El baldón

¿Para dónde va México?

Ha causado enorme extrañeza en todos los sectores, la reacción del presidente respeto a la solicitud de apoyo para los 60 millones de pobres que existen en el país, así como a la solicitud de apoyo para protección de los puestos de trabajo de 24 millones de mexicanos que son empleados por pequeñas y muy pequeñas empresas.

En ambos casos, la respuesta fue la misma. El presidente supone que atender presuntamente a 22 millones de mexicanos con sus programas de atención a la pobreza es suficiente. El presidente parece dejar de lado que el último año de Peña Nieto la atención abarcaba 27 millones de mexicanos, ¡Cinco millones más que en el gobierno de AMLO!, con mayor eficacia que hoy, porque había reglas claras de operación y los padrones eran verificables.

En el gobierno de la 4T, ni son verificables los padrones ni existen reglas de operación claras y transparentes, lo que favorece la corrupción y limita la efectividad de dichos programas.

Adicionalmente, considerar que al 30 de abril se habían perdido 345,000 empleos formales, iniciando con 14,000 diarios y al final del período ya eran 25,000 las bajas diarias. Esos mexicano van a llegar a más de un millón a fines de junio de continuar la tendencia, y eso, siendo optimistas, porque la posibilidad de que se incremente el ritmo de pérdida de empleo conforme avance la crisis económica, es cada día mayor.

La solución pedida por economistas serios y reconocidos es la misma que aplica todo el mundo. Dejar de lado inversiones con el fin de rescatar a la población. El gobierno aportaría directamente a los desempleados tanto del sector formal como del informal, una cantidad de dinero de subsistencia mientras pasa la crisis.

Esta derrama económica tiene enormes ventajas. La primera, es permitir quedarse en casa a quien hoy por necesidad tiene que salir a trabajar. Es decir, aplicar la primera premisa de este gobierno, que ha sido atender a los más pobres y necesitados, no solo en su economía, sino también en la protección a su salud. No faltará quien al no haber recibido el apoyo, y sabiendo de la petición, le cargue a los muertos por el Covid al gobierno actual.

La segunda gran ventaja, es la de proteger la planta productiva. Aún con un consumo mínimo, la economía sigue moviéndose, a pasos mucho mayores que si esa población tanto la formal como informal, simplemente deja de consumir por falta de recursos económicos. Con la ventaja adicional, que las empresas que estén en imposibilidad de pagar salarios, se verán protegidas, y una vez que pase la pandemia, los trabajadores conservan su empleo y reanudad actividades económicas.

Aunque habría un daño a la economía nacional, éste sería mucho menor que lo que sucederá con la absoluta indiferencia del gobierno federal. Con la decisión tomada por el presidente y su grupo asesor, la economía nacional va a sufrir una caída muy superior, y la recuperación será mucho más penosa, tan penosa que quizá no alcance todo el sexenio para que se recupere el crecimiento y empleos perdidos. Si a ello sumamos la cantidad de jóvenes que cada año se suman a un mercado laboral que será inexistente, el problema para México no será la pérdida de dos millones de empleos, sino también la urgente necesidad de haber creado otro millón de empleos cada año de los que restan del sexenio.

Creo que no hace falta elaborar mucho respecto a la promesa del presidente de crear dos millones de empleos, mediante los mismos mecanismos que ha ofrecido desde el año pasado y que a la fecha no han creado un solo empleo en la economía formal.

A los problemas económicos habrá que añadir los problemas de seguridad, cuya muestra ya se ha vivido en la ciudad de México al cancelar todas las obras de construcción y elevar significativamente el índice de criminalidad.

Uno se pregunta cuál es la razón de la indiferencia al dolor y necesidad de los pobres por parte del presidente, que hoy actúa como el más conservador y neoliberal del planeta. Cuando todos en México le demandan actuar como un presidente de izquierda, con mayor intervención del estado para solventar la crisis económica que hoy ya estamos sufriendo, el presidente camina en sentido contrario a TODO EL MUNDO.

La frase de que ¨esta crisis nos cae como anillo al dedo¨ parece indicar que al presidente alguien le ha vendido la idea de que para exacerbar las contradicciones propias del capitalismo, nada mejor que una crisis y la nula intervención del estado. Así, lo que hoy ya hemos iniciado a percibir, en un futuro podría ser beneficioso para quienes planean perpetuarse en el poder a costa de lo que sea.

La lucha de clases promovida desde las mas altas instancias de gobierno. Un presidente y unos secretarios de estado que promuevan ataques y culpas de la crisis a los empresarios y a la iniciativa privada, que dividen a México con el fin de obtener beneficios políticos del caos que se genere.

No encuentro otra justificación, salvo que el nivel de ineptitud entre los economistas estatales sea tal que no perciban el daño que la ausencia de medidas anticíclicas va a causar al país en pleno.

Pronto veremos los resultados de la no acción de gobierno. Espero poder escribir pronto que yo me equivoqué y que el proyecto que trae el gobierno protegió empleo y economía y que la recuperación será pronta y nada dolorosa.

www.josecobian.blgospot.com elbaldondecobian@gmail.com @jmcmex

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