Causas y efectos

Increíble ejemplo colombiano

*Financiamos el huachicoleo
*“Aglomeración de muertos”

*Un gabinete multipartidista

El mundo entero celebra el fallo dictado por la Suprema Corte de Colombia, en la que se ordena con toda puntualidad al Gobierno Colombiano, el garantizar en todo momento las protestas del pueblo que se realicen en los marcos de la Constitución, agregándose en el Supremo Fallo que el Gobierno, sea del nivel que fuere, en principio deberá “solicitar el perdón” a los manifestantes agredidos en sus derechos constitucionales, dictamen judicial que constituye indudablemente un parte-aguas sociopolítico en tierras colombianas, que en principio exhiben las deficiencias en los niveles gubernamentales del referido país, contaminados de exceso de poder, escenarios en los cuales se laceran los derechos que le asisten a los ciudadanos.

El apunte en referencia es que ningún gesto de agresividad o atentatorio contra el colectivo social, que no fueran los efectos colaterales de molestias y contratiempos entre otros sectores de la población, debido al natural desorden sembrado entre los automovilistas al invadirse de manifestantes las vías de comunicación, situación que no refiere la intención de atentar contra derechos de terceros, como el originar alteraciones en los ritmos de actividades efectuadas en las zonas donde se generaban las protestas, lo que fue ejecutado por manifestantes pero no con la finalidad de agredir los derechos de la población, sino con la idea de manifestar su inconformidad en uso de  las potestades del ciudadano, para manifestar su inconformidad y desacuerdo, por acciones arbitrarias de las autoridades, refiriendo el fallo de los magistrados, que el Gobierno colombiano debería de solicitar el perdón a los manifestantes agredidos en sus derechos.

Los hechos registrados hacia el sur de nuestro continente, en los marcos de los hoy inquietos ciudadanos colombianos, bien podrían obligar a los mexicanos para dirigir la mirada y el análisis, con las consecuentes evaluaciones, sobre las muy resientes  intervenciones de integrantes de las fuerzas armadas y de seguridad mexicanas, que últimamente tanto en la región de Chihuahua, como en la misma capital del país, han atraído los reflectores del conglomerado social ante escenarios que refieren el uso de la fuerza del Gobierno y la intimidación, para evitar el desarrollo de reclamos del pueblo, que indudablemente conforman parte de los derechos consagrados, en el transcurrir de las transformaciones que de manera heroica y efectiva, logró en el pasado conformar un país de mayores derechos y prosperidad de los mexicanos, derechos que deben permanecer vigentes y garantizados por las propias autoridades y obviamente los supremos tribunales.

Es indudable que el bienestar de una sociedad en cualquier parte del mundo, se forja en principio con eficacia gubernamental, sobre todo en materia de orden, seguridad, legalidad y desarrollo empresarial que, a su vez, detone el crecimiento apropiado de plazas laborales.

En México en los últimos dos años se ha pretendido modificar “de tajo”, tanto las prácticas de rangos empresariales y laborales, como los renglones de la administración de justicia, adoptando para ello las referencias de un sistema de Gobierno de inspiración “paternalista”, tratando de referir e incluso pontificar que la riqueza es referencia de explotación y que la pobreza constituye más de lo mismo, o sea, el dictamen en los marcos de un “juicio sumario” alentado desde la cumbre del poder, en el que los pobres son producto directo de los empresarios explotadores y, los ricos, están invariablemente ligados a la corrupción del sistema y, por lo mismo, son personajes no gratos.

Desde temprana edad escuche decir a maestros verdaderamente sabios, la subliminal expresión que nos refiere: “Dar al César lo que es del César y dar a Dios lo que es Dios”, marcos en los cuales el ciudadano también tiene claro lo que en justicia la corresponde, valiosos conceptos que cuando marchan sin las imposición de los unos sobre los otros, logran fomentar la existencia de un conglomerado social de mayor convivencia y de mejor desarrollo integral.

El derecho a manifestase con propiedad tanto en favor, en contra o, incluso en demanda de objetivos determinados que para otros resulten impropios, constituye uno de los escenarios más claros y realistas no sólo de la vida democrática, sino de los valiosos espacios de libertad en el contexto de una sociedad, que de siempre,  habrá de ser el recinto ineludible de claro, notorio y libre pluralismo.

Los seres humanos son semejantes pero nunca exactamente iguales, tanto en su conformación física como en los conceptos que de sus entornos y de la vida misma se tienen, por lo mismo existe la pluralidad, como también por lo mismo unos alcanzan mejores niveles de vida que los otros, el pretender al interior de un Gobierno que el conglomerado social responda igual ante los mismos escenarios (lo que algunos llaman comunismo o socialismo) habrá de convertirse en un yerro gubernamental de costosas repercusiones.

Los seres humanos no son iguales, somos parecidos pero no los mismos, referencia que priva tanto en lo físico como en la mental, incluyendo a quienes participan en una manifestación, núcleo en el cual podrían coincidir en los reclamos, pero no en los estilos para hacer sentir su desacuerdo.

El libre albedrío es la real independencia que puede ejercitar el ciudadano, pero no más allá de las normas que nos rigen (cuando éstas se encuentran fundamentadas en la búsqueda de equidad y humanismo) y no resulta apropiado, condescendiente y equitativo, que un Presidente de la República, que en el pasado como militante partidista tomó, invadió y se plantó por meses en la vía pública, organizando una barricada de carpas que invadieron espacios públicos requeridos por la sociedad, acreditando tales deleznables hechos a sus derechos de manifestar su protesta, hoy administre actos de virulencia ejercidos contra quienes también quieren protestar y manifestar su desacuerdo con quien Gobierna.

Parece ilógico que, precisamente lo que hace años fue señalado como deleznable, en tiempos actuales sea practicado sin el menor rubor, precisamente por quien encabezó invasiones de calles, aceras y bulevares hace varios años, cuando la Ciudad de México se apellidaba Distrito Federal… Lo recuerdan.

Lo que se lee

El que ya leamos informaciones en el sentido de que el gobierno transformado, ahora incrementará el costo de la gasolina para recuperar lo que se roban de combustible los huachicoleros, no por el incremento en el costo de producción, se antoja una determinación que se acerca al cinismo, porque de hecho estamos oficializando al robo de gasolina como un ámbito irremediable con el que tendremos “que convivir”, subsidiando los que trabajamos con dinero de nuestro salario precisamente a quien cobra como funcionario, quien fue colocado en tales niveles gubernamentales, para que cumpla que se cumplan con las leyes y normatividades que nos rigen, no para la fuga de recursos ocasionada por la incompetencia para avanzar en materia de seguridad y orden social.

Y se a ello se le agregan asaltos, extorciones, desapariciones, secuestros y ejecuciones e incluso robo de mercancía en las carreteras, arribaremos a la conclusión que mejor nos hubiéramos quedado como estábamos, con escenarios semejantes a los actuales pero no oficializados… Como el de pagar más al gobierno para reponerles lo que les roban… Prácticas sin igual, ni duda Cabe.

Lo que se ve

Que precisamente para evitar que se incrementen los muertos, las autoridades cursan instrucciones para que el Día de Muertos no se registren aglomeraciones en torno a los sepulcros, con la idea (registre el contrapuntos) de que a causa de “los difuntos” no se originen mayor número de contagios y decesos.

Adelantando vísperas, ya se giran órdenes para difundir que se evitaran aglomeraciones en los panteones del país y, obviamente de la región veracruzana, recomendándose el evitar asistir toda la familia a los campos santos correspondientes, e incluso, tratar de llevar el arreglo floral y ejecutar la visita días antes o posteriores a la celebración de los santos difuntos…

Incuestionablemente volveremos los mexicanos a transitar por un día extraño en el rubro de nuestras tradiciones, escenarios que nunca resultarán gratos, que se convertirán en históricos y que por lo mismo habrán de constituir una lección de vida… Para algunos, porque para otros todo se les olvida: ¿Estaré bien o me regreso?

Lo que se oye

Que efectivamente, en el cuerpo de colaboradores destacados en la estructura del actual del “Gobierno transformador”, despachan funcionarios de alto nivel que también se desempeñaron en los sexenios Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón e incluso Peña Nieto…

¿Luego entonces qué onda?… les dicen los actuales nietos a sus respectivos abuelos…

¿Será que ya lo pasado, pasado será?… Por qué no me interesa.  

Nos dejó escrito el poeta:

“Ay qué tristeza me da…

Ver que el agua se va y, el puente…

El puente siempre se queda”.  

Secretaría de Bienestar reconoce a Córdoba por correcta aplicación de recursos del FISM – DF

ANTERIOR

No hay cifras reales de necesidades de personas con discapacidad auditiva: Noemí Cabrera

SIGUIENTE

Te puede interesar