Causas y efectos

Sana distancia o insana conveniencia

*Buen humor mexicano
*Porfirio Muñoz dice No
*¿Y la Guardia Nacional?

He conversado, obviamente guardando la sana distancia de viarios kilómetros de por medio (lo que es posible gracias a los sistemas cibernéticos de comunicación) con varios especialistas en materia médica y obviamente, quienes más en mis entornos pueden conocer sobre renglones de comportamiento ante una pandemia, paralelamente a ello he tratado de aplicarme en la lectura de textos sobre el tema, espacios que. por su contenido, me reconfirman mi total ausencia de inclinación y vocación por el estudio de la medicina, tarea realmente muy diferente al ramo de la información, de la investigación de hechos y de una eternidad conformada día tras día y año tras año, en el pasado cada día más distante,  frente a las rudas máquinas de escribir y, en la actualidad, ante un monitor dotado de un teclado suave y silencioso, en el que plasmamos lo que habrá de ser difundido (en cosa de minutos) en los ámbitos regionales, nacionales e internacionales, por vía de las redes cibernéticas de comunicación.

En tales conversaciones con médicos amigos, así como lectura sobre el tema de la pandemia, que desde meses atrás confrontamos en prácticamente todo el mundo, se puede sustraer información indicadoras en el sentido de que el COVIT-19, constituye un virus como ya lo ha demostrado, cuyos efectos no son exactamente igual (y en algunos casos por mucho) en un paciente que en otro, refieren en principio síntomas semejantes como los que se enlistan cotidianamente en campañas sobre el tema, pero se da el caso de “asintomáticos”, a lo que se debe agregar que la mayoría de los afectados lograr superar los efectos y muchos incluso sin asistencia hospitalaria, mientras que otros, sobre todo de edad mayor, agonizan en centros hospitalarios con todo y el auxilio de respiradores artificiales.

Pero en ese marco de contaminación, la tarea (me aseguran especialistas) más importante para salvar vidas y a la vez evitar incrementar y, en vez de ese incremento reducir la tragedia de la agonía, que en el caso de México y de todo el mundo ha cobrado miles de vidas, lo más importante, lo más recomendable, lo más saludable y lógico, e incluso cuerdo, es evitar, frenar, reducir la convivencia e incluso la cercanía entre una persona y otra, o sea, lo que los políticos bautizaron como “sana distancia”, otorgándole mayor énfasis a las referencias que insisten en mantente en tu hogar e, incluso, mientras no decrece de manera significativa y obviamente notoria la cadena de contagios, mientras el número de fallecimientos refiera cifras crecientes, en lugar de un decrecimiento claro y contundente notable, podría representar el abrir las puertas, el estimular la escenificación de una tragedia nacional de rangos tridimensionales, comparados con los escenarios letales por los que hoy transitamos.

Pero a más de las referencias de especialistas ya citadas, se debe evaluar como ciudadano neófito en materia pandémica, que por simple razonamiento y evaluación lógica, simplemente apegados a los hechos registrados los últimos cinco días, en los que tanto los fallecimientos como el reporte de nuevos contagios, de ninguna manera ha decrecido en regiones como Veracruz, tierras en las que (“al revés volteado”) en lugar de reducir en riesgos y contagios vamos en vertiginoso crecimiento, escenario que se podría calificar ya no sólo como inaudito, sino claramente irresponsable, el que invitemos y en algunos casos obliguemos a la población, como es el caso de los trabajadores, a que se ponga su cubre bocas y listo: Salir y por obviedad abandonar el enclaustramiento que los mejores médicos, los mejores especialistas, los más connotados estudiosos de temas pandémicos, todos han recomendado para evitar que afrontemos con aparentes protectores (el cubre bocas) un monstruo cuyas dimensiones agresivas de rangos mortales aún no las hemos logrado identificar del todo, como “tampoco del todo” hemos registrados las secuelas que pudieran presentarse con el transcurrir del tiempo, en quienes superaron y vencieron (en posible primera instancia) la clara amenaza de muerte.

Y es que, lo que con claridad a la colectividad en lo general nos refiere la corta experiencia sobre el tema, tanto a los médicos, como a los funcionarios públicos, es que pese a los múltiples estragos así como los cientos de miles que han superado al agresivo coronavirus, médicamente disponemos de reducidas informaciones iniciales sobre el tema; pareciera que ya dispondremos en un tiempo relativamente corto de una aparente vacuna que nos brinde inmunidad, pero aún no disponemos con la contundente certeza, que efectivamente las vacunas refieran efectos de clara inmunidad… En el mismo contexto y por lo que se contempla en nuestro entorno, prudente es que la sana distancia no se convierta en insana conveniencia, trastocando el aislamiento que hasta por lógica debería  de permanecer, dado que lo ilógico es arriesgar la vida de millones, pese a que aparentemente ya nos encontramos en los umbrales tanto de nuevos y más efectivos medicamentos, al igual que de una probable vacuna.

Al final de éstas líneas sobre el tema pandémico, vale la pena el reflexionar que, si para evitar la parálisis productiva en diversos renglones, realmente valdrá la pena, el que en la función pública se acerquen a la posibilidad de convertirse en probables responsables de un factible disparo en la mortandad, cuyos efectos pudieran alcanzar niveles de irresponsabilidad gubernamental, escenarios dramáticos que podrían repercutir en acciones legales para definir delitos, al igual que responsables… Cuidado se debe tener en rutas complejas como la apuntada.

LO QUE SE LEE

Para que no se extrañe el siempre buen humor y el ingenio bromista de los mexicanos, incluyendo en temas delicados y angustiantes como los que se transitan ante los efectos de la Pandemia, pero en éste caso con el fin de que la sonrisa no se extrañe pese a las complejidades, incluso de ámbitos dolientes de nuestros entornos, reproduzco en éste espacio lo que leí momentos antes de iniciar ésta entrega:

¡arriba ese ánimo!

ya sólo faltan tres “días” para que termine la cuarentena:

-el día del padre

-el día de la independencia

-el día de los muertos.

pero por favor, tenga usted la amabilidad de sonreír.

LO QUE SE VE

Y nuevamente el prestigiado legislador Porfirio Muñoz Ledo (Que quede claro: Militante del partido MORENA) puntualiza con claridad su desacuerdo con las actuales políticas presidenciales, tendientes a eliminar o disminuir los efectos del programa “Quédate en Casa”, con el fin que los mexicanos abandonen su aislamiento y retornen a las calles, escenario que de manera contundente contradice, precisamente las acciones de autoprotección que son urgentemente necesarias ante el crecimiento de los efectos pandémicos.

Refiere un viejo decir sobre tierras mexicanas: “Para que la cuña apriete, debe de ser del mismo palo”… Ya veremos.

LO  QUE SE OYE

Nuevamente se escuchan lamentos por doquiera ante la presencia notoria de actividades delincuencias, en esos ámbitos de total desaprobación ciudadana, se hacen apuntes en el sentido que, una de las causas primeras que registraron como efecto el triunfo electoral tanto del Presidente Andrés Manuel López Obrador, como del Gobernador veracruzano Cuitláhuac García Jiménez, fueron los escenarios de angustiante actividad delictiva tanto en el país como en especial en tierras jarochas, sin embargo los hechos delictivos permanecen y de la misma forma la angustia ciudadana, panoramas angustiantes que están generando notoria inconformidad hacia los tres niveles de Gobierno que rigen a nuestro país…

Obviamente la interrogante más escuchada es la que cuestiona: ¿Y dónde están los avances y la tranquilidad que nos brindaría la Guardia Nacional?… Ahí la dejamos.     

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