Causas y efectos

Pecado y penitencia

*¿Y los desaparecidos?

*El arpa y la metralla.

*Conflicto por ilegales

Ya se advierte como claramente notorio que, como si constituyera un sendero luminoso que al salir el sol, le brinda brillantez cada vez que sus bonos tienden hacia la opacidad, El Presidente de la Cuarta Transformación, utiliza su escenografía en los ámbitos del cuadrilátero mañanero, para acomodar “golpes mediáticos” con los que se intenta no informar, no puntualizar la realidad, sino acudir al circo de la distracción, bajo las carpas circenses identificadas como de “Las Mañanera”, en donde el gobernante siempre tiene en el apuntador de su podio, un ya prefabricado listado de acusaciones, tanto contra los priistas como contra los panistas que lo antecedieron en el sillón presidencial.

La verdad, la realidad frente a los mexicanos, es que no ha existido un  sólo día en “los paraísos” de La Transformación, que entre los muros del Palacio Nacional no se registren lo ecos de agudas descalificaciones, siempre contra sus anteriores huéspedes posteriores a la revolución mexicana, práctica cotidiana en la que escasamente uno que otro se salva, porque el nuevo dueño del micrófono puntualiza día tras día, que “después de la Tercera Transformación” (la que ningún mexicano actualmente vivo presenció) a México sólo le resta la esperanza del caudillo tabasqueño, quien por cierto refiere cada día mayores resentimientos contra los ex Presidentes Felipe Calderón y Peña Nieto… “Quienes le robaron la elección”.

Pero claramente preocupante resulta que en días actuales, en el ese marco de “las mañanera” e incluso fuera de ellas, se estén armando distractores mediáticos, con la notoria intensión de que los reporteros retiren la mirada de la catastrófica pandemia, y escuchen el trinar de los distractores armados en torno a “Peña y Calderón”, como sustitutos claros que se puedan apedrear como vía distractora que permitan encubrir “la verdad actual”, la que cita a México de hoy en los marcos transformadores, como uno de los países en el mundo con mayor promedio en número de muertos, derivados de los estragos de la pandemia, escenario preocupante y lastimoso, que se experimenta en tierras nacionales pese a escenificarse ya con claros antecedentes y experiencias de lo registrado en Asia y Europa, panorama que, por sí mismo, no agrega aciertos al Gobierno Transformista y si marca un sello de ineficacia con escenarios fatales.

La fatalidad pandémica mantiene al pueblo mexicano levantando cruces desde meses atrás, con ruedas de prensa cotidianas que día tras día y mes tras mes repitiendo lo mismo, al igual que, de la misma forma también repiten los listados de muerte y, ya no se hable sobre los apuntes de los medios de comunicación, destacando la insuficiencia hospitalaria que ha originado insuficiencia para salvar la vida de miles y miles de mexicanos.

Transita el país por una transformación donde los resultados son insuficiencias hospitalarias e incremento de cadáveres incinerados, escenarios de espanto, dolor, desprestigio e indignación, que por lo mismo están elevando los niveles de inconformidad, que ya se dejan sentir en una angustiada y temerosa población, marco en el que de día y de noche se actúa bajo la influencia negativa del desarrollo pandémico, al tiempo que se disparan los precios de alimentos y ya no se diga de medicamentos, lo que obligadamente induce a la referencia de las deficiencias (por las carencias) en los centros de asistencia médica del sector gubernamental.

Al ya agudo declive económico registrado en el país en el primer año de La Transformación, en el segundo año se ha sumado el cierre o decrecimiento de actividades económicas, cuyo rango de daños el Gobierno no calculó y, mucho menos programó acciones factibles de ejecutar en marcos pandémicos, para evitar con inmediatez la paralización empresarial, aplicando programas de contención pandémica entre los trabajadores al interior de las plantas productivas…

Nada se sugirió, ni nada se diseñó para salvaguardar tanto empleo como salud de los trabajadores en los espacios laborales, sino que nos circunscribimos a informar y ser informados, sobre las estadísticas de contagios y la búsqueda de ventiladores hospitalarios, al tiempo de seleccionar hospitales y espacios clínicos, que se convertirían en centros médicos de atención a enfermos impactados por los efectos pandémicos.

El desorden y el caos, generado por la conformación de un programa de acción insuficiente para contener con oportunidad el desarrollo pandémico, al tiempo de no interpretar con toda claridad los riesgos financieros, con la idea de prevenir y disminuir sus efectos de recesión y quebranto, ha sido paulatinamente creciente generador no sólo de preocupación, sino también de indignación ciudadana, misma que ahora, pareciera que se pretende re-direccionar en los espacios gubernamentales, hacia el retorno de acusaciones en contra de los recientes ex presidentes Felipe Calderón Hinojoza y  Enrique Peña Nieto… La clásica y gastada práctica de maniobras distractoras.

El ya tradicional “péguenle al negro”, pero no al dueño del circo, ha constituido una práctica ancestral en la vida política del mundo entero y, desde sus inicios (puede usted consultar los archivos recientes en hemerotecas) practicado por La Cuarta Transformación, marco en el cual incluso se creó su espacio mañanero y,  desde muy temprano, todos los días inicia sus actividades pegándole a “los negros”, pero últimamente ante la urgencia de distractores (que le faciliten al sistema el retirar la mirada del pueblo de los yerros pandémicos) se ha seleccionado a dos de las figuras de moda para el tiro al blanco… Y qué mejor que los dos últimos Presidentes, quienes como candidatos infringieron sendas derrotas electorales a quien hoy tiene la batuta para dirigir la orquesta.

Y claro que se podrán argumentar muchos yerros de anteriores mandatarios de la nación, ello podría escenificarse en cualquier país del mundo, pero lo que no cuadra en los marcos de la eficacia y la honorabilidad, es que se utilicen “chivos distractores” para tratar de distraer al pueblo de lo más urgente y que, con mayores causas, deberían de ser prioritariamente atendidos por quien hoy gobierna un país.

Los panoramas de muerte, angustia y severa preocupación por los que hoy atraviesa la colectividad mexicana, requieren para su alivio sumar voluntades, para lograr con inteligencia y habilidad  debilitar la pandemia que ocasiona muertos cotidianos en los centros hospitalarios del pueblo mexicano… Es hacia tales escenarios donde debe encontrarse dirigida toda la atención del pueblo y, en especial, de los sectores financieros y los ámbitos gubernamentales, sembrando unidad no agudizando distanciamientos.

El país se encuentra en duelo y, los responsables directos en el incremento de ésa tragedia son (en principio) quienes nos gobiernan en la actualidad, ámbitos en los que no se han percatado del todo, que los andamiajes de la política carroñera podrían ser en éstos momentos un reflejo de nuestra muy cruel y desfasada realidad, marcos en los cuales, para algunos núcleos de poder, la actividad política ha dejado ya no sólo de ser honorable y humanista, sino que también está perdiendo las dimensiones de sus escenarios pragmáticos, mismos que en el pasado han distinguido a los buenos gobernantes…

Sí así persistimos, sí con tales yerros seguimos operando desde los cúpulas del poder… Incuestionablemente “en el pecado conllevaremos la penitencia”.

Lo que se lee

Los estudiosos del tema apuntan que uno de los renglones delincuenciales que mayormente lastiman al conglomerado social, lo constituye la cruel e infrahumana “desaparición de personas”, delito que en tierras veracruzanas se ha convertido en uno de los renglones que mayor indignación originan entre la colectividad, escenarios que incluso se han registrado contra viajeros provenientes de otras regiones del país, mismos que en significativo número han desaparecido al transitar sobre el antes cordial territorio de los veracruzanos.

Con marcada regularidad se documenta en medios de comunicación de tierras jarochas, sobre el tema de las “desapariciones”, escenarios sobre los cuales los familiares, amigos e incluso la sociedad por entero, en muchos de los casos no vuelven a registrar un dato certero sobre los procesos de investigación, niveles en los se refiere con claridad “la impotencia” de las autoridades, para responder con efectividad a las demandas interpuestas sobre el tema.

Las desapariciones forzadas, constituyen un tema que por los rangos de ineficacia en las instancias responsable de la atención y solución de dichos delitos, se ha convertido en uno de los escenarios, no sólo de indignación y desencanto de la sociedad, ante los reflejos de incompetencia de las autoridades responsables de la  solución exitosa sobre tales referencias criminales, sino que de la misma forma, los efectos negativas desgastan al Gobierno en lo general, precisamente porque se quebranta lo más valiosos que debe garantizar la institución gubernamental, que es la tranquilidad, la seguridad y el bienestar de la sociedad en todo su contexto.

Cómo rescatar los niveles turísticos que en el pasado se habían consolidado, si las tierras del son y las olas que arrulla el mar, se han convertido “de un son que canta en el río” en un es espantoso repiqueteo por ráfagas de metralla que entintan de rojo nuestros entornos.           

Lo que se ve

Las propias estadísticas oficiales refieren con puntualidad, los endebles resultados en lo referente al rescate o ubicación de mujeres desaparecidas en tierras veracruzanas, tanto así que en últimas fechas, de 137 personas del sexo femenino declaradas como desaparecidas, apenas 33 han sido localizadas, referencia que por sí misma apunta sobre la muy dudosa capacidad de rescate, que pudieran reflejar nuestras organizaciones policiacas que operan en tierras veracruzanas.

Y es que la verdad, el reglón ya no de seguridad, sino de inseguridad, ha representado en las últimas administraciones municipales, estatales y federales, el ámbito que mayores niveles de reclamos ha originado entre todos los sectores de la población, tanto del norte, como del sur y obviamente del centro de la Entidad.

Me preguntaba hace poco tiempo un colega de los ámbitos periodísticos que se desempeña en la ciudad de México, cómo le hacíamos para que los medios de comunicación un día sí y el siguiente también, dedicaran espacios destacados de sus noticieros o medios impresos, para informar sobre hechos delictivos de rangos sangrientos y otros muy preocupantes como los vinculados con secuestros, levantones y desapariciones… Tema sintetizado de nuestra realidad a  lo que yo le contesté: “Si te vienes a vivir a tierras veracruzanas, entenderías que en poco tiempo estarás escribiendo como todos los demás… Referencias de hechos delictivos, simple y sencillamente porque son de los escenarios que más se registran en el Estado de Veracruz”.          

El renglón de seguridad siempre ha sido complejo para la colectividad y sus autoridades, por lo mismo se requiere de la urgente integración de verdaderos especialistas en el tema, que enriquezcan la capacidad de acción de los núcleos de seguridad… Sin embargo no siempre tales objetivos se cumplen y entonces sobreviene el caos en tales renglones, mismos que desestabilizan a la colectividad en lo general… Capacidad, honorabilidad, experiencia y equipamiento apropiado, son los detalles en los que regularmente cojeamos.

Lo que se oye

Que mientras el Gobierno de la República no aplique las medidas apropiadas para imponer el orden en la frontera sur de nuestro país, mimas que deben de convertirse “en permanentes y obviamente efectivas”, los problemas fronterizos entre mexicanos y estadunidenses seguirán presentándose con regularidad, pese que ya tenía muchos años que no se agudizaban conflictos entre los dos gobiernos, salvo los vinculados en materia del narcotráfico, mismos que de siempre se han registrado en esa región fronteriza del norte mexicano y del sur estadunidense.

El imponer el orden en las fronteras no constituye una agravio de México hacia los habitantes del sur del continente, ello debe quedar claramente puntualizado entre los países sureños y el mexicano, porque bajo la bandera tricolor no deben practicar políticas que faciliten la migración de ilegales hacia el territorio norteamericano, historia que ya en el pasado nos ha merecido la calificación de “amigos distantes”, referencia y escenario que obviamente, perjudica más a los intereses de mexicanos que de norteamericanos, al tiempo que a los migrantes ilegales “ni les va, ni les viene” porque al fin y al cabo, también tienen sus muy personales intereses… Que tenga usted un buen inicio de semana.      

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