Hora Libre

Nos han robado la inversión pública

La anécdota no tiene pierde: cuando se contaban los últimos días de Javier Duarte de Ochoa en el gobierno estatal, ya conocidos sus enormes desvíos de recursos que mantenían a la entidad en un vilo y a él en la antesala de una mazmorra, hubo quienes recordamos a Fidel Herrera Beltrán, su antecesor y padre político, quien se había hinchado de billetes del erario sin que hubiera proceso judicial en su contra.

¿Cuál fue la diferencia entre ambos, cuando lo hecho por Fidel había obligado a Duarte a anunciar una reestructuración, junto con un “severo” programa de austeridad, para tratar de “salvar” las finanzas públicas de Veracruz? Un salvamento, por cierto, que no sirvió de nada, porque la austeridad se impuso en la casa del vecino.

Por supuesto, una de las diferencias fue que Fidel tuvo a quien se comiera todas las tropelías que había cometido, mientras que Duarte encontró en Miguel Ángel Yunes Linares a un ávido persecutor.

Pero hay otra, y sustantiva, diferencia: el modelo de los moches, tan generalizado desde antes y tan practicado aún hoy; pedir un porcentaje de los recursos repartidos para obras y servicios a quienes hubiesen sido beneficiados con licitaciones, como pago del favor.

Durante un tiempo se le conoció como diezmo, equiparando al impuesto eclesial que exigía el 10 por ciento de los ingresos a los atribulados creyentes, pero con Fidel Herrera se elevó a “veintiezmo”, lo que explica no solo el enriquecimiento de varios funcionarios sino también la mala calidad de las obras.

¿Qué hubiera hecho multimillonario y feliz a Javier Duarte sin hundir a la entidad ni exponerlo a la cárcel y el repudio público? Mochar no mucho, el 10 por ciento de los alrededor de 10 mil millones de pesos anuales que el presupuesto de Veracruz contemplaba para obra pública.

¡Qué tiempos aquellos!: ¡10 mil millones de pesos para obras carreteras, escuelas, centros de salud, calles, mercados, puentes, infraestructura productiva, puertos, en fin, lo que normalmente se construye con dinero público del estado!

Si tan solo hubiera rescatado el 10 por ciento de esa suma, Duarte habría logrado mil millones de pesos cada año de su gobierno, es decir, 6 mil millones al final de su sexenio, una suma que los de a pie no podemos ni siquiera calcular, pero que alcanza para una vida más que digna para dos o tres generaciones, sobre todo si se multiplica mediante inversiones en negocios y no se dilapida en vulgares abalorios.

¿Por qué recordé esa anécdota?

 

Las benditas redes sociales

“Es preocupante q en #Tabasco, la tierra natal bajo pleno control de @lopezobrador_, el gobernador de #Morena haya enviado iniciativa de ley represiva contra manifestaciones públicas y q diputados de Morena la hayan aprobado en comisiones y pretendan aprobarla en pleno este lunes”. Julio Astillero @julioastillero

 

La caída en la inversión pública para Veracruz

La inversión pública de Veracruz cayó de manera drástica durante el sexenio de Javier Duarte de Ochoa sin que hasta el momento pueda recuperarse. De los alrededor de 10 mil millones de pesos de que disponía el gobierno estatal cada año para elevar los niveles de infraestructura, al final del sexenio trágico y del bienio negro, se redujo hasta apenas 3 mil millones, sin contar las quitas que sufrió por diversos motivos, particularmente el robo descarado en ambos gobiernos.

Con Duarte, los 10 mil millones anuales no nos supieron ni a melón. Tampoco con Fidel Herrera, quien se llevó en sus alforjas incluso los abundantes recursos arrebatados al gobierno de Felipe Calderón para atender los efectos destructivos de los fenómenos meteorológicos.

Con Yunes Linares hubo un poco más (aunque ya los recursos no llegaban ni a 3 mil millones), y hubiera sido más de no ser porque su prioridad era desviar recursos para gastarlos en la campaña de su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez, a quien quiso heredarle el cargo.

Por eso, que el actual gobierno de Morena, que encabeza Cuitláhuac García Jiménez, en la modificación al presupuesto programado por la anterior administración haya logrado que se destinen este año 5 mil millones de pesos y que el secretario de Finanzas y Planeación, José Luis Lima Franco, considere que para 2023 o 2024 podrían acercarse a los 10 mil millones, es hablar de una notable recuperación de las finanzas estatales, con impacto directo en la población.

Y esos 5 mil millones, que en estos días empezarán a ejercerse y cuyos proyectos de inversión podrán concluirse en marzo próximo, serán destinados prioritariamente a construcción de carreteras, educación y el campo.

Ya sabemos que Veracruz tiene uno de sus más notables rezagos en esos tres rubros, y de la propuesta yunista a la que presenta modificada por el actual gobierno, ha y un incremento de casi mil millones a la Secretaría de Infraestructura y obras Públicas (SIOP), 250 millones a la Sedarpa, además de fortalecer las acciones de obra pública de la Comisión Estatal de Aguas del Estado de Veracruz (CAEV); el Instituto de Espacios Educativos y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Si este incremento en el monto de la inversión pública se aplica sin moches ni desvíos (que va a ser difícil detectar y evitar porque hay una Contralora incapaz), Veracruz puede empezar a dar importantes pasos a la recuperación de su infraestructura, y eso dará mejor calificación crediticia al gobierno actual.

 

Quitarle jóvenes al crimen y a la migración, la apuesta de AMLO

Como si tuviera la oportunidad de hacerlo por 20 años, para empezar a ver los frutos de una estrategia novedosa pero con muchísimos bemoles, Andrés Manuel López Obrador ha empezado a exportar a Centroamérica su estrategia de combatir al crimen organizado no con embates policiacos y enfrentamientos sangrientos (que sí están ocurriendo desde la delincuencia contra la población desprotegida), sino tratando de quitarle a los jóvenes mediante la entrega de recursos que hoy solo están disponibles en las bandas criminales.

            En Minatitlán, justamente, este fin de semana el Presidente de México se reunió con su homólogo de Honduras, Juan Orlando Hernández, para aplicar en el país centroamericano los programas Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, con el objetivo de crear 20 mil empleos entre julio y diciembre de este año, como parte del Plan de Desarrollo Integral para Centroamérica. Para ello, el mismo mandatario mexicano anunció que el Gobierno de México invertirá 30 millones de dólares en El Salvador para aplicar el programa ‘Sembrando Vida’.

            Tanto Andrés Manuel López Obrador como Juan Orlando Hernández llamaron a Estados Unidos, a los países desarrollados del mundo, a la Organizaciones de las Naciones Unidas (ONU) y a otras organismos internacionales a que se sumen al plan de desarrollo para Centroamérica y el sur de México para “construir muros de desarrollo” y mitigar así la migración.

Así explica AMLO el fenómeno migratorio: “La gente no se echa andar, no sale de sus pueblos por gusto, lo hace por necesidad. Por eso celebro que estemos llevando a cabo este acto, porque se está apostando más que a la fuerza, a la cooperación para el desarrollo”.

            Y añadió que con el programa de desarrollo se busca que tanto mexicanos como centroamericanos puedan vivir y ser felices donde nacieron. “Claro que vamos a participar en este programa de desarrollo de los países de Centroamérica y de México. Vamos a participar con lo que nos corresponde, incluso aportando recursos”.

            En México, sin embargo, muchas voces críticas señalan que, con esto y lo acordado con el Presidente de El Salvador, López Obrador parece candil de la calle y oscuridad de la casa.

 

Crisanto Grajales gana oro para México

El triatleta xalapeño Crisanto Grajales se colgó la medalla de oro de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, y le dio la segunda presea dorada a nuestro país en esa justa continental. El atleta xalapeño obtuvo el primer sitio luego de cruzar la meta con un tiempo de 1:50:40 horas, y con ello, refrendó su título que obtuvo hace cuatro años en la edición de Toronto 2015. La medalla de plata fue para el brasileño Messias Manoel con 1:50:55 horas, y el bronce correspondió al argentino Luciano Taccone con 1:51:03.

Con ello, el triatleta tricolor se convirtió en bicampeón panamericano, luego de refrendar su título obtenido en Toronto 2015.  Fue la segunda medalla de oro obtenida por la delegación deportiva mexicana en los Juegos Panamericanos de Lima; la primera la obtuvo Paola Fregoso, en Tae Kwon Do.

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com | http://formato7.com/author/abelin/

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