Causas y efectos

VAMOS A LA BAJA TURÍSTICAMENTE

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NOS URGEN NUEVAS APORTACIONES
*EL PROBLEMÓN DE VERACRUZANOS
*COMPLEJOS RETOS PARA EL ESTADO

 Hasta resulta extraño que, apena ayer viernes, se inicie la difusión de cifras negativas que en el ámbito de la actividad turística se registran actualmente en tierras veracruzanas, porque de hecho, la actividad turística hacia las tierras del son y la bamba,  ha venido disminuyendo no de ahora, sino desde muchos meses atrás.

Sobre el tema se podría apuntar que los números no mienten y, mucho menos, los que se reflejan en los cortes de caja en los hoteles, restaurantes y bares de las regiones turísticas veracruzanas, resúmenes contables que apuntan un declive realmente notorio que, por lo mismo, siembra notable preocupación entre el sector empresarial y laboral veracruzano.

Porque incuestionablemente, la actividad turística constituye una de las “joyas de la corona” para amplias regiones del territorio veracruzano, tanto en el centro como en el sur y norte de la Entidad, por lo que el referido declive en ese valioso sector, golpea con mayor singularidad a los municipios costeros y en especial a la llamada “Riviera Veracruzana”, integrada por los municipios de Veracruz, Boca del Río y Alvarado.

Todos los expertos en economía han externado que las regiones donde se ha fortalecido acertadamente la actividad turística, tal renglón se convierte “en la joya de la corona” para la economía, por lo que ante el declive que en ese renglón está afectando a los veracruzanos, vale referir que esa invalorable corona financiera la tenemos los jarochos “medio abollada”.

Incuestionablemente son varios los renglones que se deben atender con esmero para evitar declives en los rangos turísticos, entre ellos los vinculados con los rangos de seguridad, de confiabilidad, de atractivo, de higiene y obviamente de infraestructura y centros apropiados para el descanso y la distracción.

En las últimas dos temporadas turísticas como lo fueron la de los días de carnaval y actualmente las vacaciones de Semana Santa, cercanas a su final el próximo domingo, los números no son de los más elevados que podrían haber sido, pese a la difusión que recientemente se aplicó para la celebración de los 500 años de la fundación del puerto de Veracruz.

Si con todo y dicho evento no alcanzamos a nivelar el número de visitantes registrados en algunos años anteriores, quiere decir que, al margen de los problemas de inseguridad y económicos que se registran en el país, las tierras veracruzanas requieren de acciones concretas para reactivar la atracción turística, dado que incluso las festividades de El Tajín del presente año, anualmente programadas en la región arqueológica de Papantla, refieren una notable disminución en su atracción, hecho que debe sacudir (por así decirlo) las áreas de promoción y creatividad, para devolverle a Veracruz un ritmo creciente turísticamente, sacudiéndonos del desánimo y la falta de imaginación para resguardar e incrementar la riqueza turística de los veracruzanos.

“EL PROBLEMÓN” QUE

EXISTE EN VERACRUZ

Ciertamente le asiste la razón al Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, cuando refiere que “el problemón de la inseguridad lo dejaron anteriores administraciones”, argumentación incuestionable que nadie se atrevería a contradecir, porque la actividad delincuencial no constituye un escenario nuevo en nuestras tierras, como tampoco lo es en otros puntos del territorio nacional.

Y debe apuntarse como correcto, e incluso podría referirse como alentador, que el gobernante veracruzano refiera tal apunte en dichos términos, en tanto que, con ello, refleja que tiene claro conocimiento del complejo panorama por el que atraviesa la colectividad veracruzana y, que ante tales escenarios, se encuentra atento al tema y preocupado por lograr avances en beneficio de Veracruz.

Es saludable que en el marco de la administración pública, siempre se tenga perfectamente claro por parte de quien gobierna, que a las responsabilidades de un gobernante  no se arriba pensando en que heredamos “un lecho de rosas”, sino que paralelamente a lo que muchos interpretan como “las mieles del poder” (que también son reales) , se adquieren retos incluso en ocasiones inesperados, espacios de complejo origen y confusa escenografía, que sobrepasa en sus dimensiones lo que inicialmente se calculaba.

Es verdad que nunca nadie ha llegado a ocupar la silla gubernamental veracruzana por segunda ocasión, como lo es el que no existe más escuela para gobernadores que la personal experiencia adquirida en la función pública anterior, así como la que se agregará pero ya sobre la marcha, cuando ya se es Gobernador, tramo en el que incuestionablemente los niveles de capacitación y experiencia en el ejercicio de la actividad pública, se convertirán en aliados singularmente destacados si resultan positivos y, experiencias desagradables si sus efectos generaron tropiezos sobre el camino, pero saludable resulta que en el andar gubernamental “no se tropiece con la misma piedra, ni con frecuencia”.

Correcto y, por lo mismo, apropiado se apreció ayer al gobernante veracruzano García Jiménez, cuando reconoce que “tenemos un problemón” en lo referente a inseguridad, tema que incuestionablemente es el que refiere mayores efectos negativos en los ámbitos de reclamos populares…

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