Socavones

La transición democrática del poder público federal, cada día más próxima, engloba por una parte expectativas de un cambio positivo en una nación heterogénea y disímbola; por otro, enfrenta socavones de diversa índole de los que nadie ni sociedad ni quienes los emprenderán pueden sustraerse.

Por el lado optimista, las modificaciones políticas que conduzcan, con toda seriedad en la toma de decisiones y escrupulosidad en el manejo de recursos, pasos firmes al desarrollo con una mayor equidad en los ingresos, lo cual, se presume, no pueden subestimarse luego de los recientes resultados electorales que corresponden al partido Morena y que llevaron a Andrés Manuel López Obrador a la presidencia.

Uno de los puntos principales de la agenda, sin duda, es generar empleos remunerados. Sin olvidar, como lo refiere el amigo y gran periodista, Carlos Ramírez:  México tiene una tasa real de desempleo y subempleo funcional de 12% y el 57% de la fuerza laboral trabaja en la informalidad.  El reto, pues, enorme.

Más aún y tampoco es nuevo, los siete millones de jóvenes sin acceso a trabajo y educación expuestos a entrarle a lo que sea en este camino de la subsistencia, incluso caerle a la ola delictiva o a lo que se presente.

Por otra parte, la relación del gobierno federal con los estados y con los municipios, en donde y lamentablemente ejemplos sobran, quienes acceden a la política sólo hacia un mero botín, negocio, componendas, corrupción o como se llame, por doquier. Ejemplos, sabemos, hay, se insiste, muchos.

Una auténtica bomba de tiempo política, social, financiera, empresarial se avecina casi de cascada: el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México y área metropolitana que se construye en Texcoco y que por lo que se ve no se aprecia que vaya ya por buen camino, encuesta de por medio a celebrarse el próximo día 28 del mes.

El pasado miércoles compareció ante la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado el ínclito secretario del ramo, Gerardo Ruiz Esparza, el de los socavones, quien habló con toda claridad la central aérea y de algunas carreteras fallidas.

Del Aeropuerto en Texcoco, fue muy preciso al advertir que, si se cancela, “el gobierno mexicano tendría que pagar de entrada 100 mil millones de pesos y otra fuerte suma por indemnizaciones a las 307 contratistas”.

Santa Lucía no es viable técnicamente, aseguró a los escépticos senadores que solamente levantaban las cejas, “por la interferencia de espacios aéreos con la actual sede aeroportuaria”, ello pese a que hay control de tráfico y tecnologías muy avanzadas, en fin.

Hay motivos de preocupación, sí: se han invertido a la fecha 100 mil millones de pesos y contratados otros 175 mil millones de pesos. La incertidumbre “motivó ya un retraso de seis meses en la fecha prevista para la conclusión de la obra, que será ahora junio del 2022, dos años más del primer aterrizaje previsto.

Más allá de todas estas consideraciones, la pregunta segura en todo el país es qué pasará con todo esto. El próximo titular de esa dependencia del gobierno federal, Javier Jiménez Espriú, ya dijo también ese día que Texcoco es una deficiente decisión por todo tipo de causas, desde las ambientales, ecológicas y de los pueblos de la zona.

Ya de pilón expuso a los legisladores en torno al paso exprés de Morelos que no tuvo ninguna responsabilidad en el tema y que son las empresas las causantes de ese asunto, que costó la agonía y muerte de un padre y su hijo en una obra de miles de millones que costó a los impuestos de la ciudadanía. “Ha habido 50 socavones en diversas entidades de la república y no se ha pedido la renuncia de ningún gobernador”, con lo cual nos deja muy tranquilos de su gran gestión y capacidad.

Atraques:

  1. Los exgobernadores Eruviel Ávila y Graco Ramírez, del Estado de México y Morelos, no aparecen por ningún lado, se esfumaron de la vista pública, dejan tras de si muchos socavones financieros también.
  2. Andrés Manuel López Obrador no pierde de vista ningún gobierno estatal, que forman parte esencial de la vida republicana sean o no de su partido, aunque se esperan compromisos serios de ambas instancias.
  3. Otra materia que no puede quedar suelta en el nuevo gobierno es la ambiental. El sureste puede aportar muchos más recursos naturales, entre ellos alimentos, energéticos, reforestación nacional y más. Eso sí, López Obrador lo sabe, tabasqueño al fin.

 

 

Pollos Rostizados
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