Causas y efectos

Cercanos a la catástrofe

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*Políticas anticontaminantes
*Sin respeto a normatividad
*Reclamos de mayor eficacia

Muchas serán las críticas (ya se ven venir) e incluso el clamor empresarial, ante la determinación de las autoridades estatales (por instrucciones directas del actual gobernador veracruzano Cuitláhuac García Jiménez) sobre las nuevas políticas fiscales en las que de manera novedosa, se incluye un impuesto especial de rangos significativos, que será aplicado a todas las empresas que sobrepasen los niveles de contaminación que tienen marcados como tolerados, todo ello de acuerdo a las normas establecidas para tales ámbitos.

Y claro que tales rubros ya se encuentran enlistados para que de inmediato sean objeto de supervisiones por parte de las autoridades competentes, entre los que figuran plantas industriales de todo tipo, incluyendo las que se dedican al procesamiento de alimentos, a las que se suman con marcada obviedad los ingenios azucareros, aparejados a las vinculadas con la floreciente industria que genera y comercializa materiales para la construcción.

Realmente muchas (para no decir que todas) son la compañías que “de siempre” no han prestado correcta atención al tema de la contaminación, pero las nuevas políticas sobre el renglón en torno a la evaluación y la sanción en casos de infracción, deberían también sumar los escenarios bajo el mando de los ámbitos de las administraciones municipales, porque de alguna forma los cuerpos edilicios municipales y sus respectivos sectores operativos, deben ser sumados a las causas que nos acercan a una catástrofe ecológica sin antecedentes en la historia de la humanidad.

Es más, se podría destacar que las autoridades municipales de rancherías, pueblos y ciudades, conforman de hechos uno de los núcleos de mayor contaminación tanto en el pasado como en la actualidad, sobre ello mucho se ha escrito y paralelamente a tales escenarios mucho se ha pecado.

Porque desde los ranchos de campiranos pobres y ricos, hasta las más “brillantes ciudades” de desarrollo urbanístico sobresaliente, arrojan sus desechos (en prácticamente la mayoría de los casos) sin el adecuado procesamiento de purificación y hacia espacios claramente inapropiados, como lo son los ríos, arroyos, e incluso en tiraderos al aíre libre sin técnica alguna para blindar y proteger el medio ambiente.

Hace poco se detectó en áreas del centro del Estado de Veracruz, la invasión de decenas de toneladas de basura en aguas que, antes de llegar al mar, surcan parte de la zona central de veracruzana hasta llegar al puerto de Alvarado y, lamentablemente lo mismo sucede en la región de Boca del Río y en muchos otros puntos de Veracruz, de forma más frecuente y recurrente de lo que muchos suponen.

Los hechos se difundieron por parte medios de comunicación diferentes, incluyendo ésta casa informativa, en los cuales se apuntaron referencias puntuales sobre los escenarios e irregularidades en cuestión y, las autoridades también deberán aclarar sí actuaron en consecuencia para aplicar operativos de limpieza… Pero la pregunta sobre tales escenarios espantosos, irresponsables y deprimentes es: ¿Ya no volveremos a presenciar “basureros flotantes” en el territorio veracruzano y en el país en lo general?…

Incuestionablemente ninguna autoridad municipal, estatal o federal con prestigio de seriedad, se atrevería a declarar que nunca más registraremos imágenes semejantes a las referidas, porque hoy mismo y mañana (y así consecutivamente) los desechos incluyendo a los que todos identificados como “aguas negras”, se manejan en nuestra Entidad veracruzana y en muchos otros puntos del país, para no decir que en todos, sin el claro y contundente respeto por las normas establecidas tanto nacional como internacionalmente para tales renglones.

Por lo mismo, se debe (en principio) agregar puntos en favor de las recientes referencias apuntadas por el Gobierno del Estado de Veracruz, cuando en los marcos de administración del Ejecutivo Estatal, se hacen referencias de nuevas políticas recaudatorias que habrán de estar directamente vinculadas con la búsqueda de acciones para rescatar de manera inmediata (no hay tiempo para más) los daños que se han generado y que se generen al medio ambiente en lo general.

Claro que las reacciones del sector empresarial no serán de entusiasmo, porque a nadie le agrada que lo induzcan forzadamente para cubrir cargas impositivas, pero para el tema se debe tener claro que es urgente resarcir los daños causados al medio ambiente y que, aparejado a ello, los industriales son una de las causas que originan tales efectos, renglón en el cual agregamos a los ámbitos de las administraciones municipales, en donde por el exceso de tolerancia e ineficacia en programas para eliminar la contaminación de las aguas negras, se han convertido en factores marcadamente determinantes para la afectación con niveles impactantes de arroyos, lagunas y ríos en nuestro país… Que no queden dudas al respecto.

LO QUE SE OYE
Trascienden comentarios no precisamente confirmados de manera contundente, que en días pasados “se generó un regaño”, el cual resultó casi generalizado hacia funcionarios de la administración federal, e incluso dirigidos también a un núcleo de legisladores, en los que el Presidente de los mexicanos supuestamente puntualizó su claro desacuerdo con el actuar de parte de su equipo de trabajo, así como del de legisladores, núcleos de poder de primer nivel  que, de manera conjunta, no han logrado consolidar proyectos de transformación en los ámbitos sociopolíticos de la Nación, programas directamente dispuestos por el propio Presidente del país.

De resultar ciertas tales referencias que se acreditan a “fuentes bien informadas”, podríamos considerar que dichas llamadas de atención, bien deberían de ser calificadas como una luz en el camino, que de ser apropiadamente atendida, podría estimular respuestas positivas en beneficio del desarrollo integral de la población en lo general.

Cabe en tales contextos reflexionar que, en toda cúpula administrativa, sea del sector privado o de los espacios de la administración pública, la detección de deficientes “en tiempo y forma” y el llamado hacia una mayor aplicación y resultados, siempre representará la posibilidad de nuevas luces en el sendero hacia más y mejores resultados.

Y es obligado el agregar que de acuerdo a los compromisos que representan los postulados de una “Cuarta Transformación”, la eficacia del “equipo transformador”  deberá mantenerse aparejada a los retos que tales metas representan, escenario en el cual resulta esencial operar con efectividad por parte de quienes conforman el equipo que, incuestionablemente, hoy constituyen la estructura que conforma el cuadro operativo del Presidente de la República… Ni de más, ni de menos… Ahí la dejamos.

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