Línea Caliente

Cuitláhuac, una invitación al diálogo

¡Llegóel momento de serenarse!

Quienesto escribe no representa al gremio periodístico, ni es exponente de nada. Miscréditos los ampara una columna diaria denominada “Línea Caliente” y el aval decasi 50 años entregado a esta honrosa profesión.

Acasopor ello observo con enorme preocupación un señalado desgaste del gobierno queencabeza Cuitláhuac García no visto en los peores momentos de la Fidelidad, nien el Duartismo o en el breve gobierno Yunista que ya es decir.

Solobastaron unos meses de la actual administración para constatar que lasrelaciones prensa-estado en Veracruz quedaron totalmente rotas.

Nohay interlocución.

Soloamenazas veladas, torpes llamadas de advertencia, espionaje telefónico, burdosseguimientos de obtusos empleados que tal vez sirvan para algo menos para elespionaje.

Laprensa escrita, la radio y la televisión no existen, los semanarios y edicionesmensuales desaparecieron y el hackeo en redes es el pan de cada día.

Delarranque para acá, el gobierno se ha dedicado a hacer tabla rasa colocando a laprensa veracruzana como “chayotera”.

Esoha lastimado al gremio.

Porello, salvo dos que tres excepciones que confirman la regla, la prensa en su conjuntolleva 15 meses dedicada a cuestionar el modo y forma del gobierno; a poner entela de juicio la gobernabilidad, y a encontrar y denunciar el más mínimoresquicio de corruptelas y afanes nepotistas.

Losde dentro dicen que eso no le importa al gobernador, pero si ha de importarle.

Aquién le gusta todos los días desayunar mojones, desprecios, burlas e hirientescomentarios. Quién en su sano juicio es capaz de resistir esa cascada de cuestionamientossin perder el equilibrio emocional.

Quién,luego de leer cada mañana tanto golpeteo periodístico no quisiera desquitarseo, si es juicioso, mandar llamar a aquel comunicador para reconvenirlo.

Lacerrazón es mala consejera. No conviene al gobernador y para los comunicadorestampoco cabe vivir en el día a día con las amenazas de los personeros delgobierno que tal vez no se cumplan –no se sabe- pero que de manera indiscutibleno te dejan llevar una vida con tranquilidad.

Comoperiodista crítico hoy ya no puedes transitar en las calles sin el temor de quete vayan a meter un balazo o te inventen algo para meterte a la cárcel oviolenten a tu esposa o secuestren a alguno de tus hijos, tal como adviertenllamadas furtivas.

Talvez se requiera que ambas partes nos serenemos.

Quedaclaro que la crítica nunca dejará de existir. Queda también muy claro que en ungobierno en movimiento no todo es aciertos porque la política la hacen loshombres no las damas de la caridad.

Enambas vertientes concluyamos que lo que se busca es el bien de Veracruz.

Lacrítica, análisis y comentarios en el marco de la pluralidad informativasiempre llevan el propósito de mejorar nuestro entorno y calidad de vida. Nitodos somos chayoteros ni todos somos honestos. Los periodistas nos dedicamos aun profesión como cualquier otra la diferencia está en la resonancia social.

Lasmayorías decidieron por esta forma de gobierno la cual debemos respaldarsiempre y cuando se den las condiciones de diálogo y respeto.

Seimpone, por tanto, la concordia, una prueba de voluntad de ambas partes.

DecíaFernando Gutiérrez Barrios que para negociar se requiere que las partes ponganen la mesa sus respectivos capitales y a partir de un diálogo honesto yconstructivo se llegue a un acuerdo que convenga a las partes en conflicto.

Estacolumna “Línea Caliente” desde la segunda parte del gobierno de Fidel Herrera,luego con Javier Duarte y más tarde con Miguel Angel Yunes siempre ha mantenidouna línea crítica, ácida, admonitoria teniendo como respuesta de parte de susgobernantes en ocasiones asperezas, pero siempre diálogo y acuerdosconsiderando que un acuerdo es un convenio, es tregua, es respeto, es elconvencimiento para evitar abonar a la división entre los veracruzanos.

Enlas relaciones prensa estado no todo es negro ni todo es blanco.

Notodo es chayote, ni todos somos blancas palomas. Los claroscuros siempreexistirán y los hombres habremos de pasar pero las instituciones pervivirán.

Siesta columna con su sola desaparición contribuyera a la armonía ciudadana oaportara un ápice al cambio en la voluntad del gobierno para reanudar larelación prensa-estado, con gusto dejaría de escribirla.

Siesta columna abriera posibilidad alguna de que la autoridad hiciera manifiestosu respeto a la vida y familia de los comunicadores, se mantuviera dispuesta ala relación informativa y comercial y dejara sus estúpidos espionajes yofensivas llamadas, como gusto me retiraba a disfrutar de mis nietos.

Sontiempos de prudencia, señor gobernador. El buen gobierno está al alcance de sumano. Basta que se decida.

Tiempoal tiempo.

*PremioNacional de Periodismo

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