Causas y efectos

¿Chavismo a la mexicana?

*El horario pandémico
*Sin vocación laboral
*Amenaza se reactiva

Circulan comentarios en nuestro país refiriendo que, si la semejanza de programas aplicados por el actual Gobierno Federal mexicano, no registraran la notoria semejanza con los que se practicaron en el inicio del “chavismo” en Venezuela (mismos que actualmente el Presidente venezolano Nicolás Maduro ha intensificado entre los venezolanos) si tal similitud no existiera, seguramente el sector productivo mexicano que conforman todos los trabajadores de nuestro territorio nacional y los respectivos empresarios, no estarían tan preocupados de lo que  en días actuales acontece en nuestras tierras aztecas de ancestrales culturas, dado que la innegable similitud de las más notorias políticas y programas, puestos en práctica en el ahora quebrantado país venezolano, indudablemente son muy semejantes a las que últimamente se han estado ejecutando en tierras mexicanas.

Debemos recordar que el territorio venezolano, después de ser uno de los más significativos en los ámbitos latinoamericanos con mayores niveles de inversión y generación de empleo (tanto así que incluso se contrataban profesionistas en México para laborar en el desarrollo industrial venezolano) pero como efectos del chavismo transformador, al que le prosiguió el “madurísimo” también transformador, la persistencia en las mismas  ideas con programas “transformistas”, convirtieron a Venezuela en uno de los países con mayor decrecimiento en inversión y pérdida de fuentes laborales, colocándose rápidamente entre los países mayormente deteriorados en la región latinoamericana, panorama que lamentablemente continua acrecentándose, sin la menor esperanza de frenar el declive y los elevados niveles de desempleo y pobreza…Venezuela está en clara quiebra y, cada día, se refleja mayormente aislada de los países del mundo.

Válido es que sobre el lamentable tema venezolano, practicáramos en México evaluaciones y reflexiones, sobre todo cuando en el transcurrir de los días actuales, se advierte con notoriedad la tendencia en el territorio mexicano hacia el acelerado declive en la economía, argumentándose en el sector gubernamental que todo se debe a la pandemia que agrede con sus efectos a la estabilidad financiera, argumentación con la que se pretende encubrir los efectos de la ineficacia al interior de la administración pública, acreditándole los devastadores escenarios a los efectos de la pandemia, pero ante tales argumentaciones, nadie podría desmentir que el declive financiero mexicano se registró tanto en el primer año de la actual administración federal, como al iniciar el segundo año, hechos ya asentados en la historia reciente de nuestro economía, referencias financieras hacia la baja claramente documentadas, etapas en las que la pandemia no tenía presencia en tierras mexicanas.

Bajo tales escenarios, entre pretextos y programas erráticos en materia financiera, como la cancelación de obras, dónde no sólo se tiró dinero a la basura sino que se originó clara desconfianza en ámbitos empresariales, tanto mexicanos como del exterior, muchos son los sectores que han acrecentado su incertidumbre, incrementándose especial  preocupación en torno a las rutas socioeconómicas hacia las que se induce al país, escenarios claramente improductivos que, conforme transcurre el tiempo no se visualizan correcciones, las que ahora, frente a los impactos pandémicos registran mayores niveles de complejidad, prolongándose el vertiginoso tobogán en el que se encuentra la debilitada actividad económica mexicana.

De hecho, la actual administración gubernamental se encuentra muy cercana al inicio del segundo tercio de su respectivo sexenio, el reto originado por la debilidad financiera nacional y los negativos impactos de la pandemia, tanto de manera directa en materia de salud pública, como colaterales en relación a la economía, suman resultados que activan una alerta de emergencia en todos los espacios del país y, ya no sólo por los impactos negativos que actualmente laceran la economía de la colectiva en lo general (obviamente con más impactos negativos abajo que arriba) sino que, tales escenarios podrían incrementar los criterios desaprobatorios, precisamente en los espacios que mayormente lastiman las perspectivas que la población, en un significativo  porcentaje registra en torno a un mejor proyecto de vida.

Por lo uno o por lo otro, o mejor dicho, por los unos y los otros, el actual sexenio gubernamental (ya en niveles de cuatrienio que es lo que le resta) deberá esforzarse con toda honorabilidad y eficacia, para que en los cuatro años por ejercer, por lo menos nos dejara “como estábamos” al iniciar el sexenio, propuesta que ante sus propias complejidades y por el momento, refiere la esperanza de obtener algo imposible… Así de preocupante se encuentra nuestro porvenir en tierras mexicanas.

Lo que se lee

Y por sobre los complejos y dolorosos escenarios que transitamos frente a los mortíferos impactos pandémicos, los mexicanos permanecen con sus dotes características del “buen humor”, referencias en las cuales comentan en las redes de internet, con motivo que hoy lunes se inicia la semana  con un nuevo horario:

“No retrocedí ayer domingo 25 de Octubre una hora a mi reloj, porque ninguno de nosotros necesitamos una  hora extra del pésimo año 2020”.

Y en verdad, ningún mexicano de tiempos actuales, podría recordar un año de tanto duelo y preocupación por los elevados niveles de mortandad y pérdidas de patrimonios, como el que nos dejará como legado imborrable el pandémico 2020… Ni uno más.

Lo que se ve

Debemos reconocer todos los mexicanos que la contundente administración de justicia social, no constituye un galardón para la historia de México, sin embargo, también se tiene que advertir con claridad que no son pocos los mexicanos que viven en el subdesarrollo y niveles de significativas carencias, no precisamente por la ausencia de oportunidades, sino por la irresponsabilidad que nos conduce hacia la improductividad.

Muchos somos los que en nuestro país viven con las manos extendidas, sin haberse forjado con real vocación por el trabajo y el esfuerzo cotidiano, tales escenarios existen al margen de que también, muchos son los que no han recibido una real oportunidad para superar sus carencias.

Pero la ausencia de vocación por el trabajo y el esfuerzo cotidiano, no forman parte de un panorama ajeno a ciertos entornos que dan como resultado situaciones de pobreza, ignorándose en ésos círculos en referencia, aquella célebre expresión del poeta veracruzano Salvador Días Mirón, que refiere: No triunfa quien no lidia y no es grande quien se levanta, sin sentir bajos sus plantas el pedestal de la envidia.

Lo que se oye

Se reconoce en los ámbitos gubernamentales del Estado de Veracruz, que en ciudades como la de Córdoba (como muchas otras más) se ha reactivado el rebrote de contagios pandémicos, hecho notorio y lamentable que incuestionablemente y de alguna forma, tiene que ver no sólo con el relajamiento del ciudadano en las medidas de autoprotección, sino que todo hace indicar que dichas relajación también está abarcando los niveles gubernamentales federales, estatales y municipales.

Bien claro deberíamos tener todos los mexicanos, desde la Presidencia de la República hasta el más modesto de los municipios, que el mortífero enemigo por vencer tiene como primordial ventaja ser invisible y, cuyo desarrollo y presencia, se deriva de la irresponsabilidad de todos nosotros al no respetar con puntualidad las normas dictadas para la autoprotección.

Ello equivale a no pensar ni actuar en los marcos del excesivo optimismo, teniendo siempre presente que todos nos podemos contagiar, incluso respetando todas las normas de autoprotección y, por lo mismo el empeño en no exponernos, reclama de nosotros una clara actitud de solidaridad para cuidarnos en lo personal y, al mismo tiempo, cuidar a los demás… Muy apreciado lector: Que en ésta semana mejoren los tiempos en sus entornos.

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