Causas y efectos

Veracruz frente a tribunales

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*Entre agresor y agredido
*Rosario de casos fallidos
*Celestes contra azulados

Que por el notorio número de hechos sobre el tema, todo hace indicar que los renglones vinculados con el acoso sexual, deben ser ubicados de manera inmediata como uno de los más relevantes en todos los sectores y ámbitos de la colectividad, si para ello se miden y valoran las protestas que están apareciendo sobre todo en ámbitos universitarios, a los que ahora se suman los registrados en círculos laborales, en los cuales el problema no es menor, tanto así que ya también se advierten referencias públicas, acusando intentos de abusos en tales rubros, o consumación de los mismos sobre los cuales son ya muchas las carpetas de investigación que han sido abiertas.

Y el tema en realidad siempre ha referido niveles de significativa complejidad, tanto para la apropiada investigación como para la calificación de los hechos ante tales vericuetos, porque con frecuencia no participan ni testigos presenciales ni priva plena confiabilidad en los señalamientos, dado que así como existen versiones frecuentemente diversas entre los implicados en el caso, con recurrencia quien sentencia no cuenta con la certeza sobre el puntual escenario de los hechos.

Y desde el punto de vista social, con frecuencia las aparentes “victimas” en tales renglones, no han sido atendidas apropiadamente por los tribunales porque el “supuesto acosador o delincuente por atentados sexuales”, no ha sido sentenciado para pagar por sus pecados en los campos carcelarios correspondientes.

Seguramente y no solamente en tierras veracruzanas, sino en todo México y en muchos otros puntos del planeta, privan historias con significativa similitud con los escenarios de insatisfacción aquí anotados, pero la realidad es que uno de los temas más complejos para definir en tribunales de todo el mundo, es precisamente el relativo a los delitos sexuales, primordialmente si para el caso privan escenarios de marcada privacidad, sin testimonios claros y legalmente contundentes que confirmen la existencia de los hechos.

La gran mayoría de los integrantes de la sociedad (si no es que todos) tienen claro que para castigar a los culpables de pecar contra las leyes y normas de la sociedad, se encuentra y debe operar con eficacia el sistema judicial, que debe estar acompañado de la eficacia policiaca y del profesionalismo en los ámbitos de la Fiscalía, sectores que deben obligadamente de acompañarse cual perfecta maquinaria, para no ensuciar y contaminar de ilegalidad los senderos de la investigación y de la integración de los expedientes, por lo que todo debe de apegarse al contexto de lo marcado por los leyes y protocolos válidos para cada tema y caso en específico.

Pero ni todos los que conforman los organismos responsables de investigar, detener, resguardar y procesar a un indiciado en un caso judicial, son poseedores de los niveles de capacitación y de infalibilidad cual si fuesen dones de suprema perfección y, de la misma forma, no todos los que lamentablemente resultan como víctimas de un agravio, están exentos de la posibilidad de cometer errores en su comportamiento, que pudieran haber representado factores que conducen hacia marcos beneficiosos en favor del indiciado como agresor.

Por conducto de lecciones de vida y de apreciados maestros, quienes con sus frecuentes comentarios nos brindaban luz sobre la administración de justicia, entendimos desde tiempo atrás, que no existe en el contexto de la condición humana la perfección, incluyendo en ello los renglones en la administración pública entre los que destaca el de la aplicación de justicia, teniendo como sustento las leyes que imperan en un país.

Y tal realidad registra escenarios cotidianos: “Salió libre por falta de pruebas”… “Quien lo señalaba mintió”… “No se obtuvieron testimonios sólidos en su contra”… “La víctima no lo identificó”… “Fue violentado en sus derechos al ser detenido”… “Su reconocimiento como participante del crimen se obtuvo de manera ilegal”…

El abultado número de rosarios sobre casos y procesos judiciales erráticos que otorgan inconsistencia en beneficio de los indiciados, forman parte de un historial mucho más abundante que el de casos concluidos con plena certidumbre, historial que no ha colocado al sistema de administración de justicia mexicano, con los méritos y honores suficientes que lo prestigien con notoriedad como organismo infalible ante la sociedad mexicana.

Así las cosas, por todo ello y muchas cosas más, se registran en México y últimamente en tierras veracruzanas, reacciones que apuntan sobre fallas en tales ámbitos, tema que tampoco resulta extraño en otras entidades federativas e incluso en muchos otros países (para no decir que en todos) pero mientras tanto, en los marcos de la Universidad Veracruzana se detectan violaciones y acosos e incluso inician procedimientos en demanda de justicia, hechos que se registran unos a puerta cerrada y otros se cabildean por conducto de advertencias difundidas en medios de comunicación… Ya se sabrá en qué termina cada historia.

LO QUE SE OYE

Que ahora los integrantes de la “Bancada del PAN”, dicen que por aquello de que “muerto el rey viva yo”, después de rápidas refriegas entre los unos y los otros y, al divisar que los unos ya no resultaban como los otros, determinaron integrar cada su cual su propio grupo parlamentario veracruzano, por lo que unos se identificaran para que  no los confundan con “los otros”, como “los celestes” y los otros podrían ser “los azulados”, así, cada cual en su propio grupo parlamentario habrá de reunirse obviamente por separado con los mandos superiores, para que se defina entre los “celestes” y los “celestiales”, claramente diferentes unos de los otros, quien de los extremosos equipos será el que lleve la sonaja que deje constancia del sentir superior del panismo en los ámbitos del muy Honorable Congreso del Estado de Veracruz… Con tales afanes es por los que “los celestes” y “los azulados”, dejaron de ser azules, sacudimiento que permanecerá hasta que los mandos nacionales ya sin Felipe Calderón y sin Vicente Fox, digan la ruta a seguir… Y sigue la burra andando.          

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