Causas y efectos

Nuevo escándalo financiero

*Amenazas sobre rebrote
*Retos del ramo turístico
*Rifaron lo que no se rifó

Desde muy pequeño en repetidas ocasiones escuché referir en los marcos de la filosofía popular: “Que ha quien más lo necesita, es a quien mayormente se lo quitan”, apunte popular que refiere el calvario por los que transitan los necesitados, mismos que engloban tanto a los jornaleros de sectores campiranos, como a los diversos núcleos  de trabajadores de pueblos, ciudades y metrópolis, escenarios que de siempre han conformado nutridos núcleos de la colectividad mexicana y, me permito referir tal introducción derivado de que, en las últimas horas se ha difundido en medios de comunicación, diversos señalamientos sobre hechos en los que se advierte la posibilidad de que varias instituciones bancarias, incluso en el marco de consorcios financieros internacionales, han dedicado (según se expone) parte de sus operaciones cotidianas al “blanqueo de dinero”.

En mi etapa como adolecente me llamó la atención lo referente a “blanquear dinero”, tratando en mi natural confusión de interpretar la finalidad, el objetivo que se perseguía al “blanquear dinero”, porque en aquellos días de mi adolescencia, escuchaba en las emisiones radiofónicas sobre el desarrollo de “un blanqueador de ropa”, lo que para lograrlo sólo requería utilizar dicho “blanqueador” y proceder a remojar, tallar, exprimir y tender al sol, para que luciera su esplendorosa limpieza.

Pero nuestra inocencia y tiernas reflexiones en nuestros entornos, con el transcurrir de las décadas, van adquiriendo tonalidades hacia la opacidad, se opaca la tonalidad cuando se pierde la ingenuidad, escenario que los mayores califican como “abrir los ojos”, despertar que nos conduce hacia la confrontación de la realidad en nuestro verdadero habitad, un mundo que conocíamos pero no entendíamos, plagado de abusos practicados por perversos, capases de utilizar la ingenuidad y la buena voluntad, para enriquecer su malsano peculio, aprovechando hasta las modestas aportaciones que los trabajadores realizan, sacrificando sus precarios ingresos para depositarlos en instituciones bancarias como ahorro para el retiro.

Lo que en las últimas horas se está difundiendo, sobre una cadena de especulaciones financieras tanto para lavar “dinero sucio”, como para obtener mayores dividendos, aparentemente ejecutadas en los ámbitos de instituciones bancarias que operan los ahorros de los trabajadores con miras al bienestar en su vejes, constituyen, por sí solas, una referencia de que “los varones del dinero” no tienen ningún límite, tanto así que son capaces de utilizar los ahorros de los trabajadores para enmascarar sus fraudulentas operaciones.

Pero el escenario claramente pecaminoso en referencia, que ha sido colocado a la luz pública por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, no sólo dañará el nivel de cotizaciones que (ya de por sí precarias) forman parte del ahorro para el retiro de los trabajadores mexicanos, sino que de la misma forma podría impactar negativamente a la Bolsa de Valores de México, agregado que obviamente coloca en notorio riesgo de mayor colapso a la economía mexicana en lo general, que con los efectos pandémicos “ya de por sí renguea de la pata izquierda”.

Así las cosas, si los hechos se confirman y la cadena de daños prosigue, la ya siniestrada economía nacional afrontará incuestionablemente, la más elevada presión que se recuerde en la historia del México actual y de muchas décadas atrás, lo que nos pondría contra la pared frente a negociaciones internacionales del rango económico, por la simple razón de que nuestros mecanismos financieros se encontrarían claramente enlodados y, los ejes de la carretera, nadie los querrá engrasar.

De paso, el Gobierno mexicano debe intervenir para encontrar y aplicar los mecanismos que eviten mayores castigos económicos a los trabajadores, tanto en sus actuales y contraídos ámbitos laborales, como en lo relativo a quienes se encuentran en proceso de jubilación, porque nunca ha sido ni será justo, que en toda crisis económica, regularmente originada por intereses de “los poderosos” que se codean con quienes conviven en los palacios del poder, los primeramente dañados resulten ser precisamente los trabajadores, e incluso los ancianos jubilados, quienes con frecuencia son agregados a la revolvedora, para que también “paguen los platos rotos”, cuando ni siquiera los tocaron…

Todos los mexicanos sabremos en su momento el final de la nueva historia de poderío financiero, ejecutada en los marcos del glamur de los varones del dinero, que calzan mocasines encubriendo lodazales… La historia no alienta al colectivo social en la demanda de transformación, sino al contrario, aplicar la Ley no en escenarios transformadores, no en los marcos de modas partidistas, sino sencilla y claramente con estricto apego a la decencia, la honorabilidad y la legalidad… Ni de más, ni de menos.       

Lo que se lee

Cierto es que en diversos municipios veracruzanos en últimas fechas se ha reducido el número de afectados por la pandemia, pero según opiniones de especialistas ello no es indicación de erradicación, sino resultado de las prácticas de autoprotección ejecutadas por los veracruzanos y obviamente (a nivel nacional) los mexicanos en lo general.

La realidad es que virus sigue presente en nuestro entornos, por lo mismo es vital, incluyendo los términos de “vida o muerte”, que el pueblo veracruzano y de todo el país en lo general, redoble sus prácticas de autoprotección y de solidaridad hacia nuestros entornos, acatando las normas de apropiada distancia, de continua higiene personal  y el imprescindible cubre bocas, al tiempo de evitar asistir a reuniones en las que podrían existir personas contaminadas asintomáticas.

La propia experiencia en ámbitos internacionales, refiere que el rebrote de los contagios es una posibilidad no distante de nuestros personales escenarios, por lo que se debe proceder con clara responsabilidad para protección tanto personal como de nuestras familias y de quienes se encuentran en nuestros entornos.

El que disminuya el número de contagios no deja inexistente la posibilidad de que pudiéramos ser contagiados con el agresivo covir-19, origen de una de las mayores devastaciones en la historia de la humanidad, por lo mismo se deben respetar las instrucciones que para nuestra autoprotección y de nuestros entornos, dictan las autoridades en los ámbitos médicos y de asistencia social.

Lo que se ve

Que de acuerdo a las estimaciones de las autoridades de ramo, la actividad turística en el Estado de Veracruz ha iniciado una suave pero efectiva recuperación, lo que enciende “una luz en el camino” para los ámbitos de hotelería y servicios, área que en muchas regiones y naciones constituyen joyas de la corona financiera, sin embargo, los propios empresarios del ramo, opinan que la reactivación es lenta y con ámbitos de mayores costos para los prestadores de dichos servicios, ello no sólo por los incrementos en los precios de insumos en lo general, sino porque aparejado a tales costos, se deben considerar los incrementos tanto en el precio como en las cantidades adquiridas, como lo es el caso de productos de limpieza que, frente a la pandemia, deben de ser tanto de mayor calidad como de más elevada cantidad.

Incuestionablemente los efectos colaterales de la pandemia constituyen otro de los retos que los sectores productivos de Veracruz, el país y el mundo, deberán afrontar con inteligencia, para evitar tanto que se disparen nuevamente los contagios pandémicos, como para lograr el punto de equilibrio apropiado que le otorgue salud financiera a las distintas empresas del país y del mundo.

Lo que se oye

Que por donde lo quieran ver, o como dicen en las rancherías: “Por donde le escarben”, nadie podría demostrar como una falsedad, que la rifa del afamado “avión presidencial” se convirtió en un espectáculo de circo, maroma y teatro, porque al final ni se rifó el avión y, muchos de los premios salieron de una oficina gubernamental para ser depositados en favor de otra.

Pero lo que es indudablemente convincente sobre el tema, es que dicha narración de hechos pasará a la historia del anecdotario popular, como la referencia de un tejido de escenarios confusos que en nada benefició al país, tierras nacionales que hoy se encuentran peor que antes de la confusa rifa, tanto así que muchos son los mexicanos a quienes se les escucha exclamar: “Mejor nos hubieran dejado como estábamos”.

Lo indiscutible es que “La Cuarta Trasformación” en mucho se asemeja “a lo mismo de antes” y, en un descuido, “un poquito peor”… Ahí la dejamos.               

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