Causas y efectos

¿HASTA CUÁNDO VERACRUZ?

*DESOLADORES ESCENARIOS
*ES NOTABLE EL QUEBRANTO
*SIN MOTIVO PARA APLAUDIR

 

Cada día sobre tierras Veracruz se escuchan voces con mayor preocupación en torno a los severos  y, lo que es peor, crecientes problemas en materia de inseguridad, de ausencia de honorabilidad en la administración de justicia, de carencia de empleos, de choques cupulares entre núcleos de poder político y, del claro desplome en los niveles de confianza del sector productivo en lo general.

Pero tanto en la Iglesia, como en los ámbitos empresariales e incluso al interior de los espacios políticos-partidistas, así como en el seno de la colectividad en lo general, incluyendo los espacios académicos, las interrogantes no sólo pendientes de atender, sino marcadamente crecientes entre la población veracruzana, giran en torno al “¿hasta cuándo?”…

¿Hasta cuándo las tierras veracruzanas recuperarán la actividad económica de aquellas etapas pujantes del ayer?… ¿Hasta cuándo dejaremos de ser impactados cotidianamente por las acciones delictivas que ensombrecen el espíritu de los veracruzanos?… ¿Hasta dónde llegarán las confrontaciones y manipulaciones entre núcleos políticos para mantener o rescatar el poder?… Todo ello sobre un escenario desolador y atemorizante de robos, asaltos, secuestros, extorsiones y toda la secuela sangrienta que ello está originando.

Porque en realidad, hacia donde se dirija la mirada en tierras veracruzanas, será fácil encontrar lágrimas, tristeza, decepción que, por las propias características del ser humano podrían convertirse en frustración, rabia y obviamente desestabilización.

Y se escucha en ciertos ámbitos que tales referencias se registran en los medios de comunicación “porque no se quieren referir y evaluar las buenas noticias” y… Claro que sí se han referido, los archivos así la atestiguan, como lo es el caso de la Guardia Nacional que se creó entre lógicos contrapuntos y reflexiones tanto de analistas como de grupos políticos, unos en pro y otros en contra, pero al final día estamos contemplando escenas en donde a los militares se les ordena soportar los golpes, las lesiones, las ofensas, e incluso el ser desarmados, lo que hace pensar que es mayor el poderío de los núcleos virulentos que actúan al margen de la Ley, que quienes portan el uniforme de las otrora gloriosas fuerzas militares.

En Veracruz las esperanzas de la sociedad para restablecer la paz y el desarrollo agrícola, industrial y comercial, se están debilitando de manera vertiginosa  y, en muchos veracruzanos ya se han extinguido, porque las ilusiones por un mejor porvenir también se debilitan y fenecen, si no son alentadas con acciones en las que realmente se adviertan la generación de impactos positivos…

Cercanos ya al final del primer año de la actual administración estatal y nacional, las tendencias en encuestas refieren que la administración federal registra mayoría de opiniones positivas, y en el tema de tierras veracruzanas las cifras son semejantes, pero ello es el resultado de la emoción que el pueblo refiere por los apuntes de las actuales autoridades descalificando a los neoliberales, descalificación que fue la causa por la que primordialmente perdieron los sufragios el PAN y el PRI, ante los ámbitos de desfalcos al erario público e intolerables niveles de inseguridad, de ello no quedan dudas.

Pero en la actualidad, después de aquel golpe de timón electoral, los ámbitos de inseguridad como lo es el caso del Estado de Veracruz se encuentran en niveles superiores que en pasado reciente y, en el tema de productividad, nos ubicamos entre el estancamiento y los números rojos.

Cierto, no se escuchan referencias de “negocios turbios” como los que han salido a la luz en torno al pasado inmediato, ello acreditan puntos positivos, pero las elecciones del año pasado (esto debe quedar claro) las perdió estrepitosamente el PRI, el PAN y todos los demás, primordialmente por los elevados niveles de criminalidad y el creciente terror que ello genera entre la colectividad y, tal escenario, en casos como el del Estado de Veracruz, las historias se encuentran peores que antes y los hechos, por sí mismos, dejan claro testimonio negativo sobre el tema.

Ahora bien, el segundo factor que dio cause “al golpe de timón” por parte del electorado en tierras veracruzanas, fue el relativo a una tendencia hacia la baja en los múltiples renglones económicos, incluyendo los referentes al turismo y los ramos agropecuarios, que han constituido pilares históricos para el bienestar de amplios sectores de la población.

En tales círculos, no se detectan referencias para aplaudir, por el contrario, hoteleros, restauranteros, prestadores de servicios en lo general, así como ganaderos, limoneros, cañeros, cafeticultores, han presionado el botón de alerta máxima, por la presencia de factores que dañan tales ámbitos, a lo que se suma una especie de ausencia de entusiasmo y de inexperiencia por parte de los sectores gubernamentales veracruzanos, para actuar acordes con las urgencias que colocan a las familias campiranas en puntos de virtual quebranto.

Al margen de que en el ámbito turístico, el factor “inseguridad” refiere notoriedad, debe buscarse de manera emergente rescatar o reactivar eventos vinculados con nuestras tradiciones y otros más que por diferencias y polémicas se han descuidado, como lo es el tema del “festival de salsa” en boca del Río o del “Carnaval en Veracruz”, pensando en volver a otorgarle vida al “Congreso de Brujos” en tierras tuxtlecas, así como a la “gigantesca paella de Alvarado” y el Festival del Tajín en la región del Totonacapan, junto con los eventos múltiples de nivel cultural en la ciudad de Xalapa, Capital de Veracruz, la Feria del café en Córdoba y los eventos diversos que ha impulsado el Municipio de Orizaba.

En fin, rescatar ferias e incentivar eventos tractivos en todo el territorio veracruzano, representa una puerta que debe reabrirse con impulso talentoso y notable, al tiempo de inducir hacia la diversificación de cultivos en tierras veracruzanas y rescatar tecnológicamente el campo en lo general, como lo requiere con urgencia el sector ganadero de los veracruzanos, calificado como el más importante del territorio nacional.

Mayor productividad con imaginación y mayor cordialidad con honorabilidad, así como más alto nivel de efectividad en renglones de seguridad, es lo que urge en Veracruz desde antes del arribo de la actual administración estatal, por ello referimos lo preocupante de los escenarios actuales, porque los jarochos están fastidiados, agotados e irritados, de que se les otorgue “más de lo mismo o, incluso, un poquito peor”…

Ahí la dejamos.               

 

     

Duarte, el “columnista”; Yunes, el traidor

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