Causas y efectos

Etapa histórica por compleja

*Polémica paridad de género
*Feminicidios sin esclarecer
*Otra aportación orizabeña

Despedir a más de 400 elementos de las diversas áreas de Seguridad Pública en el Estado de Veracruz, bajo el criterio de que tal acción forma parte del combate a la corrupción en tierras jarochas, incuestionablemente constituye  una clara acción que refleja la búsqueda de mayor efectividad en materia de seguridad, obviamente en beneficio de los habitantes del estado, pero debe quedar claro que no sólo de rangos de honorabilidad se requieren en los estratos de Seguridad Pública, sino que aparejado a ello también se demanda “suficiencia y eficacia certificada por los hechos”.

Ningún cuerpo  de Seguridad podrá referirnos buenos resultados en la restauración de la tranquilidad social, ni aun siendo honorables, si no cuentan con la preparación, capacidad, instrucción e instrumentos requeridos para restablecer y salvaguardar los niveles de seguridad, mismos que día tras día demandan los ciudadanos desde tiempo atrás y,  lo cual constituyen una de las causas primordiales por las que el electorado (hace dos años) ejecutó un “golpe de timón” por vía de las rutas democráticas. Es más, se podría decir que los elevados niveles de inseguridad fueron “determinantes” en los pasados comicios federales y, en el tema Veracruz, también estatales.

En días actuales,  muy cercamos a los dos años de haber iniciado la “etapa transformadora del país” tanto a niveles federales como por vía de las autoridades estatales que en Veracruz preside el gobernador Cuitláhuac García Jiménez, nadie podría o debería mostrarse orgulloso o satisfecho de los resultados alcanzados en materia de seguridad, e incluso las referencias que en el sector oficial se ejecutan en ése sentido, apuntando que en materia de Seguridad hoy estamos mejor que hace tres años, originan rangos de irritación entre millones de familias que en el país  y en la entidad de los jarochos, han sido víctimas de actos delictivos, tanto en despojos de bienes como por la ejecuciones de menores, mujeres y miles de mexicanos en tierras nacionales, sin excluir obviamente las tierras del son y la bamba.

Nunca en la historia de las actuales generaciones se había impactado delincuencialmente con tanto daño a la colectividad, como en el transcurrir de las últimas etapas gubernamentales, desgastes en materia de seguridad que obviamente están desgastado la calidad de vida de los mexicanos y, de manera singular, a los veracruzanos… Referencias (insistimos) que de ninguna manera disminuyen la responsabilidad que en el tema se acredita por parte de la población a las actuales autoridades, mucho menos cuando uno de los cimientos de su arribo al poder fue la búsqueda del colectivo  social (por vía electoral) de un cambio que retornara a los veracruzanos y los mexicanos los niveles de tranquilidad que habíamos perdido.

Y la sensación de miedo por la inseguridad, no es algo fantasioso, no es una “tara colectiva”, sino que es el resultado de una realidad que está plasmada en los medios de comunicación y anida en el seno del núcleo social, cuando se tiene claro que en materia de seguridad, continuamos en los marcos de la ineficacia y, por lo mismo, cuando escuchamos decir en estratos gubernamentales que hoy registramos menos hechos delictivos que en fechas anteriores, la interrogante generalizada es:  ¿Y por qué se continúa con el mismo temor?…

Ya desde antes de los efectos pandémicos los jóvenes cumpleañeros efectuaban el festejo en casas particulares, actualmente con mucho más razón porque a la inseguridad por causas delincuenciales se sumó la otra contaminación por los renglones pandémicos.

Es natural que el funcionario público sostendrá que nos encontramos menos presionados porque la actividad delincuencial ha decrecido, mientras el pueblo en lo general podría responder: ¿Y qué tanto es tantito?… Porque la percepción generalizada de la colectividad está clara: México sigue siendo un país con amplias regiones donde la inseguridad ha originado intranquilidad social y quebranto económico, al tiempo que la pandemia es un problema agregado a la inseguridad, en tanto que de ninguna manera se ha convertido en una sustitución… Así que en la actualidad, el reto gubernamental en lo relativo a seguridad podría referirse que es  doble, y así continuará mientras la eficacia se encuentre entre penumbras.

Lo que se lee

Que nuevamente se reactiva la idea de “paridad de género” en la relativo a la función pública, incluyendo obviamente  a que los partidos políticos presenten igualdad en número de candidatas mujeres, como de hombres, lo que nunca en décadas como parte de los medios de comunicación, hemos contradicho, con la excepción de que mujeres u hombres con real capacidad para desempeñar un cargo público en un determinado municipio, distrito o entidad, sean desplazados para dar paso a quien por su género y no por su capacidad se esté obligado a nominar.

En síntesis, querer ampliar el pluralismo habilitando como candidatos a diputados o alcaldes obligados por los criterios de género, se puede cometer el yerro de que la incompetencia sustituya a la capacidad, escenarios que nos podrían conducir a lo que ya hemos vivido incluso con puros hombres en un congreso, en donde los eficientes son 10 y los incompetentes son 26, ello como resultado de los controles en los espacios del corporativismo partidista… Pero indudablemente valdrá la pena observar lo que ha futuro acontezca en torno a las medidas que se aplican sobre el tema.

Lo que se ve

La denuncia de colectivos de mujeres en el sentido de que sólo uno de cada 10 feminicidios registrados en tierras veracruzanas se ha esclarecido por parte de las autoridades, hace resaltar una ineficacia que no es nueva, pero que perdura incluso en tiempos de un programa transformador en nuestro país.

Claro que desde tiempo atrás se ha reclamado no sólo investigar y esclarecer todo tipo de crímenes, pero el reclamo actual al ser validado por la realidad, apunta que efectivamente no son los resultados que muchos mexicanos esperan del actual Gobierno, como tampoco lo fue con anteriores administraciones (no con todas pero sí con algunas).

Sin embargo se debe puntualizar lo que  siempre se ha sostenido en los espacios informativos, la sociedad reclama y ordena el cambio con la idea de mejorar y no para seguir igual, cierto, la pandemia ha complicado las cosas para las actuales autoridades municipales, estatales y federales, pero ello no inhibe a la sociedad a la sociedad para reclamar un ámbito de mayor calidad vida y, ello, equivale a menos violencia en todos los escenarios del territorio nacional.

Lo que se oye

Y los orizabeños continúan dando ejemplos de sus logros de significativa prosperidad y bienestar, uno de los últimos fue el diseño “Hecho en casa” de un traje de bioseguridad, para ser destinado en primera instancia  ha centros médicos, mismo que ya es utilizado en algunos puntos del país e incluso empieza a conocerse en otros países… Las cualidades de autoprotección de dicho traje llaman poderosamente la atención por la calidad de sus resultados y, por  lo mismo, podría convertirse en otro importante foco de atención sobre el histórico y progresista municipio veracruzano.           

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