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Antes la vida

A mi hermana Teresa, sucumpleaños

Muyelocuente el presidente Andrés Manuel López Obrador al dar prioridad a la vida ya la moral sobre las leyes y la política, respectivamente, al referirse a sudecisión de soltar al hijo de El Chapo Guzmán, Ovidio, solicitado a extradiciónpor la justicia de Estados Unidos, antes de que se hubiese suscitado unamasacre, dijo, en la capital de Sinaloa, Culiacán.

Estadecisión ha propiciado innumerables reacciones tanto en el ámbito interno yexterno, relativa a si fue una buena decisión o se abdicó ante la fuerza delnarco en tierras sinaloenses.

Se apreciaen todo caso que este hecho, ocurrido la semana anterior, será huellaimborrable del gobierno actual, positiva si funcionan los planes depacificación o destructiva si les falla.

Efectivamente,desde el gobierno de Felipe Calderón y luego de Peña Nieto se dio lapulverización de los grupos que se dedican a la producción, tratamiento ytransportación de diversos enervantes a los centros urbanos de todo el país yal extranjero, Estados Unidos en primer sitio, lo cual, está más que visto,deja harto dinero y algo adicional: espejismos de poder como el que vimos.

Asimismo,hay carteles grandes que utilizan a los micros en el negocio inimaginable delos estupefacientes y al mismo tiempo que lavan dinero de muy diversas formas,incluso legales, en el manejo de tan grandes cantidades de recursos.

Eso es loque se vio en Culiacán, en ese gran estado de la república que por años y añosha visto coexistir la delincuencia y los poderes legítimos establecidos.

Desde ladécada de los setentas, cuando el Mayo Zambada, el propio Chapo y otros famososse unieron y manejaron el llamado Cartel de Sinaloa, ya las ciudades grandescomo Culiacán, Los Mochis, Mazatlán, eran parte de sus terruños, ya no se digaen las zonas serranas de San Ignacio, Baridaguato y las colindantes de Sonora yNayarit en donde gozan de una fuerza social inocultable.

Tan sólo lacolonia Tierra Blanca de Culiacán era, desde tiempos del otrora gobernadorToledo Corro, y sigue siendo residencia de quienes se dedican a esa actividad.

Allí noentran más que los servicios públicos indispensables, incluidos policías, quelos atienden y cuidan de intrusos o ingenuos y cuidado meterse con alguien deallí sin autorización previa. La colonia sigue tan campante.

Luegoentonces López Obrador tienen ante sí una gran tarea: juró cumplir y hacercumplir con la Constitución y las leyes secundarias. Sí, lo hizo públicamente.

Y fue claroal decir que, en el caso de Culiacán, como en otros muchos más, no va a meteral Ejército, a la Armada, a la Guardia Nacional, en operativos con alto riesgode masacre y que no hay guerra, prefiere la vida y el diálogo como vías parapacificar el país.

Le asiste yno la razón, pues por lo antes expuesto enfrentar a los narcos ese día síhubiera sido un enfrentamiento de proporciones inimaginables en la capitalsinaloense y en las demás ciudades, pueblos, villas y rancherías serranas dondenadie, cierto, entra sin permiso. Estos sujetos tienen base social y la nochepara actuar y dar sus golpes sorpresas.

Atraques

  1. Hay otras áreas de violencia de losgrupos principales del narco, como son los cobros de cuotas a agricultores,tala clandestina, migrantes, derecho de piso, prostitución, armas, trata depersonas, huachicol. Trabajo de sobra.
  2. Urge que las autoridades federales,estatales y municipales le entren muy en serio ya fondo en los asuntosambientales y hasta los más simples, como las miles de toneladas de basura quese generan diariamente y que no han tenido soluciones menos costosas y másprácticas. Cuerpos de agua, ni se diga. No se ve por ningún lado.

Devolver lo saqueado, no disculpas del gobernador exigen jubilados

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