Causas y efectos

Buda y el Coronavirus

*Otro quebranto cañero
*La Banca y el Palacio
*La salud y el trabajo

En el marco de las publicaciones que se identifican en redes de Internet como lo es el espacio identificado como “Aprendiendo de Buda”, se hace referencia sobre el tema de la pandemia que siembra muerte, dolor y quebranto, tanto en la actividad social como en lo económico, escenarios sobre los cuales en los ámbitos budistas se reflexiona:

“El padre no manda la pandemia, lo permite, que es diferente. La pandemia la generó el hombre a través de la violación constante de las leyes universales”…

“El coronavirus no es malo. Tampoco es bueno. Es necesario, lo que es diferente. No existe nada malo para el universo… Si el coronavirus está presente es porque está permitido por la divinidad, o no podría existir”.

“La idea del bien y del mal se genera en tu mente que juzga desde su archivo de ignorancia un suceso que en sí es neutro… Lo injusto no existe dentro del amor universal. Eso existe sólo en tu mente que no comprende el propósito que hay en lo profundo… Lo que sí existe es lo justo, lo preciso, lo exacto, lo correspondiente. Existe un proceso evolutivo necesario que consiste en una toma constante de información. Un ir aprendiendo a través de enfrentar las dificultades que la vida nos presenta, para que en medio del caos y del sufrimiento que se genera, descubramos el principio del amor que se encuentra en la vida misma. Y éste principio de amor es el que nos irá liberando de las limitaciones humanas,y nos hará correspondientes con experiencias de mucha más satisfacción y armonía”.

“Tienes que comprender que a nadie le sucede una experiencia que no le corresponda. Y si le corresponde la vivirá, aun cuando luche o se resista. El coronavirus no es malo, es muy bueno, ya que de él están aprendiendo muchísimas personas. Se está elevando el nivel de conciencia del  planeta, al vernos en la necesidad de desarrollar grandes herramientas de amor como son la aceptación, la valoración y la adaptación. La paciencia, la tolerancia, y el respeto.

“Podrá ser una prueba difícil pero mala no es. Tú estás creciendo gracias a ella. Si dejas de ver al coronavirus desde tus miedos, y lo empiezas a verlo desde tu comprensión, podrás reconocder el valor que hay en él.  Así podrás pasar esta prueba que la vida de está presentando”.

“La decisión está  en ti, y para ello la vida te dio un Libre Albedrío”…

“Si te decidiste por el miedo, generarás destrucción en tu paz, en tu energía vital, en tus relaciones y en tu salud”.

“Si te decidiste por el amor pasarás la prueba que la vida de está presentando, y ya no necesitarás volver a sufrir más”.

“Dale la opción al amor. El camino siempre es el amor”…

“Conviértete en un ser imperturbable. Invulnerable. Trabaja en ti para que tu paz y tu felicidad no dependan de lo externo.”

“Deja de ver problemas, y empieza a ver oportunidades que puedes aprovechar para hacer un crecimiento interior.” “Desarrolla la  aceptación. Todo lo que sucede es perfecto, y si existe  y sucede es porque tiene un propósito”… “Padre, que se haga tu voluntad y no la mía”… “Muéstrame cómo te puedo servir mejor”.

“Aprende a fluir y adaptarte. Actúa con sabiduría en lugar de reaccionar desde el miedo.

“Vigila tu pensamiento para que sólo vibre en la frecuencia del amor”.

Propone el maestro budista “aprender del virus” y cuando ya no exista más que agregar, espiritualmente despedirlo porque ya no requerimos de mayores lecciones… Texto interesante y paralelamente propio para los ámbitos de la disertación y la polémica… Ahí lo dejamos.

Lo que se lee

Las declaraciones del  Presidente Andrés Manuel López Obrador, descalificando los acuerdos pactados entre instituciones bancarias y el sector empresarial mexicano, que reflejan la intención de encontrar rutas financieras de apoyo para evitar el quebranto empresarial, como efecto directo de la pandemia que ha semiparalizado al país, refieren un ensanchamiento del ya notorio distanciamiento que priva, entre las políticas transformistas en materia  empresarial del Gobierno Federal y el más destacado sector productivo  del país, representado por líderes empresariales de significativa presencia en los renglones comerciales e  industriales de todo el país…

Ante los frecuentes giros en la casa presidencial, no faltan quienes ya refieren una “Transformación Transformada”.

Lo que se ve

Cuatro ingenios veracruzanos terminaran en unos pocos días la etapa de recepción de caña y la respectiva molienda, para  proceder de inmediato a declarar por terminada la zafra correspondiente al presente año y, todo indica –por los comentarios de los dirigentes cañeros– que no existen motivos para celebrar con bombo y platillo el final de la etapa de corte, traslado y molienda de la gramínea, en tanto que los niveles de la producción del endulzante, reflejan desde el punto financiero una amarga realidad para las empresas azucareras, pero mucho más, para el sector agrícola que conforma al mayor número de campesinos (tanto rancheros como jornaleros) en tierras veracruzanas de la región central de la entidad, área cuyos efectos negativos derivados de la baja producción azucarera, registrará una etapa difícil de afrontar en los próximos meses, tanto así que por el momento, cañeros proveedores de tres ingenios ya calculan que las pérdidas para los campesinos que surten de la gramínea a esas tres factorías, suman 800 millones de pérdidas, o sea, recursos que en parte debieron de agregarse a lo captado por el productor de caña de esas tres regiones.

La situación agregada a los estragos económicos derivados de la pandemia, escenario que ha deprimido a la economía mundial, con impactos no registrados anteriormente por las actuales generaciones, refieren un futuro inmediato de pronósticos complejos que, para el caso de Veracruz, habrá de representar un trayecto de severa austeridad al interior de miles de familias, que de alguna forma deberían de ser respaldadas por los estructuras que conforman los tres niveles de Gobierno, evitando con ello la generación de estallidos sociales.

Y tenga usted la plena seguridad que, sobre los referidos temas, no estamos habituados a la siembra de escenarios alarmistas, por el contrario, siempre la intención ha sido la de advertir para prevenir, porque maquillar la realidad siempre habrá de originar reacciones adversas de la colectividad hacia los entornos de la administración, sea pública o privada, que al final del día son corresponsables en los programas socioeconómicos encaminados hacia el bienestar colectivo… Ahí la dejamos.

Lo que se oye          

Preocupa al sector productivo ya no sólo de México, sino del exterior, que la administración federal mexicana, confunda y malinterprete los acuerdos pactados entre el sector empresarial de nuestro país y el Banco Interamericano de Desarrollo, en el marco de convenios crediticios que tradicionalmente constituyen, parte de una cadena de apoyos financieros con créditos blandos, en beneficio del sector productivo de un país que, por causas ajenas a sus políticas y operaciones, como lo son los efectos colaterales ocasionados a la actividad económica, que tienen su origen por los desajustes que genera una pandemia.

Los escenarios en referencia, en nada buscan pervertir política o socialmente el repunte empresarial de una región que se encuentra en clara crisis financiera, como la que ya se advierte en tierras mexicanas ante el estancamiento económico, derivado de la parálisis laboral y el declive en el consumo, originado por las afectaciones del coronavirus.

Es tiempo de que dejemos atrás las desafortunadas tesis de grupos “fifís y chairos”, para desde las cúpulas gubernamentales y empresariales, hasta  los sectores laborales y de consumidores, en todos los niveles, concentrarnos hacia el rescate no sólo de la salud pública y la tranquilidad social, sino de la recuperación económica lacerada por los efectos de la pandemia, escenario desafortunado no originado por los partidos políticos, ni por los trabajadores, los empresarios y las autoridades, sino por un virus que no debería provocar la pandemia económica que estamos afrontando y que, para disminuir y afrontar en mejor manera tales riesgos, firman un acuerdo los sectores productivos del país y el Banco Interamericano de Desarrollo… ¿Alguien por casualidad recuerda aquella afamada serie televisiva tragicómica de donde emanó la expresión?: “Pero… ¿Qué nos pasa?”… Ahí la dejamos.

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