Línea Caliente

Entre el “Cacas” y el “Cuicaras”… ¡Ni a cual irle!

Quées peor: ¿Que la vida de tu familia penda del crimen organizado o que no tengapara comer?

Mientrasa Andrés Manuel López Obrador, el “¡fúchila caca!” y cuadrilla, solo lebastaron 14 meses para derruir lo construido en un siglo, a Cuitláhuac GarcíaJiménez, solo el arranque de su fallido gobierno para mostrar lo fácil que esechar abajo a una entidad con una riqueza inconmensurable.

Losmás de cien millones de mexicanos, de los cuales 30 millones sufragaron por Morena,jamás imaginamos la desgracia que se cernía sobre nuestras cabezas al entregarel poder a quien nos prometió una quimera que se convertiría en pesadilla.

EnriquePeña Nieto, por salvar el pellejo, entregó la presidencia a alguien fuera desus cabales.

Aquien solo ha servido el poder para consumar venganzas, para armar en el día adía ocurrencias, para mantener a un ejército de holgazanes y mostrarse sospechosamentelaxo y tolerante con el crimen organizado.

40mil muertos es el saldo del primer año del gobierno  del cambio en el marco de la peor crisiseconómica de los últimos tiempos –menos 1% de crecimiento-, así como un SeguroPopular desaparecido y un desempleo galopante y tres proyectos nacionales en totalrepudio: el Tren Maya, un aeropuerto inviable en Santa Lucía y una refinería,Dos Bocas, inservible.

Enconsonancia, Veracruz se suma al derrumbe nacional.

Enlistadoentre los tres y cinco peores gobernadores, Cuitláhuac García transita de lagobernabilidad a la brocha gorda.

Luegode haber sido señalado por corrupción, nepotismo e indolente ante la crecienteinseguridad pública nos receta, a la vuelta de un año, la peor noticia quejamás hubiéramos esperado, regresar el dinero del pueblo por no saber cómoutilizarlo.

Unaño lo tuvo guardado para hace unos días devolverlo a sabiéndas de que eraprevisible un crecimiento del 0.6% de acuerdo al INEGI, amén del enojociudadano.

Demeses atrás este asunto de los dineros no gastados o en subejercicio, ocupóimportantes espacios en el ámbito de la opinión pública sin contar que el sídispuesto ha estado bajo sospecha por las amañadas licitaciones y asignacionesmillonarias directas y fuera de toda norma.

Sinembargo, la gota que derrama el vaso se registra al darse a conocer que elpasado 15 de enero se devolvieron 3 mil 284 millones de pesos que debieron serdestinados a la seguridad, la salud y la construcción de caminos carreteros.

Esaineptitud, que también es corrupción, ha sido altamente aplaudida en la ciudadde México por el gobierno de AMLO de plácemes porque dinero devuelto ya no esrepuesto.

Losmás de tres mil millones ingresaron a las arcas nacionales para utilizarlos enla rifa del avión –el que no se rifa-, para pagar a los güevones chairos, parapatrocinar a los porros que hace meses desestabilizan a la UNAM, para dar carretadasde dinero a Honduras y Guatemala a fin de que ya no envíen tanto migrante ypara cristalizar los sueños de opio del Tren Maya, una refinería “Dos Bocas” yla “hazaña” de Santa Lucía.

Hacedécadas no se observaba tanto descontento nacional -y no hablamos de eseficticio “pueblo bueno” del Peje- sino del enojo real por la ausencia demedicinas o las calles plagadas de violencia y muerte.

Hacemucho, creo que desde el 68, no veíamos a los jóvenes salir tan irritados adestruir monumentos y comercios so pretexto de la libertad de género, losfeminicidios y la lucha de clases.

Hacetiempo que no se veían tan irritados los del comercio organizado, losempresarios, las multinacionales y el sector pensante. Nunca, como ahora, nisiquiera en el Porfiriato, la prensa libre había sido tan perseguida y ahogadafinancieramente.

Jamásimaginamos que la inteligencia era “Fifi”, ni que las autoridades electorales,las que legitimaron el triunfo de AMLO, fueran perseguidas para desaparecerlas.

Afortunadamenteasí como todo se destruyó en un santiamén, todo habrá de levantarse en la mismaproporción.

Lasencuestadoras ya hablan que para este principio de año, la aceptación de AMLOcayó a un 54%.

Ypueblos y ciudades, los grande conglomerados estudiantiles, la clase mediabaja, los transportistas y taxistas, la burocracia y la gente del campo, asícomo los obreros y ambulantes ya se dieron cuenta de la engañifa, de lastrampas y transas de los morenos… de sus verdaderas intenciones.

Talvez el principio del fin se acerca.

Todohabrá de depender del ciudadano de a pie, de los 30 millones de mexicanos queya no están tan ciertos del cuento de la IV Transformación.

Talvez, ahora sí, como en los países de alto desarrollo, los mexicanos salgamos avotar para poner fin a la pesadilla llamada López Obrador y con él susatarantados seguidores como los que hoy gobiernan a Veracruz con una brocha enla mano.

Tiempoal tiempo.

*Premio Nacional de Periodismo

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