Causas y efectos

Hospitales: Extraña purga

*Pandemia de despidos
*La soledad de alcaldes
*Pandemia y violencia

Con rapidez y mentalidad clara, sobre lo imprescindible que en éstos tiempos representan en centros hospitalarios el personal con experiencia, las oficinas del Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, bien deberían de investigar para que, con apego a la realidad, se obtuviera un dictamen sobre lo que efectivamente está aconteciendo en el Hospital Luís F. Nachón de Xalapa, uno de los más prestigiados del sistema de salud dependientes de la administración estatal.

Y es que de acuerdo a las opiniones generalizadas en el área administrativa de ésa dependencia se ha procedido al despido “claro y totalmente injustificado” de personal con excelente experiencia en la actividad de asistencia médica, despidos que de acuerdo a los  denunciantes son manipulados desde mandos  intermedios de ésa institución, lo que es acreditado en el marco de los referidos escenarios, hacia intereses claramente dirigidos para el beneficio de “amigos de funcionarios”, que al amparo de días de confusión originados por el incremento de la pandemia, pretenden ejercer acciones que socavan los  derechos “profesionalmente cimentados” por personal de ése centro de atención hospitalaria, que lo distingue el reconocimiento entre la población veracruzana.

Y al tratarse del tema en referencia que representa -sobre todo en éstas fechas- un área de prioridad para proteger a la población de los efectos de la pandemia notablemente crecientes en los últimos días, es importante, preciso a más de prioritario, que autoridades médicas superiores y expertos en materia legal, dictaminen si el proceso de “sustitución de personal” cumple no sólo con las normatividades para el caso, sino paralelamente definir si es apropiado el aplicarlo en tiempos de una emergencia médica internacional, que en el caso de tierras veracruzanas como de todo el país va en incremento notorio y, por lo mismo, es menester que  el personal de asistencia médica con experiencia no se vea sometido a presiones laborales y, mucho menos de procedimientos para aplicar despidos…

En el mismo contexto de la inoportuna purga en ámbitos  de asistencia médica, el personal de enfermería ha referido a los medios de comunicación xalapeños: “que la administradora (del hospital) junto con el subjefe de Recursos Materiales y su Jefa de Recursos Humanos, han operado con nepotismo, altanería y hacen trabajar bajo amenaza, humillaciones y malos tratos”  

El menor rango de sentido común indica, por sí  sólo, que tales escenarios que originan protestas de enfermeras y del personal de asistencia médica en lo general, constituyen bajo dichas referencias y los panoramas actuales, el reflejo de medidas administrativas no apropiadas, mucho menos cuando precisamente entramos en una de las etapas de asistencia médica más complejas en la historia, no sólo de México, sino del mundo entero, luego entonces: Lo correcto, lo  recomendable e incluso lo prudente, es aprovechar la experiencia del personal médico de planta y, en lugar de iniciar “purgas” que debiliten tales círculos, aplicar acciones de reforzamiento en equipo y ampliación de espacios hospitalarios, pensando no en la ejecución “de bajas” en la nómina existente, sino en la búsqueda de recursos para reforzar la capacidad de respuesta (tanto técnica como de personal) que permita salvar vidas claramente amenazadas por la pandemia que nos ronda.

Nada podría resultar más lastimoso para el pueblo de México y, en torno al tema, para la población veracruzana, que en éstos días de emergencia médica de rangos no sólo nacionales, sino internacionales, en los ámbitos de la Cuarta Transformación surgieran conflictos laborales precisamente en el sector que más se requiere, ámbitos en los que de continuar, incluso podría sobrevenir un “cierre de puertas hospitalarias” por parte del numeroso sector de asistencia médica, que indudablemente alcanzaría repercusiones informativas de carácter nacional e internacional, incluyendo en tales escenarios el previsible derrumbe en la calidad de atención médica que si hoy (por carencia de espacios y equipos suficientes) no podría ser acredita en lo general como de “clara y elevada calidad e incuestionable efectividad”, mucho menos  lo sería si se continúa con el hostigamiento de niveles administrativos en contra de las estructuras de asistencia médica.

Ya bastante tiene el personal del área médica en distintos puntos del país, con las amenazas y agresiones que en diversos escenarios del territorio mexicano se han registrado, “referencias de violencia pandémica” ejecutadas por manifestantes irreflexivos dotados de rangos vandálicos, que deben o deberían ser sujetos a procesos judiciales de inmediato, no sólo porque así lo señalan las leyes que “supuestamente” nos rigen, sino porque lo que se tolera indudablemente se repite.

El panorama por el que actualmente transitamos, debe inclinarnos hacia la suma de voluntades y el ejercicio razonado, justo y claramente apropiado, en el marco de las acciones que cada integrante del ámbito de atención médica tiene bajo su responsabilidad, escenario que actualmente resulta de prioritario interés para toda la población, cultura y metas de las que no deberían de ser ajenos los ámbitos administrativos, incluyendo a los sectores sindicales y al personal en lo general…

La posibilidad de solamente el pensar en medidas para proceder al despido de personal con experiencia vinculado con el sector de asistencia médica, equivaldría a que se diera de baja al personal de vuelo en una nave, cuando se encuentra a unos metros de tocar la pista de aterrizaje, lo que por sí sólo refiere una escasa dotación de sentido común y, lo que (al mismo tiempo) podría calificarse como un escenario en el que se refiere la macabra posibilidad (en el caso de un hospital) que se aprovecha el registro creciente de muertes y contagios que sacuden al país, para aplicar acciones contraviniendo tanto la lógica como posiblemente la realidad, para que con mañosa búsqueda en los ámbitos de asistencia médica, se logre el despojar de sus derechos a unos al tiempo de favorecer a otros, que incluso no podrían tener la experiencia en servicios de atención emergente que actualmente se requiere en “nuestros” hospitales, así… Entrecomillado lo de “nuestros”)… Ahí la dejamos.

LO QUE SE LEE

Alcaldes que presiden diversos ayuntamientos en municipios enclavados sobre la región central de las Altas Montañas, han denunciado sin el menor temblor de manos (pese a la rabia interna) que las administraciones estatales y federales, de hecho, han mostrado su indiferencia hacia los pueblos que por cierto “no son tan chicos”, pero que por la falta de la aplicación de programas federales y estatales para atender el caso de la pandemia, se podrían convertir en “infiernos grandes”.

Y la  llamada de atención de los ediles transitó por los medios de comunicación sin que autoridad alguna parpadeara o, mucho menos, se sonrojara, porque bien claro saben que tales denuncias “ni siquiera las atienden los congresistas”, luego entonces: “¿Para qué echar a perder “el fin de semana largo?” (desde el día primero de mayo hasta  el día  cinco) si en ninguna esfera se van a  mostrar pendientes de lo que denuncien los pueblos de la montañas, a los que incluso hasta en los días no feriados ni en cuenta se les tiene.

Pero ciertamente muchos son los funcionarios  que en el pasado se han arrepentido por haber ignorado la máxima referencia que señala: “Pueblo chico… Infierno grande” y no faltará alguna región que se le ocurra hacer sentir las llamaradas que son capaces de diseñar.

LO QUE  SE VE

Que  cercano a los 200 mil pesos de multa o en su defecto de cinco a diez años de prisión, podrían resultar los niveles de la probable penalización que se impondrá a todo mexicano o extranjero, que sea acusado y sentenciado por haber agredido a personal médico de cualquier institución pública o privada, violencia que sea derivada por la atención prestada a determinado paciente vinculado con los agresores. 

El tema se relaciona con el análisis de otras propuestas, incluyendo el renglón de trabajos comunitarios, pero de una u otra forma, el Poder Legislativo en tierras veracruzanas y en el país, pretende poner un freno determinante hacia la agresión del personal médico incluyendo asistentes, pasantes y enfermeras e incluso sus familiares… Como es natural, la colectividad aplaude que en dicho renglón se tomen medidas con rapidez y que resulten eficaces, para frenar la violencia que se ha desatado contra personal del área de atención médica… Ahí la dejamos.

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