Causas y efectos

Castigaron a Veracruzanos

*Los laberintos futboleros
*Son negocios deportivos
*Tiburones van y vienen

Más indignante que triste ha resultado la desafiliación formal de la LigaMexicana de Futbol del equipo Tiburones Rojos de Veracruz, hechos registradosal interior de una empresa futbolística en la que se manejan interesesfinancieros, muy al margen de los intereses que pudieran registrar los millonesde asiduos aficionados que han sido cautivados por el deporte de las patadas,no sólo sobre el pasto de los estadios, sino de la misma forma debajo de lamesas de los cuerpos directivos, centros en los cuales con frecuencia sedefinen los destinos del futbol mexicano, más como empresas que deben originarutilidades en algún sentido, que como organismos que bajo sus respectivospatrocinios impulsen la actividad deportiva en el país.

Y el claro ejemplo de que “las empresas deportivas” como las relacionadascon el Futbol Profesional, nada tienen que ver con las referencias de identidadcon los equipos que se estimulan propagandísticamente para conquistar a laafición, lo es la historia actual por la que transita el equipo TiburonesRojos, cuya historia refiere un pasado de glorias deportivas y que en elpresente, ante yerros de la directiva presidida por el orizabeño Fidel KuriGrajales, se ha convertido no sólo en “el patito feo” del ámbito futbolero,sino en blanco de una cadena de descalificaciones, que conducen “a la sentenciade su desafiliación” del sistema y la estructura que engloba “el negocio” delFutbol Profesional en México.

Y es que la profesionalización del deporte en el mundo, ha dado curso auna serie de empresas de inimaginables proporciones, cuyas conexiones seentrelazan con grupos de impresionante fuerza económica, escenarios que se hanextendido por todos los continentes del planeta y que, incluso, han dado origena la integración de organismos mundiales del deporte en los marcosempresariales, entre los que se podrían citar como más notables se encuentranel Futbol, el beisbol, el tenis y el box.

En ese manejo de intereses que representan la operación de incalculablescifras de recursos financieros, tanto como ingresos como egresos, se creanincluso con apoyos publicitarios organizaciones deportivas e inmensas figurasdel deporte, que se transforman en verdaderos íconos incluso de rangosinternacionales, todo ello por la impresionante difusión de rangos mundiales entorno de la actividad deportiva.

Está claro que en todos los eventos deportivos como una pelea de box, uncampeonato de futbol, de tenis, de carreras de vehículos, e incluso referenciasdeportivas “no profesionales” como las olimpiadas, de alguna forma setransforman o de hecho ya son desde los preparativos para su ejecución, unafuente generadora de dinero con enormes dimensiones, en las que participangigantescas empresas, varias de ellas con presencia internacional e interesesespecíficos en diversos renglones de la actividad comercial e industrial, quebuscan la difusión de su marca sabedores que son millones los aficionados quepodrían ser atraídos hacia sus productos, cuya marca se encuentra plasmada enla camiseta del futbolista, en la muñequera del tenista o en la barda central delcampo de beisbol.

Son ésos marcos e intereses los que invariablemente privan (con muylimitadas excepciones) en las actividades no sólo del deporte profesional, sinotambién (sólo con “mayor delicadeza”) en los rangos olímpicos, en los cuales loque se busca es financiar precisamente las actividades vinculadas con eldeporte olímpico.

Así las cosas, tratándose del equipo de futbol de la Primera Divisiónidentificado como Tiburones Rojos de Veracruz, el anuncio de su desafiliación,expresión con la cual se evita utilizar el calificativo que fueron “dados debaja, cesados o expulsados” de la Federación Mexicana de Futbol, debe serconsiderada como una determinación asumida bajo los criterios de un grupo depoder económico, que tiene bajo su control la Federación Mexicana de Futbol,organismo que no pertenece ni a los aficionados al deporte ni al pueblo deVeracruz o de México, porque se trata de referencias y acciones de una empresacontrolada por empresarios, los cuales han invertido parte de su capital en losámbitos de dicha estructura, que al final día, constituye un “negocio privado”que “vende a los aficionados” los espacios, para que presencien un partido defutbol entre los equipos de los cuales son propietarios.

Claro que en ésos marcos pueden aparecer formas y estilos nuevamente decorte empresarial, como la venta de acciones si para ello se cumplen con lasnormas legales para cada caso y, en ciertos momentos, como ya sucedió con losTiburones Rojos de Veracruz, tales organismos empresariales podrían recibirrecursos públicos del Gobierno del Estado, transformándose de alguna formasingular en “socios, copropietarios, dueños o mecenas” del equipo en cuestión.

Incluso existen etapas en las que dichos equipos, por lo que representanpara la afición, han sido apoyados por la vía fiscal, pero al final del día,con todo y el poder público de por medio, quien rige las normas y marca lasrutas de las competencias lo es el cuerpo directivo de la Federación Nacionalde Futbol, la misma que conjuntamente con la opinión del técnicocorrespondiente, define a los integrantes de la “Selección Nacional de Futbol”que habrá de representar al país tanto en los Juegos Olímpicos como en el CampeonatoMundial de Futbol, todo ello definido no por los mandos del pueblo de México,sino de la empresa identificada como Federación Mexicana de Futbol, la mismaque “por pecar o sin hacerlo” ha castigado al equipo de Futbol Tiburones Rojosde Veracruz, expulsándolo de la Liga, castigando con ello no sólo alpropietario del equipo, sino de la misma forma a los jugadores y a la aficiónveracruzana, que al final del día resultan “también castigados” como sihubieran sido copartícipes de los “pecados” cometidos por la directiva.

Y que no se diga que las reflexiones sobre el tema constituyen unadefensa hacia Fidel Kuri, porque en ninguna línea es defendido, lo referido esque se castigó con tal determinación a los jugadores que integran al equipo, secastigó a sus técnicos, se castigó al personal que presta su servicios alequipo y al estadio y, de manera muy especial se castigó a los aficionadostanto con los resultados negativos en cada partido, como ahora con “castigar ala plaza” en tanto que desaparece el equipo de futbol Tiburones Rojos… Con dichosresultados se originan efectos que lastiman a los veracruzanos, quienes nomerecen ningún castigo… Ahí la dejamos.             

EL SECRETARIO EN SU LABERINTO

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