BIOPLÁSTICO: APORTACIÓN ANTICONTAMINANTE

*COMPLEJO FRENAR CAUSAS DE CONTAMINACIÓN
*PREOCUPACIÓN EN LA INDUSTRIA DEL PLÁSTICO
*45 MIL EMPLEOS “AFRONTAN SEVERO RIESGO”

 

En textos publicados por el Universal de México acreditados a Iván Cruz, así como en editoriales radiofónicos difundidos por el sistema Radio Digital, que en tierras veracruzanas cuenta con importantes emisoras como Stereo Joya de Córdoba y Bella Música de Veracruz, al igual que otras emisoras en regiones de jarochos y otros puntos del país, se ha difundido la aparición en el mercado internacional, de un nuevo producto en cuyo desarrollo intervino el mexicano Roberto Guzmán, conjuntamente con la holandesa Malou Classens.

El nuevo producto fabricado por una empresa denominada como WAVE, ya es conocido en Asía y algunos puntos de Europa, como un material cuya identificación es la de  “bioplástico”, que permite fabricar bolsas y recipientes en general con resistencia y peso semejante al plástico, pero que tienen la cualidad que son biodegradables en corto tiempo, característica que refiere “cero contaminación” y que ya en algunos países de Asía está sustituyendo de manera vertiginosa al plástico, producto que demora cinco o seis décadas en desintegrarse, mientras que sólo requiere de unos días el desarrollado por el destacado mexicano Iván Cruz, conjuntamente con la científica originaria de Holanda, Malou Classens, con quien ha compartido el proyecto que hoy se ha convertido en una realidad.

Ya veremos en qué tiempo despertamos en México en torno al uso del nuevo producto “bioplástico”, que muchos refieren que “se parece al plástico pero no lo es” y, cuyos resultados, ya son calificados como excelentes en ámbitos asiáticos e incluso en algunos países europeos.

Así las cosas, el nuevo producto que se degrada de manera total sin dejar rastro alguno, cuya materia prima fundamentalmente se genera del almidón de la yuca, producto que tiene su origen en tierras tropicales de nuestro continente incluyendo a México, cuyas propiedades permiten que en forma instantánea se disuelva al sólo contacto con el agua caliente, es una alternativa que en nuestro país deberíamos adoptar de inmediato, con la idea de reducir de manera sustancial los desechos de plástico, los cuales, están acrecentando los riesgos en contra del ecosistema de México y del mundo entero.

Para el caso, oportuno sería que autoridades municipales y estatales, a más de las federales, de manera coordinada e inmediata, realizaran los contactos apropiados con la empresa asiática WABE, con miras de aplicar lo correspondiente con la finalidad de que se sustituya el plástico tradicional en productos como las bolsas en los centros comerciales, así como muchos otros recipientes, para ser sustituidos por el “bioplástico”, acción que representaría, incuestionablemente, una de las más significativas medidas para frenar la terrible y apocalíptica contaminación… Ya veremos lo que acontecerá sobre el tema en nuestras México, confiando en que no cumpliremos con el adagio “que nadie es profeta en su tierra”.

 

CONTAMINACIÓN Y EMPRESAS…

EL OTRO LADO DE LA MONEDA

Paralelamente al notable avance que para el ecosistema mundial representa la nueva aportación referida en los párrafos anteriores, priva en ámbitos internacionales e incluso en el territorio mexicano, opiniones preocupantes de empresarios y núcleos laborales de esos sectores cuyo rubro fundamental es la producción de bolsas, botellas y múltiples productos de plástico, ámbitos de esa poderosa industria de México que opera en 17 estados del país, en los que se advierte con preocupación que, si el uso del plástico es desechado o reducido, se pondrán en riesgo alrededor de 45 mil empleos de mexicanos.

Piden los empresarios de ese ramo “que se regule el uso de las bolsas de plástico en todo el país, pero que no se pretenda prohibir el uso de tales productos”.

Hablan los industriales de aplicar mecanismos para favorecer la educación del consumidor sobre el manejo de plásticos y que se instrumente la disciplina de la separación de la basura, asegurando que nos es la prohibición la solución, “sino más bien apostar por la educación, invertir en programas y campañas de concientización para tratar de separar la basura”.

Así las cosas, mientras un mexicano logra en países asiáticos producir y comercializar bolsas biodegradables, en México, ante la sola posibilidad de que se obligue a no utilizar las bolsas de plástico en supermercados y tiendas, tiembla un sector empresarial y sindical que en 17 estados del país fabrican bolsas de plástico, argumentando que  ello afectará negativamente no sólo a las empresas que fabrican productos de plástico, sino de paso, a  miles de trabajadores de la industria en referencia.

La conclusión empresarial sobre el tema es que prohibir y castigar el uso de plásticos, no es una solución inteligente y propicia para afrontar los rangos contaminante, sino que la solución apropiada es la cultura de manejarlos apropiadamente… Ya veremos en que termina la historia.

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