Hora Libre

¿Ha comenzado la Primavera feminista en México?

Los movimientos sociales que México ha vivido en las últimas semanas, primero para detener la violencia contra estudiantes y, este domingo y lunes, contra la violencia sistemática, creciente, persistente y vergonzosa en contra de las mujeres, auguran transformaciones profundas, si no en la actuación del Estado y en las leyes que permitirían proteger a estos sectores tan vulnerables de la población, sí en la visión y en la acción de la sociedad civil que el gobierno federal ha tratado de destruir, sin lograrlo.

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer (que cada vez fortalece más su espíritu insurgente y entierra la visión mercantilista de un día de la madre que contempla a quienes no lo son) ha sido un corte de caja severo, un quiebre definitivo de las mujeres ante una sociedad y un gobierno que no las protegen, y marcan un hasta aquí a la espera infructuosa de leyes, instancias y mecanismos que detengan esta guerra soterrada en contra de las mujeres… emprendida por los hombres.

No veo que vaya a haber marcha atrás. Para su desgracia, y por su visión miope y misógina, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador está a punto de vivir lo que puede definirse como la Primavera Femenina de México, con ecos de la Primavera Árabe ocurrida hace una década en 18 países del norte de África y que orilló a guerras civiles y la caída de gobiernos nacionales.

Lo que pudo ser la oportunidad de un gobierno federal responsable que escucha el llamado de una parte importante de la población y actúa en consecuencia, se ha convertido en su verdadera pesadilla política.

Mal haríamos (como lo han hecho AMLO y sus seguidores) en calificar al movimiento feminista que este lunes tendrá su primera experiencia de huelga general de género, como una instigación de los sectores conservadores, del PAN, la Iglesia católica y los empresarios; con ello, AMLO ha intentado sacudirse los señalamientos generalizados en su contra por no querer afrontar sus obligaciones ante la creciente ola de feminicidios, multiplicados durante su gobierno.

Sería darle demasiada capacidad movilizadora a una oposición partidista que está tendida en el ring, sin capacidad para levantarse ni aplicándole sales de amoniaco, y que no tiene conexión con la sociedad.

Si las autoridades federales y de Veracruz no voltean a ver las cifras de feminicidios, si no investigan cómo actúan las fuerzas policiacas y los agentes del ministerio público (incluidas mujeres) ante denuncias de mujeres que están en grave riesgo de ser violentadas e, incluso, asesinadas, si no son conscientes del grado de impunidad que alcanzan los crímenes de odio contra mujeres, no sabrán que en ellos radica el problema pero también la solución. Pero no solo eso ha de cambiar.

Las mujeres tienen la palabra, ¿hay quien las pare?

La movilización de las mujeres mexicanas este domingo y su contraparte desmovilizadora de este lunes 9, que busca dimensionar la importancia de la mitad de nuestra población en lo social y económico, debe golpear no solo en los oídos de todos los gobernantes (desde el Presidente de la República hasta el agente municipal), sino también y sobre todo en la sociedad, en los hombres que hoy intentan demeritar el grado de violencia contra las mujeres señalando que son más los hombres víctimas de homicidio, como si esa fuera la única forma de violencia en contra de las mujeres; y en las mujeres que reproducen y promueven la visión patriarcal contra la que luchan las mexicanas que han estado movilizándose.

Esto ya nadie lo para. Desde las aulas, las mujeres están rebelándose contra los profesores que las acosan sexualmente, que las cosifican, y cada vez más veremos en las calles cómo la solidaridad entre mujeres permite descubrir y señalar a los agresores.

            Si el autoritario de Palacio Nacional no logra ver que esta ola no se dirige a destruir el debilitado pedestal al que se ha trepado, sino a tratar que todos (sociedad y gobierno) hagamos la parte que nos toca para detener la violencia contra las mujeres, entonces seguirá hasta moldear las estructuras que permitan una convivencia de respeto y seguridad para ellas.

¿Que la violencia es contra hombres también? Bueno, pues qué hacemos sentados esperando a los asesinos. Levantémonos con la valentía con que ellas lo están haciendo, y como los estudiantes universitarios, exijamos que quienes nos gobiernan hagan lo que no han querido hacer para lograr la paz tan anhelada. Pero no les echemos mierda solo porque nos están dando el ejemplo, aunque ese no sea su propósito.

Gobierno de AMLO: más impunidad en feminicidios y trata de personas

Toda la situación de violencia ¿es responsabilidad exclusiva de los actuales gobiernos? Es evidente que no. Muy posiblemente estemos viendo la materialización de una estrategia criminal para obligar a los pactos tradicionales del gobierno con los cárteles más poderosos. La mayoría de los feminicidios son inexplicables, llaman al terror, muchos de ellos no tienen como base los tradicionales móviles de las parejas o exparejas de las asesinadas, sino una irracionalidad absoluta.

Y en efecto, AMLO no es quien provoca estos delitos, por eso su postura es absolutamente torpe. Debió subirse a la ola y ofrecer todo el apoyo de su gobierno a resolverlo. En lugar de ello, ha preferido ningunearlo, acusarlo de ser una estratega de los conservadores para, pobrecito, minar  su figura presidencial. Es decir, una postura de macho misógino, en lugar de un estadista.

Y no es el que promueve la violencia de género (aunque en cada mañanera la ejerce), pero es su gobierno el que ha hecho todo lo posible para mantener en la impunidad. Vea usted datos espeluznantes, parecidos a su famosa estrategia de austeridad, que ha generado tantas muertes en el sector salud.

Desde el 1 de diciembre de 2018, la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (Fevimtra), que depende del gobierno federal, no tiene titular, sino solo un coordinador encargado de despacho. Para colmo, en el último año tuvo un recorte de presupuesto de más del 25% y bajó la cantidad de investigaciones iniciadas en delitos contra menores de edad.

Aunque se creó en 2008, actualmente la Fevimtra se enfoca sobre todo en los delitos de trata de personas y explotación sexual infantil, además de coordinar la Alerta Amber, para la búsqueda inmediata de niñas y niños reportados como desaparecidos. Por desgracia, ni sus resultados ni el presupuesto que tiene han crecido al paso de los años, sino que hay un estancamiento o incluso disminución.

En 2019, solo se abrieron 88 carpetas de investigación por el delito de trata de personas y el 42% fueron casos en la Ciudad de México, mientras que en los estados de Puebla, Chiapas y Tlaxcala, que eran los que originalmente tenían más investigaciones por este delito, apenas tuvieron tres o cuatro cada uno.

Un estudio publicado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) el año pasado, titulado “Diagnóstico sobre la Situación de la Trata de Personas”, criticó los resultados en cuanto a prevención y castigo de este delito. Encontró que de 2012 a 2017, solo hubo 562 sentencias condenatorias por trata en todo el país, y solo 19 salieron del ámbito federal, es decir, 3.8 al año.

La Fevimtra reporta haber abierto 578 carpetas de investigación en ese periodo, por lo que el porcentaje de sentencias condenatorias federales es de tan solo 3.3%.

Otro delito que esta Fiscalía persigue es pornografía infantil. En los reportes se advierte un desplome en el número de investigaciones abiertas en el último año: tan solo 19, la cifra más baja desde el segundo año de su creación. Casi el 60% de indagatorias fueron en la capital del país, y las otras fueron en el Estado de México, Baja California y San Luis Potosí, además de cuatro que no se determina un lugar porque ocurrieron en internet o en el extranjero.

Así que, señor López Obrador, menos gimoteo y más entereza para resolver los problemas.

Comentarios: belin.alvaro@gmail.com

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