Causas y efectos

Sangrando en sus entornos

*Escuela, hogar y violencia
*La tormenta que agobia
*Permea al tejido social

Se asegura en las oficinas estatales del sector educativo veracruzano, endonde precisamente (por mandato del gobernador jarocho Cuitláhuac GarcíaJiménez) despacha como titular Zenyazen Escobar, que los padres de familiadeben vigilar y aumentar la supervisión sobre el tipo de juegos que sus hijosutilizan para divertirse, para evitar que se registren escenarios como lossucedidos en Torreón, argumentación que, por las circunstancias del tema, dejaentrever que los espantosos sucesos como el referido, tienen su origen, segúnpuntos de vista del sector gubernamental, de manera significativa fundamentalen el hogar, así como en relación “al tipo de juegos que incitan a laviolencia”, lo que al estilo del legendario comediante de origen cubano identificadocomo “Tres Patines”, valdría referir  quetales apuntes sobre los ámbitos escolares, no se encuentran del todofundamentados y que, por lo mismo, podrían ser calificados como “falsos contoda falsedad”…

Porque nos debe quedar claro lo que ya en parte describimos en lapublicación de ayer lunes, al apuntar que las nuevas generaciones se desarrollanen marcos criminales nunca antes registrados en la historia moderna del país,escenarios que se originan en los marcos y registros de crímenes sin castigos,que han quedado en clara y absoluta impunidad, historia sangrienta que estápermeando al tejido social y que por lo mismo impacta primordialmente a quienesmenos vivencia registra, cautivos inocentes de un panorama que palpitasangrando en sus entornos.

Las normas dictadas por los gigantescos educadores que han transitado porlos sistemas de enseñanza en el país, se podrían calificar como correctasagregando a tales esquemas lo que resulte apropiado para una mejor formación delos ciudadanos del futuro, pero no cometamos el error de considerar la“operación mochila” como la tabla de salvamento para evitar que la violenciainvada centros escolares, impactando con sus negativas secuelas a los alumnos ymaestros en lo general, porque recuérdese que incluso en nuestras tierrasveracruzanas, maestros y alumnos se han visto influidos por el terror que seorigina por la presencia de actos delincuenciales, como marcos cotidianos entrela colectividad… Pregunten a los maestros y padres de familia en la regiónzongoliqueña y encontrarán cimientos a lo aquí sostenido.

Los hechos de violencia se deben atender en todos los marcos del colectivosocial (también en las escuelas pero desde mucho tiempo atrás) porque losejemplos virulentos se encuentran en las pantallas de la televisión, en lassalas cinematográficas y, lamentablemente también invaden nuestras rancherías,nuestros pueblos y ciudades, incluso ha ingresado a nuestros templos y, apenasunos días atrás, fueron sacrificados sin defensa alguna varios pequeños,incluso recién nacidos, integrantes de la familia Le Barón… ¿O ya tan pronto senos olvidó lo registrado en tierras norteñas?… ¿Y sobre tales infiernosnuestros niños escolares no saben nada?…

La violencia y obviamente los rangos de inseguridad, refirieron en losmarcos de la colectividad en lo general y de medios de comunicación, la crecienteineficacia de varios sexenios de administraciones federales y estatales, asícomo innumerables trienios y ahora cuatrienios municipales…

Es en parte resultado de lo referido el que hoy gobierne una estructura, quepor sus propios origines y su presente, ya no puede ser calificada como ajena  a los escenarios que persisten dentro de losmarcos de la Cuarta Transformación, que nunca podrán ser superados si secontinua, no sólo con la misma ineficacia de inseguridad en torno a los centroseducativos, sino en el marco de todo el contexto social.

El peor ejemplo que reciben los niños en materia de violencia seencuentra permanentemente frente a ellos, en las banquetas, en las calles, enlas carreteras, en los centros comerciales, en los parques, en los templos, enlos medios de comunicación, en las rancherías, en las costas y los valles, siemprefrente a los menores siguen persistiendo actos de barbarie que por doquiera seregistran, escenarios de violencia que no sólo se suscitan en los sistemascibernéticos del hogar, sino que constituye un panorama cotidiano que incitahacia la ilegalidad, en los marcos de una sociedad que se contextualiza en laescasez de oportunidades para el desarrollo personal, al que se agregaineficacia tanto en la formación de las nuevas generaciones, como en laadministración de justicia y la falta de oportunidades para desarrollo ybienestar en lo general de la población.

Cierto, no es una acción incorrecta las recomendaciones del sectoreducativo para que los padres de familia participen en la correcta formación desus hijos, pero ello no constituye el factor fundamental que origina escenariosdelincuenciales en el país, dado que las evaluaciones sobre el tema, apuntanque las fallas sobresalientes son estructurales y la inexistencia de unacorrecta administración de justicia, no sólo desde el punto de vista policiacoy judicial, sino también en el marco social y económico en lo general, porquesin bienestar no puede esperarse un ámbito de tranquilidad y respeto mutuo.

Es verdad que la educación y la formación en el seno del hogar es significativopara la cimentación de un mejor país, pero tales valores nunca resultaránsuficientes si persiste el abuso de los unos contra los otros, si los finesfundamentales de la democracia es maquillada con simulaciones, si el crimen yel castigo van de la mano como resultado de la colusión de los unos con losotros, si la pobreza invade y frustra a millones que trabajan con honradez yesperanza de mejorar la situación.

En fin… La violencia escolar no surge porque en los hogares se motive,sino que existe porque se encuentra encadenada como fomentada, tanto por hechosnegativos del pasado como del presente, que se consolida y manifiesta ante lamenor chispa de frustración, realidad que priva en el entorno de todo elcolectivo social que atraviese por panoramas semejantes, y, por lo mismo,sabemos de su lastimoso estruendo día tras día… Esa es la realidad y sobre ellase deben reflejar las respuestas para superar la tormenta que nos agobia… Ahíla dejamos.                                

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