El baldón

Los viejos de más de treinta años

En la mayoría de las ciudades por abajo del paralelo 20, ese quedivide el norte del sur del país, el desempleo continúa en aumento.  Córdoba no es la excepción. Discreta pero regularmentese ha sabido de despidos en distintas industrias y comercios de la región, sinque hasta el momento exista alguna posibilidad de revertir esta terriblepérdida de empleos.

Un empleo es valioso por sí mismo, pero debemos entender quetambién tiene un efecto multiplicador. Quien gana dinero, se mueve, circula por la ciudad, consume, tanto en latienda de la esquina, como en la fonda, en el transporte público, compra de vezen cuando ropa, y otros productos, en fin, activa la economía local.   Cada empleo que se pierde, afecta a todos ycada uno de los proveedores que antes lo atendían, pues hoy ya no tienen a esecliente ni el ingreso que ese cliente representaba.

Cada año cientos de jóvenes inician su vida laboral en cadaciudad  y pueblo del país. ¿Qué es lo queles ofrece su lugar natal?  ¿Quéoportunidades les ofrecen las ciudades medias como Córdoba que cada día venreducirse su actividad comercial, industrial y de servicios? La tristerespuesta es nada.  Por ello, los jóvenesemigran, se alejan de su lugar de origen, con el consecuente sufrimiento, tantopara ellos como para sus familias, pues la distancia duele.

Aquél joven que emigra para buscar una oportunidad de trabajo,sufre la ausencia y también las carencias propias de no vivir en la propiacasa, lo cual lo empobrece aún más, ya que pagar renta o pensión es un gasto adicional que no debería de sufragarnadie, salvo por su propio gusto, pero jamás por necesidad.

Si para los jóvenes la pérdida de oportunidades laborales es unadesgracia, para aquéllos mayores de treinta años, esto se convierte entragedia.

México es un país dónde la experiencia no se valora lo suficienteni se le otorga el reconocimiento monetario adecuado.    Quien llega a los treinta años, llevacuando menos cinco años de experiencia laborando, si es que logró estudiar enuna universidad, y hasta doce o catorce años de experiencia si inició de maneratemprana su vida laboral.

Imagina a un hombre o mujer de treinta, cuarenta o cincuenta años,que pierde su empleo por un recorte de personal o simplemente porque la empresacerró.   Él y ella ya tienen su vidahecha en Córdoba.  Probablemente yatienen hijos adaptados a una escuela y un ambiente.   Tienen familia que los apoye en momentosdifíciles.  Quizá hasta una casa estánpagando, y tienen algún crédito adicional, ya sea departamental o de tarjeta decrédito. 

Y ahora resulta que su vida da un cambio drástico.   Se quedan sin empleo, y no es fácil paraellos salir a buscar trabajo en otro lado.  En México las personas mayores de treinta años no son fácilmentecontratadas y si tu edad supera los cuarenta o cincuenta años, la situación esgravísima pues pasa de ser difícil a ser imposible el obtener un empleo.

Así, se llega a la precarización, pues a pesar de ser especialistay conocedor de alguna materia en particular, se acepta cualquier tipo de empleopor necesidad, incluso, se acepta un salario menos al último con tal de tenerun ingreso seguro.

Sí, así como se lee, que parece historia de telenovela de esas quesirven para lagrimear mucho, así de terrible es la realidad de muchosmexicanos.   Y si consideramos que laesperanza de vida para los hombres es de 72 años y para las mujeres de 74.Imagina la tragedia de ser persona aún mayor, y quedarse sin medios desubsistencia.

Muchos pensarán en la pensión como solución.  Salvo que el 74% de los mexicanos no tenemosderecho a pensión.  O en su caso, resultatotalmente  insuficiente para lograr uningreso mínimo de subsistencia.

Así, llegar a cumplir años, se convierte en una tragedia, no sólopara el adulto que no encuentra trabajo por ningún lado, sino también para losjóvenes que cuando son responsables, asumen la manutención de sus mayores,aunque éstos todavía puedan trabajar, y no lo hacen por falta de oportunidades.

Una ciudad justa, debiera ser aquélla dónde NO se pierdan empleos,y dónde cada vez existan mayores oportunidades para trabajar y desarrollarsesin importar la edad de la persona.

Pensar en el ¨NOSOTROS¨ es fundamental para volverse una sociedadmás civilizada, dejando de lado el únicamente pensar en el ¨YO¨.    Opciones hay muchas, incluso apoyossociales para generar auto empleo, o pequeñas actividades comerciales eindustriales de manera independiente.  Elproblema en muchos casos se resuelve con una pequeña inversión y mucho apoyo departe de autoridades (yo pienso en las municipales), y también en un cambiocultural, en el cual se aprecie el valor de lo que se produce localmente,premiando a los locales con el consumo de sus bienes y servicios por loslocales primero y luego apoyando para que puedan vender sus productos yservicios de manera regional, estatal, nacional o internacional según sea elcaso.

Encontrar soluciones, capacitar a jóvenes y adultos, crear nuevasopciones de negocio, es algo que juntos como sociedad debemos hacer.  Revertir el deterioro económico esfundamental para el bienestar de todos.

www.josecobian.blogspot.mx                  miguelcobian@gmail.com               @jmcmex

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