Hora Libre

Salud y Turismo, las calamidades de Cuitláhuac

Ambos sureños, surgidos de la nada pero apuntalados por la hoy secretaria de Energía, Rocío Nahle García, tanto Roberto Ramos Alor como Xóchitl Arbesú Lago, titulares de Salud y Turismo en Veracruz, están poniendo en graves aprietos al gobierno estatal con su inoperancia, ineptitud y falta de tacto político.

Que a punto de cumplir 10 meses en sus cargos no los hayan puesto de patitas a la calle puede explicarse por el respaldo político de la aspirante a cacique del sur, la confianza brindada por el gobernador a partir de ignotas evaluaciones o la ausencia de interés del gobierno estatal en políticas públicas serias para esos temas tan importantes para la paisanada.

El hecho de que el dengue se haya convertido en una emergencia médica para los veracruzanos (visible en el atiborramiento de hospitales y centros de salud de casi todo el estado con paisanos afectados por el virus) puede ser explicado por las enormes dificultades no solo locales sino también del ámbito federal para la adquisición de los insumos necesario para combatirlo en meses críticos y en lugares tradicionalmente atacados, pero que Roberto Ramos Alor, secretario de Salud, salga a negar que sea una epidemia es ya el colmo de la estulticia.

Y es que, como en el alcoholismo, el primer paso para combatirlo es que el enfermo reconozca que tiene los síntomas. Si al mofletudo funcionario le da por achacar a los medios de comunicación la creación de problemas en lo que él considera mundos paralelos, ya imaginará cuándo se le ocurrirá tomar en serio un problema que, como nunca antes, está afectando a miles de veracruzanos. Y eso lo ha reconocido el sector Salud federal.

Este domingo, mientras se pavoneaba en el Parque Juárez, de un plumazo el pediatra Ramos Alor descartó que en Veracruz se haya desatado una “epidemia” del dengue, como se ha mencionado en medios de comunicación: “como tal, no; epidemia es un concepto etimológico muy, muy complicado; no, no lo es”. Lo más que aceptó es que cruzamos una situación “muy complicada” en los meses de junio a septiembre a causa del incremento de las lluvias y el aumento de las temperaturas por el cambio climático. “Pero no se ha salido de las manos”.

No es la primera crisis sanitaria que enfrenta. Antes tuvo que lidiar con la falta de medicamentos para el combate del cáncer y para los tratamientos para afectados con el VIH-Sida; hoy, además del dengue, ya le han reportado que en nosocomios y centros de salud hay carencia de preservativos, lo que puede generar condiciones para la proliferación de diversas enfermedades de transmisión sexual (ETS). Es decir, el gobierno veracruzano está fallando gravemente en temas de prevención de enfermedades, mientras que los presupuestos para la atención de las mismas han caído en lugar de crecer, tampoco han mejorado las condiciones de trabajo en los centros hospitalarios ni ha crecido la plantilla del personal médico y de enfermería.

Y eso, mientras que el responsable del área no logra el control de los principales temas sanitarios, antes de que le estallen en las manos.

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Xóchitl Arbesú, una nulidad en Turismo

Mientras en esas anda el galeno, su compañera de gabinete, la minatitleca Xóchitl Arbesú Lago, sonrisa perenne en el rostro, enfrenta las críticas más duras por parte de empresarios turísticos, promotores y autoridades locales por el nulo presupuesto enfilado a la actividad turística de Veracruz, pese a que coincide con el gobernador Cuitláhuac García de que la entidad ha vivido un incremento de 331 por ciento en el número de turistas extranjeros.

La última vez que los periodistas le pidieron que precisara el monto de recursos para promoción, ella prefirió huir por peteneras, luego de esgrimir el sambenito de que tiene otros datos, diferentes a los expuestos por prestadores de servicios turísticos que se han quejado amargamente de la falta de apoyo y la baja en la ocupación hotelera.

            Y es que prácticamente no ha habido recursos para promover la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, la joya de la corona en la materia, aunque ahí reina el clan blanquiazul de los Yunes; pero las demás regiones tampoco han recibido el júbilo impulsor de esta mujer sin experiencia alguna en el ramo.

Para colmo, el dirigente hotelero de la zona conurbada, Sergio Lois Heredia, ha expuesto que en el presupuesto de egresos del gobierno federal para el próximo año no hay prácticamente nada para el estado, en medio de una situación alarmante para la Secretaría de Turismo federal que sufrirá una disminución de casi la mitad (44.7%) respecto al presupuesto de este año. Gracias a ello, la Sectur de Miguel Torruco solo podrá disponer de 5 mil 34 millones de pesos, la mitad de los cuales se irán al famoso Tren Maya que, usted ya lo sabe, no pasará por Veracruz.

Aunque no será sino hasta el próximo año cuando desaparecerá el programa de Pueblos Mágicos (en la propuesta de presupuesto de egresos de 2020 no se le destinan recursos ni se le menciona como programa federal), en este año los municipios en esa condición no han recibido recursos para mantenerlo, algunos, desde hace varios años.

Pese a ello, quieren mantener la denominación porque representa un sello de identidad y un señuelo para atraer visitantes, lo que no le pasa ni por la cabeza a la sonriente sureña. Eso ocurre con el alcalde de Orizaba, Igor Fidel Rojí López, quien postula la necesidad de recuperar los recursos destinados a ese programa que no fueron entregados en pasadas administraciones. “Queremos ver la posibilidad de recuperar los recursos para Pueblos Mágicos, que existían en otras administraciones, pero parece que no hay eco, estamos unidos los 121 alcaldes del país a través de la red de alcaldes y no ha habido posibilidades de que aprueben ese recurso nuevamente”.

Su homólogo de Zozocolco de Hidalgo, Faustino Ramiro Velázquez, se quejó de que en los cuatro años que su municipio lleva como Pueblo Mágico no ha recibido recurso federal alguno, por lo que los gastos de promoción y embellecimiento de la población han corrido a cargo del ayuntamiento. Pese a ello, consideró que el programa Pueblos Mágicos solamente ha servido como una marca que buscan conservar, aunque el Ayuntamiento no reciba ningún recurso.

Lo de los recursos fue algo que en el gobierno de Enrique Peña Nieto se manejó con marcados claroscuros y no podemos dudar que con enorme corrupción. En la administración anterior se destinaron 700 millones de pesos; de ellos, solo Orizaba recibió 2 millones, mientras que los otros cinco no recibieron ni un solo centavo.

Como en el caso de los demás programas federales marcados por la corrupción (Estancias Infantiles, Cultura, Ciencia, etc.), el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha preferido cancelarlos completamente en lugar de limpiarlos y llevar ante la justicia a quienes medraron con los recursos públicos.

Marcos Suárez Domínguez, presidente de la Unión de Empresarios Hoteleros Región Cultura y Aventura, expresó que la desaparición del programa de Pueblos Mágicos es entendible pero no válido. Aunque el gobierno federal promueve la austeridad, existe un desbalance pues para generar riqueza tiene que haber inversión, sobre todo en el sector turístico. “Si tú olvidas la parte de Pueblos Mágicos, si olvidas el turismo, si olvidas la fortaleza que tenía México en ese rubro, simple y sencillamente esto se va para abajo, Veracruz es privilegiado en ecosistemas, ruinas, en producto turístico y nos ganan otras estados”.

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | http://formato7.com/author/abelin/

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