HELICOPTERAZO

Y de repente, las redes sociales se convirtieron en expertos en peritajes aeronáuticos e intrigas políticas.
–Chopenjawer
Nadie esperaba una noticia tan trágica en la historia política reciente: la muerte de Martha Érika Alonso, la primera gobernadora de Puebla, y su esposo el senador Rafael Moreno Valle, sin duda fue una noticia que cimbró al país.
Lo anterior desencadenó una ola natural de rumores respecto a lo que pasó; oficialmente no se han dado a conocer los motivos y es posible que tarden en conocerse las causas del desplome del helicóptero donde viajaba la pareja; pero la bola de “especuleros” (aficionados a la especulación) ya apuntan a distintas versiones que van desde el magnicidio –que también lo mencionó en un lapsus verbal el morenista Miguel Barbosa– hasta la falla del aparato.
Y es que si bien al mexicano le encanta el rumor y las conspiraciones como parte de su retroalimentación chismosa, tampoco dudemos que los sectores radicales, tanto de izquierda como de derecha, estén sacando raja política de un acontecimiento trágico, atizando el fuego para una polarización muy peligrosa para el país.
De lo anterior tal vez tampoco habría que azotarse y gritar a los cuatro vientos desesperadamente: “¡¿Alguien quiere pensar en los niños!?”, pues el terreno de la discusión es eso que llaman redes sociales, que no pasa de ser un ring virtual donde se descargan odios, amores, filias y fobias.
En lo mero real-real: claro que es impresionante la muerte de dos políticos que literalmente tenían el control político del estado poblano. De hecho, quienes fallecieron eran la gobernadora y el gobernador de facto, quienes por seguridad y logística deberían haber viajado por separado.
Y algo con lo que lidiará el gobierno de la Cuarta Transformeishion es que tendrá que aclarar qué ocurrió realmente, sí hay grabaciones de la cabina o comunicaciones con alguna torre de control, etc.
El asunto es que –aunque quizás exista una verdad histórica– ya se echó a andar una maquinaria para señalar al Presidente de la República como responsable, sin ningún fundamento más que el propio odio a López Obrador; sumándose también la mellada credibilidad del gobierno federal en asuntos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) como el tema de la “consulta patito” del Nuevo Aeropuerto de la CDMX y el teatro de pedirle permiso a la Madre Tierra para la construcción del Tren Maya.
Y es que la SCT sería la encargada de dar a conocer qué pasó en el caso de la muerte de los Moreno/Alonso, pero dicha dependencia está en medio de la chunga que usan para justificar caprichos presidenciales como el no construir el aeropuerto de Texcoco. Dicha dependencia, al menos en el caso del NAICM, ha perdido seriedad.
Lo único que quizás puede darle sostenimiento a la versión oficial que se dé más adelante de este lamentable incidente, es sólo la figura de AMLO como el paladín de la verdad, pero recargarle algo tan delicado como la muerte de dos claros adversarios políticos lo desgastaría tremendamente, como ya comenzó a plantarse la idea en el imaginario colectivo conspirativo de ser el principal responsable de la muerte de la gobernadora y el senador.
Y no habría que buscarle mucho: el pleito entre el presidente y la pareja gobernante de Puebla llegó a escalar al niveles de fanatismo. Al ex candidato a la gubernatura poblana, Miguel Barbosa, los de MORENA lo reconocieron como “gobernador legítimo” y todavía agréguele las desafortunadas declaraciones de personajes como Noroña o la Yeidckol, que en nada ayudan con faltarle el respeto a los muertos.
Es por eso que esta polarización lleva a pensar en absurdos extremos como señalar a López Obrador como el asesino de Martha Erika y Moreno Valle, al grado de que parecieran formar un argumento válido (ojo, aunque sin pruebas)… ¿Por qué no pensar en algo más lógico como las bandas bien organizadas de huachicoleros o asaltantes que operan en Puebla, que podrían haber derribado el helicóptero o sabotearlo?
En resumen: tendría que haber una verdadera resolución, verídica, sustentada, blindada, de qué fue lo que pasó más allá de la devoción, idolatría y el fanatismo a los Moreno/Alonso y a AMLO.
La verdad también es que el matrimonio estaba inaugurando una nueva etapa de caciquismo en Puebla, con políticos a modo y posiciones de poder para establecer lo que precisamente en entidades como Veracruz se rechazó: el darle el poder a consanguíneos o cónyuges como una monarquía tropical para asentar el poder de un estado en una sola familia.
Si bien se le reconoce a Moreno Valle como uno de los transformadores de Puebla en los últimos años, en la realidad estaba creando (junto a su esposa) un proyecto político/familiar bastante nefasto y redituable, tal como el caso de los Yunes en Veracruz.
PANISTAS, LOS DE LOS ACCIDENTES AERONÁUTICOS
Hay que decirlo: desde que inició este nuevo siglo, los que han sido especialmente sospechosos en casos de accidentes mortales de aeronaves han sido los miembros del PAN, lo que lleva a pensar que en el amplio espectro de hipótesis sobre qué le sucedió a la pareja poblana podría estar la lucha de los grupos de poder panistas.
Casos como el de Ramón Martín Huerta, secretario de Seguridad Pública en tiempos de Fox; o el de Juan Camilo Mouriño, el secretario de Gobernación en tiempos de Calderón, donde también fallecieron ocho personas más, entre ellos José Luis Santiago Vasconcelos, ex subprocurador de la PGR. Otro caso en tiempos de Calderón fue la muerte del secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora. Todos muertos por el desplome de sus aeronaves.
NOTA PARA PEGAR EN EL REFRI: Sucedió en la reciente reunión de “líderes” priistas del PRI en Veracruz con el Comité Ejecutivo Nacional encabezado por Claudia Ruiz Massieu. En una de las intervenciones (cerca de 40) quien señaló los errores del tricolor que devengaron en su decadencia y derrota en la entidad fue el conocido político minatitleco Ranulfo Márquez Hernández, quien expuso que todo provenía desde el periodo de Miguel Alemán Velasco como gobernador (1998-2004). A lo anterior, quien intervino de inmediato fue el ex diputado Alejandro Montano Guzmán –uno de los hombres fuertes del Alemanismo– quien recriminó al popular “Tonicho” que no toleraría que se atacara a quien estaba ausente. Cuenta la leyenda que, para evitar reclamos más personales, Márquez Hernández aplicó pies en polvorosa ni bien acabó la reunión, por aquello de que saben que Montano no se anda por las ramas y es bien entrón.
OTRA NOTA: Que lo de Américo Zúñiga como candidato a magistrado sólo fue una salida del ex alcalde de Xalapa para no enfrentar los compromisos de diciembre con la estructura y empleados del PRI estatal. Que Américo sabía muy bien que le irían a llover los cocolazos cuando se supiera que buscaría una magistratura en el Poder Judicial, pero fue el pretexto idóneo para salir del PRI tan hundido en Veracruz.
LA ÚLTIMA PORQUE SUEÑITO: Circula un video de un dirigente panista poniendo el dedo a alcaldes del sur de Veracruz metidos en el huachicoleo. Ese tema está creciendo y está caliente. Un negociazo que llegó hasta a Palacios Municipales… ¿Estará al tanto el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez de esa papa caliente?

 

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