El baldón

México merece más que la mezquindad de la oposición

Todo empezó cuando alguien me dijo que hay que combatir al gobierno de AMLO pues sus errores están dañando el presente y el futuro de México. De entrada me pareció lo correcto, pues en democracia si un gobierno o gobernante no funciona hay que quitarlo y buscar otra opción. Si yo opino que AMLO es un mal gobernante, y que Morena no ha hecho un buen papel, lo correcto como ciudadano es comenzar a pensar en alternativas.

Allí es cuando todo comienza a desdibujarse. Los gobiernos de Fox, Calderón y Peña le quedaron a deber mucho al pueblo de México, y por pueblo, me refiero a ese 80 % de la población que todos los días sale a buscar el pan para su mesa, sin tener certeza de un mejor futuro. Me refiero al jornalero del campo que regresa con $120.00 en la bolsa, fruto del durísimo trabajo del día, o me refiero al albañil que con $150.00 que ganó ese día tiene que alimentar a su familia, vestirlos y pagar los gastos de la casa.

Imposible olvidar la política deliberada desde Salinas, de reducir el poder adquisitivo (el valor real) del salario, para volver mas competitivo a México y servir de sustituto de China para Estados Unidos, como proveedor de mano de obra barata ¿esclava?, a cambio de tener trabajos de ínfima calidad.

Imposible también observar que no hay la mínima autocrítica ni evaluación por parte de la mayoría de los seguidores del PRI, que hasta hoy no reconocen en que falló su partido y sus gobernantes al pueblo de México.

Imposible volver a creer en acción nacional, cuando hasta la fecha, siguen sin voltear a ver a ese México oculto que sufre diariamente y que durante doce años, cuando gobernaron, olvidaron, hasta en el detalle de brindar mejor educación para ofrecer un mejor futuro a la siguiente generación de ¨ esos ¨ mexicanos, ya no digamos, mejor nivel de vida para todo ese sector. Y sobre todo, también en acción nacional existe una ausencia de auto crítica. Hasta la fecha no han evaluado lo malo de sus acciones cuando fueron gobierno.

Así, de repente, me enfrento a un dilema muy grave, que será el dilema que muchos votantes tendrán en su cita con las urnas. Puedo estar convencido de que AMLO es un peligro para México, por su ignorancia, por las políticas pública implementadas que no me brinden confianza, por la cantidad de errores cometidos, por gobernar en base a ideología y no en base a la realidad. Pero, me debo preguntar ¿si eso implica escoger a uno de esos rechazados y despreciados por los mexicanos en la última elección?

¿Merece mi voto cualquier candidato o cualquier partido de los que hoy son oposición y antes fueron gobierno? ¿Merece mi voto un candidato independiente que busca posicionar como regidor a su patrocinador? ¿Merece mi voto un partido nuevo manipulado por intereses oscuros que llevaron a su creación?
El destino de los mexicanos en las urnas es desolador. Tenemos que escoger entre malo, muy malo y peor. Parece que no merecemos tener un buen gobierno… Es más, estoy seguro de que no merecemos tener un buen gobierno y por eso no lo tenemos, tan solo aspiramos a que llegue por generación espontánea.

Y no lo merecemos porque hasta el día de hoy seguimos esperando que otro resuelva nuestros problemas. Seguimos esperando al Tlatoani, salvo los que hoy tienen en AMLO a su Mesías. Ellos ya tienen quien les resolverá todos sus problemas…. hasta que la realidad les demuestre que no les resolvió nada.

Los mexicanos seguimos en una eterna minoría de edad. Seguimos siendo niños o adolescentes, esperando que nuestra figura paterna nos resuelva los problemas. Esa figura es en primer lugar el Dios en el que creemos, pero también la autoridad que elegimos, ya sea presidente de la república, gobernador o alcalde, y en menor medida, diputado o senador.

Tenemos a los corruptos que merecemos, no solo en los puestos públicos, sino como aspirantes a puestos públicos. Algunos ya están comprando su próxima posición política ya sea asignando obra pública a quien va a decidir, o financiando a un nuevo partido político, o financiando a un candidato supuestamente independiente. Otros compran su próximo puesto con la mayor sumisión posible, lo que hoy se denomina lealtad incondicional, que siempre es a una persona y no a la patria.

Veo en todos lados grupos de odio. Grupos en contra de… en contra de Calderón, en contra del PRIAN, en contra de AMLO, en contra de Morena. No veo en ningún lado ni a una oposición digna de el país, ni a un gobierno digno del país, ni a una población digna del país. Todos en contra de todos buscando atender sus propios intereses, sin entender que el bien común, ese bien de todos, el bien colectivo, es la única meta legítima. Sólo que a nadie le interesa, salvo como frase retórica.

El dilema ético en la urna será enorme. Falta ver cómo lo resolvemos. A fin de cuentas, quien elija alcalde, decidirá quién le va a robar. Quién elija diputado, le otorga el poder de decidir en su nombre, sin que jamás lo vuelva a consultar, y si es de oposición le otorga el poder de vender su voto caro, si es del partido en el poder, el poder de someter su voto a cambio de algún beneficio para el propio diputado. Vamos a otorgar el voto a personas que lo van a usar para ellos, no para el bien de todos. Muy pocos de los elegidos merecerán la confianza del pueblo irresponsable.

Pobre México.

www.josecobian.blogspot.com elbaldondecobian@gmail.com @jmcmex

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