Causas y efectos

¿Caminamos igual que antes?

*¿Vamos mejor que ayer?
*Elemental evitar fracturas
*Un país lo integran todos

Más de medio siglo involucrado en actividades informativas me obligan alapunte en el sentido de que, en todas ésas décadas que ya podrían calificarsecomo “un montón”, siempre he escuchado sexenio tras sexenio, el mensajeoriginado en las cúpulas de las administraciones públicas (los alcaldes en losmunicipios, los gobernadores en los estados y el respectivo Presidente de la Repúblicaen los ámbitos nacionales) refiriendo que ahora sí “vamos caminando mejor queantes”.

En ésos contextos podríamos referir para no viajar tan lejos, que desdeel Presidente Adolfo Ruíz Cortines, seguido por Adolfo López Mateos, GustavoDíaz Ordaz, Luís Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la MadridHurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente FoxQuesada, Felipe Calderón Hinojosa, Enrique Peña Nieto, todos ellos al igual quesus antecesores, han referido que bajo sus respectivas administracionespresidenciales, al México nuestro “siempre le ha ido mejor que enadministraciones anteriores”.

Y lo mismo predicaron en sus respectivos tiempos figuras notorias en lahistoria como Porfirio Díaz y todos los demás, porque en tales ámbitos de lavida pública ya es habitual referir que: “Sobre el muerto las coronas”… Y todosen el país tenemos claro que los mandatarios de hoy, serán los blancos deapuntes negativos en el mañana, escenarios que se registran no sólo en tierrasmexicanas, sino prácticamente en todos los países del mundo.

Se asegura que todo líder de un pueblo pretende pasar a la historia como“mejor que sus antecesores”, sólo superado por figuras de rangos históricosnotables, como en el caso de México podrían ser Benito Juárez o Francisco I.Madero, a quienes aún con todo y sus antecedentes, no han faltado quienes “lescarguen sus diablitos”.

Dicen que para pasar a la historia se debe actuar en un cargo público, almenos, emulando de alguna forma a quienes ya han sido registrados como figurasde grandeza, pero en la aplicación de tales senderos en los marcos de laactualidad, se les olvida a quienes lo intentan, que los tiempos hidalguenses,los juaristas y maderistas, no resultan iguales ni en dilemas, ni encircunstancias, ni en proporciones, porque ciertamente hay historias que se repiten,pero regularmente e incluso se podría decir fatalmente, resultan en escenariosnegativos originando daños colaterales de manera irremediable.

Porque si nos referimos a etapas de transformación, lo que se transformóen una época seguramente no es lo mismo que pudiera haberse transformadodécadas después, tiempos, circunstancias, intereses y perspectivas así comoobjetivos, cambian radicalmente de una década hacia la otra, cuantimás si lasdistancias temporales resultan más significativas una de la otra.

Claro que hoy se apunta en México la búsqueda, la ruta apropiada hacia“una cuarta transformación”, amparados tales afanes en las circunstanciasimperantes en los senderos tecnológicos, políticos, financieros, comerciales yobviamente, leyes que nos rigen tanto en los marcos nacionales como en elconglomerado internacional, pero al final de la ruta, con todo y lascomplejidades que los tiempos actuales suman hacia la búsqueda de sistemaspolítico-sociales de mayor equidad y prosperidad, habrán de aparecer losefectos nada atractivos de los poderosos núcleos de poder, que tanto alinterior como en el exterior, no coinciden con postulados reformistas diversos,presencia de fuerzas no sencillas y, en ocasiones, casi imposibles de esquivar,varios son los ejemplos actuales de tales escenarios, referidos enLatinoamérica donde en lugar de ganar, resultaron perdiendo.

Está claro que ante nuestra realidad, en México sí requerimos de una“transformación”, pero tales objetivos se deben aplicar al tiempo de evitar elbrote de rompimientos que, a su vez, pudieran originar vientos de severosrompimientos que nos encaminen hacia las espacios represivos, porquehistóricamente se encuentra registrado que administraciones con excesiva rudezahacia sectores disconformes con su actuar, invariablemente originarán actitudesseparatistas irremediables, que de manera lógica (para no decir que natural)conducirían al quebranto radical de la unidad nacional que es elemental para eldesarrollo integral.

No se traiciona a un país si en los espacios de la administración públicase busca alcanzar mejor justicia social y desarrollo integral, sumando hacia losprogramas de Gobierno la búsqueda de acuerdos, ese constituye uno de losfactores esenciales en los marcos de una correcta gobernanza, como loscapitanes de navío que con recurrencia navegan en favor del viento tormentosocomo si fueran aliados del Dios de los Truenos, buscando la oportunidad deejecutar el “golpe de timón”, evitando que el viento tormentoso y lascorrientes huracanadas los conduzcan hacia el irremediable naufragio.

En nuestros días registramos frente así, escenarios en paíseslatinoamericanos y Bolivia es uno de ellos, en donde los cambios radicales hansembrado incredibilidad, miedo, preocupación, desencanto y agudas referenciasde rebelión, todo porque se olvida que, un país lo integran todos, lospoderosos y los desposeídos; los patrones y los trabajadores; los policías ylos ciudadanos; por lo que se tiene que “gobernar sumando” en tanto que nuncaserá suficiente el triunfar en la elección y asumir las riendas del gobierno,si en esas riendas de mando se impone la supremacía del poder, cuyos efectospodrían arrollar a los que no coinciden con los criterios difundidos desde laSilla Presidencial.

Es incuestionablemente que en México, al frente del Gobierno se encuentrauna figura que ha despertado y mantiene las simpatías mayoritarias de lasociedad mexicana, así se ordenó por las mayorías de electores y, de la mismaforma, tal ordenamiento electoral ha sido respetado por autoridades y por elpueblo de México.

Tal ejemplo de respeto por parte del ciudadano, reclama también elrespeto de quien y quienes fueronelectos, hacia quienes conforman parte del país, tanto en el ámbitoempresarial, como en los espacios normales de la vida cotidiana, incluyendoobviamente el referente a la actividad profesional o empresarial.

El llamado del Gobierno de la Cuarta Transformación para sumar voluntadesen beneficio de México, es el lado más sobresaliente surgido en el primer añodel Presidente Andrés Manuel López Obrador, pero es aún más determinante que seopere precisamente en torno a ése llamado de sumar, no restar, porque el paísno requiere de confrontaciones, taches y descalificaciones, sino de la aperturade senderos honorables en donde todo mexicano pueda participar y, no parademeritar su calidad de vida, sino para consolidarla hacia mejores estratos debienestar, al tiempo que tales efectos también se registren entre todos losmexicanos.Setrata de originar prosperidad, tal es la demanda de los mexicanos, por elloimpulsaron la Transformación, pero en el entendido de que avanzar no esempobrecer a los ricos y mejorar a los pobres, sino crear las condiciones apropiadasen el país para que, mejorar la calidad de vida sea una ruta en beneficio detodos, incluyendo en ellos mejores servicios en lo general, mayor nivel devida, suficientes fuentes de trabajo y mayores satisfactores beneficio de todos,renglones entre los que figuran vivienda, salud, educación, capacitación yelevados ámbitos de seguridad en vidas y patrimonios… Con ello sería suficientepara transformar a México en beneficio de todos… Ahí la dejamos.              

Dan de baja a 76 becarios del Ayuntamiento de Zongolica

ANTERIOR

Seis mil personas recibirán al obispo coadjutor el 3 de enero: Patiño Leal

SIGUIENTE

Te puede interesar