Causas y efectos

Las flores y los insectos

*Purgas y cadalsos infernales
*Torbellinos de insatisfacción
*Existen debates saludables

Recuerdo que en mi tránsito juvenil como estudiante (dicen que el ser humanodebe estudiar y evaluar en todo momento… Hasta el final de sus días) algunosmaestros coincidían con la tesis en el sentido de que, el origen del liderazgoen las tribus del principio de los tiempos (¿serán en realidad “el principio”?)de manera instintiva, los integrantes de las núcleos humanos de aquel entonces,reconocían como líder supremo, precisamente a quien reflejaba la capacidad paradirigir con mayor eficacia, aquellos operativos ejecutados para defenderse, tantode las fieras, como de otros núcleos de “nativos” que los hostigaban y que,incluso los asesinaban (en algunos casos) para utilizar a las víctimas comoalimento y apropiarse de sus rudimentarias pertenecías, así como de susmujeres, y de sus espacios en los marcos desérticos o en la abundanciaselvática.

Presente deben tener quienes forman parte de la generación “de los 40” eincluso “de los 50”, que tales referencias se abordaban en los ámbitosescolares tanto de primaria como de secundaria, escenarios “académicos” que nosinducía hacia numerosas interrogantes y polémicas e, interiormente, deestremecedor asombro, sobre todo cuando reflexionábamos que, en parte, nuestrosantepasados podrían haber practicado el pillaje, el crimen e incluso laantropofagia.

En aquellos bellos tiempos de nuestra adolescencia, escuchábamos lasreferencias del pasado escenificado en ámbitos belicosos y carnívoros, en talesmarcos y porque en las tribus se adoraba religiosamente al Dios Sol, a la DiosaLuna, a las deidades de la vida y de la muerte, de la tormenta, la productividady la tranquilidad que habitaban en los ámbitos astrales, terrestres ymarítimos, marcos que con el paso de los siglos, los países que se adelantaroncon criterios religiosos “menos naturistas” dieron curso a la aplicación deverdaderas “Purgas eclesiales”, conduciendo al cadalso a los hechiceros, maldiciendoel canibalismo, imponiendo sus propias deidades ajenas al fuego, al rayo y alos dioses de los mares, de la montaña y de las llanuras, de las selvas y losdesiertos, procesos de transformación aplicado “a sangre y fuego”, que por suspropias características de acción no lograron hasta la fecha, crear uncolectivo social ajeno a la violencia y, obviamente distante de la injusticia.

En los marcos de siglos que se transitó desde los tiempos remotos que paramuchos constituyeron “un paraíso terrenal”, la violencia, el engaño, la trampa yla injusticia ha estado presente, una referencia de ella en los principios de“nuestro origen” es “Abel y Caín”, tanto así que muchos especialistas sostienenque “la violencia es innata” en el ser humano, tal cual lo refiere el poeta:“Como el oso hace, como el jabalí, que para vivir tiene que matar”.

En los referidos ámbitos de supuestos y realidades, de esperanza ydesconsuelo, se podría decir que “la violencia” siempre ha existido, pero quetal como lo refirió el veracruzano Salvador Díaz Mirón: “La flor en  que se posan los insectos, es rica en su matizy en su perfume”… Porque leyes y buenas costumbres se encuentran definidas enel marco del colectivo social, que deben o deberían resguarda la riqueza dequien hoy se esfuerza apegado a normas vigentes y conductas apropiadas, paraprogresas y alcanzar el bienestar personal y de su familia, e incluso con suvalioso empeño aporta en beneficio del desarrollo de su entorno y, muchos sonlos que prosiguen por la misma brecha, pero en los escenarios incluso cercanosde quienes son ejemplo de esfuerzo, lealtad y productividad, los ámbitos deseguridad continúan demeritándose, hoy más que el año pasado y el año pasadomás que el antepasado, otorgando curso a un torbellino de insatisfacciónciudadana que, precisamente fue el que alentó, en esos mares turbulentos, “ungolpe de timón” en las riendas del poder gubernamental en el territorionacional.

El resultado del giro originado en la casa presidencial mexicana (hoyPalacio Nacional) debe quedar claro que lo constituyeron primordialmente loselevados ámbitos de inseguridad imperantes en el país, al igual (y en mismogrado) que el agrandamiento de las brechas divisorias entre quienes todo lotienen y, quienes carecen con frecuencia de lo elemental para subsistir enmarcos de bienestar apropiados y, ello, desafortunadamente pese al esfuerzocotidiano.

Y nos debe quedar claro que prosigue el sacudiendo en niveles deinseguridad creciente, lo que deprime aún más a los sectores desprotegidos,porque el comercio en lo general está reduciendo personal, bajas laborales quese están suscitando en almacenes, hoteles, restaurantes, tiendas e innumerablesindustrias, incluso en el propio sector de la administración pública municipal,estatal y federal, se ejecutan despidos, al tiempo que sigue estancado elsector campirano (ya se registra crisis cafetalera, ganadera, cañera y decitricultores) lo que no anuncia pronósticos positivos, si en primer término nose restauran niveles de seguridad aceptables y confiables, al tiempo que sediseñen y apliquen políticas que estimulen la reactivación económica en todoslos sectores productivos y, para ello, se debe obligadamente reflejar en loshechos la materialización de avances en seguridad y desarrollo integral.

Crucial habrá de ser el año por el que transitamos, no sólo por lo querepresenta un modelo de Gobierno que, por su estilo y el agotamiento de laconfianza ciudadana ante las deficiencias aún imperantes, refiere desgastesiniciales en su imagen, lo que no está distante de lo natural y comprensible,pero es incuestionable que, si el panorama desalentador en materia deinseguridad y de productividad continúan sin respuestas puntualmente notorias yconfiables, las referencias hacia la ya instaurada “Cuarta Transformación”podrían reflejar tendencias hacia la baja, lo que más allá de simpatías oantipatías, podría otorgar curso a un escenario de mayores efectos negativosque los ya transitados en los últimos años… Ya veremos.

LO QUE SE LEE

Pascal Beltrán del Río, escribe en las redes sociales:

“No nos perdamos en la discusión… Notoda crítica es mala y no toda opinión es valedera… Pero para mejorar el debateno basta escuchar al otro. Debemos exigirnos a nosotros mismos que lo quedigamos y escribamos esté basado en datos, pedir lo mismo a todos y bajarle alos adjetivos”.

Al margen de las coincidencias o disidencias que dicho apunte pudieraregistrar entre los lectores, se debe tener claro, que en toda colectividad eldebate siempre será saludable, cuando tal escenario se registra en los marcosno de la descalificación, la agresión y la búsqueda malsana de llevar agua almolino propio, panorama de descomposición significativamente adoptado porpartidos o grupos políticos confrontados entre sí, que operan más interesadosen arribar o mantenerse en el poder público, que en la búsqueda de lograr laconsolidación de una administración gubernamental, que fortalezca el desarrollointegral de la colectividad en lo general.

Es por ello que existen especialistas que no coinciden con la vigencia dela multiplicación de partidos políticos (izquierdista, vanguardistas,centralistas, conservadores, derechistas, renovadores, regeneradores,revolucionarios, civilistas, populistas, liberales, constitucionalistas yúltimamente reformista  “transformador”, listadel que se desprenderá una etcétera… Porque la generación de partidos políticosu organizaciones electoreras por doquiera, aparte de representar una gigantescaburocracia sufragada con recursos del pueblo de México, se transforman eninstrumentos electoreros que, por alcanzar la oficialidad, se convierten ensubsidiados del Gobierno de la República y de las entidades federativas, que elpueblo mantiene disminuyéndose para tal fin los presupuestos para salud, educación,así como obras de comunicaciones y seguridad pública… Ámbitos en los cuales seconfunde la reflexión serena de los electores, que no alcanzan realmente aevaluar calidad y finalidad de cuatro, siete o diez candidatos al mismo cargo,todos con elevados gastos tanto personales como para su equipo de trabajo,dinero que sangra las arcas  a cargo delpresupuesto federal, estatal o municipal, con cierta frecuencia manejado en totaly absoluta discrecionalidad por quienes anteriormente asumieron el poder… AHÍLA DEJAMOS.

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