El baldón

Lo que pudo (puede) hacerse para salvar a doce millones de mexicanos

Algo ha sucedido en la mente del presidente López. A él le gusta hablar del ¨ antes ¨ en contraposición con la supuesta realidad actual, presuntamente mejor que la que existía con anterioridad.

Presume que en su gobierno se demuestra día con día que el presidente es humanista. Sin embargo, enconchado en una realidad adversa, en lugar de ser el gobernante democrático que gobierna para las mayorías que lo eligieron, y también para las minorías que no votaron por él, que pueden no estar de acuerdo con él, pero que son también ciudadanos mexicanos, hoy actúa con cerrazón y sin escuchar ni dialogar con ninguna fuerza política, sin escuchar ni los gritos desesperados de muchos mexicanos, ni la opinión de los expertos. Su pensamiento y capacidad de análisis parecen los de una persona con un mínimo de conocimientos, que no puede comprender más allá de dos variables, y por lo tanto se aferra a ideas simples, actúa de manera voluntariosa, como si únicamente con su voluntad, pero sin trabajo, análisis, supervisión, control, normas de eficiencia verificables, reglas claras, etc., como si nada de eso importara y sólo con su voluntad pueda lograr sus metas.

Al presidente lo mueve una sola preocupación aparente, que es la de ganar las próximas elecciones de diputados federales. Lo demás parece importarle poco, y eso que le importa tan poco, parece también ser lo que está afectando el único proyecto que le importa, pues se enemista un día y otro también con distintos sectores de la sociedad, a los que descalifica con razonamientos simplones, de chisme macuspano, muy lejos de la visión y comportamiento de un estadista.

El ignorar a los padres de niños con cáncer, que están realizando una huelga de hambre, para protestar por la falta de medicamentos para sus hijos es un botón de muestra. Descalificar la protesta de una pequeña cantidad de mexicanos que salió a protestar el sábado pasado en sus automóviles también es otro. No olvidemos de su descalificación a los médicos y enfermeras, su desatención a las necesidades de protección del gremio que enfrenta a la pandemia desde las instituciones de salud pública. El desdén con que trata las cifras de denuncias de violencia familiar y los feminicidios. El desinterés por el número de muertos y enfermos de COVID-19, lo que ha ocasionado una enorme confusión entre sus seguidores.

Dejando de lado los actos que han dañado a sectores de la población, hay uno que resalta por el terrible daño a las familias y a la economía que se está presentando, sin que el gobierno mueva un dedo para evitarlo, a pesar de que las soluciones son baratas y están a la vista.

Un análisis realizado por Miguel Zcékely, director del Centro de Estudios Educativos y Sociales, en conjunto con Mexicanos Contra La Corrupción Y La Impunidad, muestra que hasta 12.2 millones de mexicanos se incorporarán a al pobreza debido a los daños a la economía generados por la pandemia. Lo mas importante del estudio serio y confiable, es que existe la posibilidad de evitarlo mediante la aplicación de políticas públicas que no saldrían caras.

Los cinco puntos que señalan como opciones miden incluso la repercusión en número de mexicanos beneficiados, basados en su experiencia como centro de asesoría y apoyo al CONEVAL en cuanto a evaluación de efectos de políticas públicas en la población.

Las medidas que proponen son las siguientes:

1.- Entregar un salario mínimo a los trabajadores registrados por cuenta propia en el SAT, durante tres meses. $11,238.00 trimestrales por trabajador, beneficiando a cuatro millones de personas y costaría 92,150 millones de pesos. Esto permitiría mejorar el ingreso o nulo ingreso que tuvieran esas familias y apoyaría el consumo, generando mayor actividad económica.

2.- Posponer el pago de impuestos y cuotas relacionadas con el trabajo, ISR al SAT, INFONAVIT, IMSS, ISSSTE, impuestos a la nómina. Con el retraso de esos pagos se podrían sostener los salarios y empleos de tres millones personas, evitando que caigan en la pobreza por desempleo. El beneficio neto sería conservar tres millones de empleos.

3.- Otorgar un seguro de desempleo por tres meses, que cubra dos salarios mínimos mensuales a dos millones de personas, con un costo de 41 mil millones de pesos. Quienes reciban ese ingreso, podrían permanecer tranquilamente en casa, mientras se aplana la curva de la pandemia, y su actividad de consumo permitiría una reactivación más rápida de la economía y la recuperación acelerada del empleo.

4.- Duplicar los apoyos de los programas sociales para 1.73. millones de personas durante tres meses. Para ello habría que establecer reglas claras y vigilancia para que el dinero llegue a los beneficiarios y no suceda como con los programas sociales vigentes, que mucho dinero se desvía para quienes controlan y manejan esos programas sociales.

5.- Otorgar préstamos a microempresas por medio del IMSS. Lo cual ya se aplica, pero en mi opinión dejar de lado a las empresas que tuvieron que despedir personal debido a la crisis es un grave error, pues esas empresas sacrificaron personal por necesidad y por lo tanto, entre ellas, debe de haber muchas necesitadas de apoyo financiero para sortear estos meses.

En total, se atiende a 12.2 millones de personas, evitando que caigan en pobreza o pobreza extrema. Adicionalmente se obtiene el beneficio de evitar la movilidad de esas personas que hoy tienen que salir a la calle para buscar el sustento diario, con lo cual se logra un mejor control de la pandemia, aunado a los enormes ahorros que representa para el sector salud reducir el número de pacientes por COVID-19 que debe de atender. Según leí en algún otro estudio, al sistema de salud le cuesta más de $300,000.00 cada paciente con COVID atendido en hospitales públicos.

El costo en términos del PIB es de 0.66%, lo cual en términos macroeconómicos es muy barato, aunque estemos hablando de 159,000 millones de pesos. Menos de 8,000 millones de dólares. Es decir, tan sólo con lo que va a costar la refinería de Dos Bocas, se puede evitar que 12 millones de mexicanos caigan en pobreza y pobreza extrema. Una ganga, sobre todo, considerando que tardaremos años en volver a crear esos empleos que van a desaparecer, y por lo tanto, tardaremos años en sacar a esos hermanos mexicanos de la línea de pobreza.

El presidente apuesta a la recuperación pronta de Estados Unidos, sin tomar en cuenta que todas y cada una de las decisiones que ha tomado en materia económica alejan a los posibles inversionistas, que hoy en caso de buscar cercanía a sus fronteras, verían con mejores ojos invertir en Centroamérica que en México. O en el peor de los casos, automatizar su producción en lugar de aprovechar el conocimiento y la mano de obra de los mexicanos, ante la inseguridad que representa para su dinero, el pensar en invertir en un país donde la primera autoridad cambia las reglas del juego para la inversión extranjera sin previo aviso, y basado en ideologías caducas e ideas que todas y cada una han demostrado ser un fracaso.

La opción existe, esta disponible, y si no se lleva a cabo, pasará como con otras medidas tomadas por el gobierno, generarán mayor rechazo hacia el presidente y su partido.

www.josecobian.blogspot.com elbaldondecobian@gmail.com @jmcmex

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