Causas y efectos

La violencia veracruzana

*Los muertos que sí votan
*Importación de gasolina

*El amenazante plástico

El gobernador veracruzano Cuitláhuac García Jiménez, declaró de inmediato con marcada firmeza, que se esclarecerá el asesinato del líder cañero, próspero ganadero premiado internacionalmente por la calidad de sus ejemplares, dirigente del más importante núcleo agrario cenecista en tierras veracruzanas y, diputado local integrante del Congreso de Veracruz, Juan Carlos Palacios Molina, figura que por las propias características de su desempeño, representaba uno de los focos de atención más significativos para los medios de comunicación en las tierras de los jarochos, hoy sacudidas de manera singular por rangos de violencia extrema, los que siembran llanto, dolor y perenne duelo en numerosos núcleos familiares.

El hecho por sus propias características y efectos colaterales, ha elevado los reclamos e incluso referencias de notorio desencanto, ante los inobjetables reflejos de impotencia que se advierten entre los sectores responsables de brindar claros y contundentes marcos de seguridad, en beneficio de todos los núcleos de la colectividad.

Es indudable que razón existe a quienes frente a los espacios cupulares de la Cuarta Transformación, declaran con insistencia que los niveles de inseguridad en México y en especial en algunas entidades federativas, como es el caso de Veracruz, por sus propias dimensiones que registran no es posible atemperarlos “de la noche a la mañana”, lo que podría haber resultado válido en los primeros meses del actual régimen tanto en tierras veracruzanas como en el marco nacional, pero nos restan apenas unos días para cerrar el primer año de administración y, los resultados registrados hasta la fecha debemos reconocer todos que son desalentadores, tanto así que los ámbitos violentos ya cobran vidas de significativo impacto como es el caso del dirigente estatal cenecista y legislador Juan Carlos Molina.

Lo que hoy se escucha con recurrencia es que “se esclarecerá todo acto delincuencial” cuando, la premisa mayor y objetivo primordial, debería de ser el de “se restablecerá de inmediato la paz y la tranquilidad”, porque tal es el reclamo que priva en México y sobre ello existen claras referencias y testimonios contundentes.

Debe insistirse en que la causa, el motivo, la razón que motivaron a la mayoría de los ciudadanos mexicanos, para sufragar el año pasado de manera multitudinaria y abrumadora, en contra del PRI, del PAN y de otros estandartes partidistas, fue precisamente el hastío y profunda preocupación por tantos escenarios de violencia, porque constituyeron precisamente los altos niveles de inseguridad, el soplo definitivo que primordialmente atizó la hoguera para que los electores dijeran no al PRI, al PAN y otras corrientes, inclinándose hacia los mensajes de la Cuarta Transformación, en la búsqueda ilusionada de que tal bandera nos transformaría en una sociedad de santa paz y mejor desarrollo integral.

Debe quedarnos claro que nadie podrá externar que su familia y sus hijos tienen hoy un mejor presente y mayor porvenir, si en nuestros entornos la violencia y la inseguridad muestra los mismos impactos que refería en tiempos pasados e incluso, con efectos de mayores dimensiones como podría ser el caso registrado a la comunidad Menonita de Chihuahua.

Nuestra realidad es que el escenario de violencia en lugar de disminuir ha decrecido, hecho que origina indignación y obviamente frustración, en tanto que, si hace un año y medio el pueblo votó precisamente demandando con su tendencia electoral mayor seguridad en el país, el que sigamos igual o con mayores agravios en esos rubros, otorga curso a rangos de frustrante desaliento y desesperanza.

Los impactos negativos por la violencia registrada hace unos días que afectó a la comunidad religiosa en la región de Chihuahua, han originado el inmediato mensaje del Gobierno de Estados Unidos, para que ciudadanos norteamericanos se abstengan de viajar hacia esa región de Chihuahuense, primeros efectos claramente negativos que podrían ampliarse hacia otras entidades, incluyendo en éste tema al Estado de Veracruz.

Y bien vale insistir en que los rangos de la inseguridad han dejado de ser, desde antes de los pasados comicios federales, un  problema meramente regional para alcanzar niveles nacionales, efecto de ello ha sido la creación de la Guardia Nacional y la búsqueda de una clara coordinación entre los sectores estatales y los ámbitos federales, pero lamentablemente la historia de hoy sigue siendo la misma que existía el año pasado, e incluso en algunos aspectos con mayor número de problemas no resueltos y, los cuales, han incrementado en gran parte del país sus efectos negativos en contra de la tranquilidad social en lo general… ¿Hasta cuándo y hasta dónde?… Ahí la dejamos.

LO QUE SE LEE

Circula en las redes de Internet el diálogo ingenioso entre un adulto mayor y un funcionario de una casilla electoral, en uno de ésos clásicos días de elecciones. Reproduzco con algunas variantes el texto en referencia:

Anciano: “¿Puedo averiguar si mi esposa ya voto?”…

Funcionario de Casilla: “¿Cuál es el nombre de su esposa?”…

Anciano: “María Alta Gracia de la Rosa Pérez Burgos”…

Funcionario de Casilla: “Sí… Ya votó… ¿Pero ustedes no viven juntos?”

Anciano: “No… Ella murió hace 15 años, pero ya me dijeron que en cada elección viene a votar y yo tengo muchas ganas de verla”.

En algún lugar sobre la tierra… ¿Podría Resultar el chascarrillo en referencia un escenario coincidente con ciertos procesos electorales?…

LO QUE SE VE

Lamentable que en los ámbitos de la producción petrolera en el territorio nacional, la ineficacia en la extracción de combustible ha generado un retorno a niveles elevados de déficit de gasolina, lo que obliga al Gobierno Mexicano nuevamente a incrementar la importación del combustible y, al registro financiero por los preocupantes niveles de la incapacidad de Petróleos Mexicanos, para satisfacer la demanda nacional… Incuestionablemente las cifras impactarán negativamente la economía nacional.

LO QUE SE OYE

Que se requieren definitivamente mayores acciones de rangos inmediatos, para frenar de manera eficaz y contundente el uso de productos plásticos desechables, como lo son los empaques y bolsas utilizadas comercialmente, los cuales por el descuido de consumidores y autoridades están originando elevados e irreversibles daños al ecosistema… Es tiempo que de una vez por todas se frenen prácticas dañinas antes de que sobrevengan efectos irreversibles… Ahí la dejamos.

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