al pueblo lo robado.
  3. La primera semana de octubre Genaro García Luna tiene cita con el juez que lleva su caso en Nueva York. En fuga sus dos cómplices Ramón Pequeño García, ex jefe de la División de Antidrogas de la Policía Federal y Luis Cárdenas Palomino, ex jefe de la División de Seguridad Regional de la Policía Federal. Calderón no duerme.

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