Causas y efectos

Los costos de la democracia

*Impuestos a herencias
*La angustia cafetalera
*Polémica por descansos

Y bien que valdría el auto-preguntarnos: “¿Y si el Instituto Nacional Electoral no existiera como existe, actualmente tendríamos una “Cuarta Transformación” operando en la Presidencia de México?…

El cuestionamiento planteado tiene su origen en que, en últimas fechas, muchos son los que refieren que desde el mismo seno de Cuarta Transformación, se están aplicando supuestas estrategias para “aparentemente debilitar” la presencia del INE, marco en el cual se intenta un replanteamiento tanto en su cuadro directivo, como en modificaciones  que pudieran otorgar curso a cambios en los estilos del Instituto, así como transformaciones en el quehacer democrático del país.

Como es natural, en los actuales círculos del poder, se deja entrever que la intensión es fortalecer aún más la vida democrática del país, al tiempo que las voces en desacuerdo, convocan a sus equipos de combate para “defender las instituciones” refiriendo que el INE ha operado dentro de la legalidad e incluso exponen como reciente prueba de ello, la vigencia en el territorio nacional del Gobierno de la Transformación.

Ciertamente los salarios asignados a los integrantes del Consejo del INE pareciera que se encuentran fuera de las nuevas regulaciones salariales dictadas por la Transformación, como también se podría referir que de alguna forma el INE muestra oídos sordos a determinadas indicaciones, pero en ésos mismos marcos claro se debería tener que el INE opera con facultades autónomas, sólo regidas por mandatos constitucionales dictados para su creación y su operación.

Quienes despachan en los mandos del INE lo hacen desde mucho antes de que se creara la Cuarta Transformación, sus leyes, usos y costumbres son anteriores a los tiempos de un Presidente sin avión presidencial.

Pero en esos marcos -censurables o no- que rigen el andar del Instituto Nacional Electoral, nuestro país ha logrado avances en la vida democrática sin par, sin igual en la historia moderna del país, escenario positivo que ha frenado la posibilidad de revueltas armadas indomables, pero a más de ello, que ha otorgado los invalorables cimientos de la credibilidad en el sufragio, incluso con resultados electorales impensables, pero firmemente acreditados por la  autoridad electoral.

¿Y cuánto vale la democracia Don Alfredo?… Me preguntaba un prestigiado cordobés, tal interrogante tiene desde nuestra perspectiva una respuesta: “La democracia vale lo que podría costar la voluntad ciudadana de millones de mexicanos, lo que nos obliga a referir que simple y sencillamente es invaluable, no tiene precio, porque su valor resulta incalculable”… Ahí la dejamos, expresión a la que bien le podríamos agregar: “Y dejen en paz al Instituto Nacional Electoral, porque a quien le falta al árbitro, de inmediato lo podrían expulsar del partido”.             

LO QUE SE LEE

Si en realidad se confirman datos que circulan en las redes sociales, sobre una supuesta iniciativa en los marcos del Congreso de la Unión, por vía de la cual se dice que legisladores portadores de los criterios enarbolados por la Cuarta Transformación, pretenden formalizar y convertir en ley el que toda herencia (sea chica o sea grande) origine impuestos, bajo el criterio que quien la recibe de alguna forma se beneficia, por acto que ahora se le intenta calificar como supuestamente mercantil.

Nadie tiene claro el contenido y detalles sobre el monto del pretendido impuesto en el renglón que nos ocupa, pero lo que si se empieza a advertir con claridad, es que en el conglomerado social del territorio nacional se refieren gestos de sorpresa y notoria irritación, en tanto que dicho “impuesto” pareciera estar dotado de una intención recaudatoria dirigido precisamente al sector poblacional de mayores ingresos, lo que en principio podría ser referido como una carga fiscal con “significativa dedicatoria” hacia los ámbitos de mayores ingresos en el país, por lo que se encontraría destinada única y específicamente hacia un determinado sector de la población, escenario que dejaría en entredicho el sentido de la equidad que toda Ley debería de contener… Ya veremos.

LO QUE SE VE

Que los productores de café en tierras veracruzanas, nuevamente dirigen angustiados la mirada hacia las oficinas del Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, con la esperanza de que se giren instrucciones para que, la Secretaría de Finanzas, aplique una partida especial en auxilio del ramo cafetalero, cuyos ingresos en el presente año no serán suficientes para transitar con tranquilidad hacia la siguiente etapa de corte y comercialización.

Y el tema nada nuevo nos refleja, porque de hecho constituye la escenografía ya habitual que se suscita (salvo raras excepciones) año tras año, en gran número de las quintas cafetaleras, historias en las que ya se ha convertido en recurrente el quebranto del cafeticultor, lo que obligadamente origina la interrogante “¿del por qué los productores del grano insisten en esas tareas cuando deberían realizar un cambio de cultivos?…

Resulta ilógico que se persista en producir lo que no dispone de un mercado que genere satisfacciones al productor y que, por el contrario, constituya una cadena de quebrantos que siembran frustración y angustia en los marcos de los cafetales…

Sobre tales senderos de tortuosidad, bien deberían las autoridades del sector agrícola reflejar clara aplicación, para diseñar rumbos de mayores beneficios inducidos hacia el desarrollo integral, tanto de los productores agrícolas, como de los jornaleros campiranos, último eslabón que también paga las consecuencias sólo que con alcances mayormente lastimosos.

LO QUE SE OYE

No se registran opiniones de entusiasmo y, por el contrario, sí de claro desacuerdo, en torno a lo externado por el Presidente de México, en el sentido de que se dará marcha atrás al estilo de agregar un día de asueto al sábado o al domingo (viernes o lunes) retornando con ello a los descansos obligatorios, que se encuentran marcados en el calendario como “días no hábiles” en el transcurrir del lunes al viernes; o sea, descansar en la fecha exacta “caiga como caiga”.

La idea de crear los fines de semana largos, salvo en ciertas fechas determinadas, le han funcionado excelentemente bien al trabajador, al igual que a las empresas, por lo que las intenciones de darle marcha hacia atrás a tales prácticas, a uno de los primeros ámbitos que impactan negativamente, lo constituyen las empresas vinculadas con la actividad turística, porque es incuestionable que con la práctica de los fines de semana largos, existe para el trabajador mayor oportunidad de viajar hacia un punto turístico, lo que de manera directa reactiva la economía de los sectores del ramo, tales como líneas terrestres, aéreas y acuáticas de transporte, a lo que se suman hoteles y centros de diversión y consumo en lo general.

No resultaría ocioso que en los marcos de la Cuarta Transformación se reflexionara sobre el tema, para reevaluar las causas y los efectos en torno a la instauración de los “fines de semana largos”… Ahí la dejamos.                                 

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