De Reformas y Transformaciones

 

La 4ª. Transformación que propone el presidente López Obrador no admite más Reformas Educativas…   ¿O sí?

Porque las transformaciones son otra cosa; son algo diferente a la pretensión de hacer mejor lo que ya se viene haciendo mal o lo que ya no funciona.

Pero, mientras se implementan las acciones del Nuevo Acuerdo Educativo…  ¿No se podría empezar a planear una verdadera Transformación Educativa, aunque solo se llegara a la fase piloto o experimental, en este sexenio?

Desde luego que es importante que las Escuelas Normales y Universidades preparen a otro tipo de profesores, que ya no sean “enseñados a enseñar”, porque con la enseñanza se entorpece el aprendizaje de los niños y jóvenes… Pero los académicos que habrán de participar en la formación de los nuevos profesores que favorezcan el aprendizaje, sin el recurso de la enseñanza deberán formarse, previamente, en grupos colegiados porque no hay profesores que “enseñen a no enseñar”.  Y está claro que los niños no pueden ser consultados respecto de cuál es el tipo de educación que necesitan, pero si podemos orientar y afinar nuestra percepción para tener conciencia  del daño que les hacemos al  manipularlos con la consigna de  integrarlos a una subcultura, la nuestra,  la de las viejas generaciones, cuando ellos tienen derecho a su espacio y su tiempo para diseñar la cultura de su propia generación, que rompería  los candados y atavismos con los cuales les “enseñamos” a vivir, en las escuelas;  y abriría la conciencia ciudadana a la realidad del cambio permanente…   ¿Será por eso que Olac Fuentes Molinar, Subsecretario de Educación Básica en el sexenio del presidente Cedillo, dijo que “La escuela no es un buen lugar para los niños”?

Para llegar a comprender el verdadero alcance de aquello de que los nuevos profesores “no deberán ser  enseñados a enseñar” sino a “privilegiar el aprendizaje por sobre la enseñanza”, es que nos atrevemos a proponer que la 4ª. Transformación en materia educativa empiece por un cambio radical de paradigmas que, ahora sí, sustenten una educación para el desarrollo y para el crecimiento personal;  por lo que esperaríamos que la  Secretaría de Educación Pública  oriente su ejercicio en dos vertientes de inicio: Educación para la Familia (para entender los riesgos de la ignorancia y de la negligencia familiar) y Educación Básica, para continuar y favorecer las líneas de desarrollo que se hubieran implementado en los niños, por su familia, con planes y programas flexibles en cuyo diseño e implementación se permita a los niños participar  porque “los niños aprenden solos y no necesitan ser enseñados” (Sugata Mitra), porque “los niños, desde que nacen, son buenos procesadores de información” (Jean Piaget), porque “estudiar no consiste en consumir ideas ajenas sino en producir las propias” (Paulo Freire) y porque “el aprendizaje ocurre cuando alguien quiere aprender y no cuando alguien quiere enseñar” (Albert Einstein), por lo que la enseñanza, aunque nos parezca difícil de creer, ya no es necesaria.

Y por las razones últimas que se expresan en el párrafo anterior esperamos que, para este propósito, la S.E.P convoque a profesionales que realmente conozcan de educación, aprendizaje y desarrollo humano (no de enseñanza, porque la enseñanza nos ha impuesto vendas y candados que nos han llevado a  ignorar los cambios que, queramos o no, se están dando) y que los presupuestos asignados para la investigación, planeación, administración e implementación de la 4ª Transformación Educativa sean utilizados de manera útil y transparente…   ¿O usted qué opina?

 

 

Don`t copy text!