*FERNÁNDEZ PERRONI, OLEAJES

*MARINA: REAL RETO NACIONAL

*LOS CAMBIOS ANTE RETROCESO

*IDENTIDAD ANTE GOBERNADOS

 

En el marco de la expectativa de la sociedad mexicana, ante los anuncios de “la cuarta transformación” dispuesta por el nuevo Presidente de México, don Andrés Manuel López Obrador, los habitantes de la región central veracruzana, fueron sorprendidos con el anuncio de que el cordobés Javier Fernández Perroni, fue designado como nuevo director de la Marina Mercante Nacional.

El hecho incuestionablemente tomó por sorpresa a los habitantes de la región central veracruzana, sobre todo porque los hermanos Fernández Perroni: Antonio, Jesús, Luís y el referido Javier, forman parte de una familia respetada y ampliamente identificada en los municipios de la zona centro de la entidad, pero a más de ello, nadie esperaba que un cordobés pudiera ser invitado por el nuevo Gobierno Federal para formar parte de los altos niveles de su estructura.

Pero lo más sobresaliente del tema, mismo que ha invadido las conversaciones en las mesas de los históricos y bellos portales cordobeses, es que el nuevo titular de la Dirección de Marina Mercante, es un marino con amplia experiencia en los ámbitos de las normas federales que están vigentes para la actividad de ese sector, que forma parte de los pilares esenciales para el desarrollo sano y sustentable de la economía mexicana.

Debe agregarse en abono al prestigio del Capitán de la Marina Mercante Nacional, hoy designado Director General de ese sector, que es un hombre que ama a México y ha vivido invariablemente vinculado con ese rubro del que ahora es designado como “Director”.

Muchos son los proyectos en puertos y aguas mexicanas que en ese ámbito de hombres de alta mar, se encuentran pendientes y en el marco del desgano (por así calificarlo) de la burocracia mexicana, por ello es sobresaliente que un cordobés prestigiado en esos “oleajes”, que ha demostrado ser serio y responsable, a más de identificado con tales “pendientes”, como lo es el marino Javier Fernández Perroni, quien ahora encuentra en su ruta un nombramiento federal que pudiera representar la solución de los pendientes, algunos de los cuales, por muchos años, se han topado con el paso lento del burocratismo que contraviene el ritmo palpitante de los oleajes del mar… Bien por el capitán Javier Fernández Perroni, quien hoy es el reflejo de la esperanza para nuevos tiempos en beneficio de la Marina Mercante Mexicana.

 

DIVORCIO ENTRE

PUEBLO Y GOBIERNO

 

El mandato supremo en una democracia es la invariable y obligada identidad que debe privar entre gobernante y gobernado, si una de las dos figuras de esa simbiosis se dispersa por rutas distintas, la esencia de la democracia pierde su vigencia y, el sendero ineludible restante, habrá de ser el colapso como sociedad, frustrándose con ello el desarrollo equilibrado.

Los especialistas en temas sociales sostienen con claridad, que no es viable la democracia cuando los objetivos del gobernante y el gobernado son distintos, los unos de los otros deben ser semejantes para que se vislumbren con claridad los senderos de una administración pública para el real beneficio de esa colectividad.

Esa simple fórmula constituye la esencia de la vida democrática y, sin ella, se podría estar más cerca de la imposición, la intolerancia, el desacuerdo y la dictadura, que de la sana y productiva convivencia entre una sociedad y quienes son responsables de llevar las riendas de la administración pública.

En ese contexto se puede y se debe entender la realidad del México actual, que dista mucho de ser aquella que privaba hace 40 o 50 años, una realidad que se fue forjando negativamente con el simulado imperio de organizaciones partidista que optaron, indudablemente, por la ruta de la disimulada rapiña y la desviación de objetivos plasmadas en nuestras leyes, como los postulados referentes a la educación, la salud, la seguridad, el desarrollo integral, el bienestar familiar, todo ello plasmado como “derechos sagrados” de la sociedad en su totalidad y que fueron paulatinamente perdiendo su rango de equidad en perjuicio de las mayorías y beneficio de núcleos privilegiados, hasta dividirnos en pobres pelados muertos de hambre, pinches jodidos, sectores denigrados y marginados de las riquezas de nuestro país, al tiempo que surgía una casta mezclada entre el poder político y el económico, que tomó niveles insospechados de poderío financiero, escenario que no es posible en tales dimensiones si de por medio no se explota y exprime a las mayorías.

La realidad es que hoy, no transitamos en el México en el que soñaron figuras como Morelos, Juárez, Zapata, Madero, Carranza, Cárdenas y miles o millones de mexicanos ejemplares, que forjaron un país pensando en la paz, en el desarrollo justo e integral, en el bienestar común, en la democracia, la libertad y el desarrollo creciente y sostenido de todos los sectores de la sociedad.

Ante una realidad con tierras abandonadas, pesadillas cotidianas por la violencia, ingresos insuficientes para bien vivir, así como pobreza de gigantescos sectores de la colectividad, las mayorías escucharon voces hacia rumbos que no son nuevos, que han sido reclamos históricos de los mexicanos y que, de alguna forma, representan la demanda de un país que exige, de alguna forma, volver al pasado… Ésa es nuestra realidad, el pueblo reclama “el México que nos arrebataron”, ojalá no resulte al final más de los mismo… Por lo tanto… Vale hacer votos para que ello no suceda y que, como lo apunté en mi anterior columna: “Lo que suceda convenga”… Ahí la dejo.

alfredorioscolumnas@gmail.com.mx

 

 

 

 

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