BAJA EL DELITO… ¿Y SE ELEVA EL TERROR?

+INCIERTA PERSPECTÍVA GUBERNAMENTAL
+UNA IMPROPIA SUGERENCIA DE ALCALDE

+CUÍDENSE MIENTRAS NOS ORGANIZAMOS

 

Los que saben de éstas cosas aseguran que en los círculos de políticos, existen tiempos para sumar, tiempos para sumarse y tiempos para sumirse, regla que con frecuencia la colectividad observa que alteran y evaden aquellos que precisamente viven y transitan por tales ámbitos.

Y la reflexión viene a la mente, porque precisamente ayer el señor Presidente Municipal de Xalapa, Don Hipólito Rodríguez Herrero, declaró ante los medios de comunicación una recomendación, que por su contenido, resulta singularmente impropia, la cual está dirigida a la población que habita en la Capital del Estado de Veracruz, a quienes les sugirió que ante la escalofriante ola delictiva que está sembrando angustia, dolor y pánico entre la colectividad, que ante esos terribles escenarios hacía un llamado dirigido hacia toda la ciudadanía “para cuidarse unos a los otros”, mientras las autoridades logran construir una estrategia más sólida para brindar seguridad a la población…

Leo la información en referencia y se la transfiero a cinco conocidos y, las cinco respuestas coincidían en un mismo punto de vista, el cual refiere que en tierras  de Veracruz, los escalofriantes hechos que se suscitan cotidianamente, son por la ausencia de acciones apropiadas que tienen su origen en la incompetencia e incapacidad, de aquellos que despachan en las estructuras de la administración pública municipal y estatal, así como federal, cuya función primordial es brindarle seguridad y tranquilidad a toda la colectividad.

Y esas estructuras(se debe entender con claridad) las conforman en los ámbitos respectivos las alcaldías y las oficinas del Poder Ejecutivo del Estado, responsabilidad que alcanza de igual manera a la Presidencia de la República.

No es el ciudadano quien debe diseñar y aplicar sus propias medidas de autodefensa para mantenerse a salvo de actividades criminales, cuando precisamente  para ello se cuenta con presidentes municipales y con un Gobernador, así como un Gobierno de la República, para que resguarden al pueblo de manera eficiente de las actividades criminales, para ello fueron electos conjuntamente con otras tareas que son de su competencia en los ámbitos de función pública.

Claro que los apuntes ante los medios de comunicación del alcalde xalapeño refieren sinceridad y preocupación por la situación que en el renglón de inseguridad priva en la capital del Estado,

 

DATOS QUE, FRENTE A LOS HECHOS,

NO CORRESPONDEN A LA REALIDAD

En información oficial brindada por las oficinas del área de Comunicación Social del Gobierno del Estado de Veracruz, se refiere como tratando “sutilmente” de sobredimensionarlo, que en los inicios del año se registró una tendencia hacia la baja del 19.10 por ciento en delitos del fuero común, pero lo que no se puntualiza con claridad es que en materia de asesinatos incluyendo feminicidos, robo de ganado, así como asaltos y extorciones en todos los ámbitos, refieren cifras y una realidad que sigue resultando escalofriante, marcando una pauta de niveles de terror que, en principio, afectó la estabilidad familiar de la colectividad veracruzana, pero que los saldos negativos refieren severos dañados en los ámbitos del desarrollo económico en lo general, de manera singularmente sensible.

Se podría referir sin temor a yerros, que en diversas áreas de la entidad veracruzana que desafortunadamente son de las más pobladas de nuestras tierras, el temor ante los elevados rangos de inseguridad que se confirman con frecuentes balaceras, asaltos sin fin, levantones y secuestros, así como una interminable cadena de ejecuciones y extorciones, constituyen insalvablemente el más significativo factor que, incuestionablemente, ha quebrantado el ya de por sí lento desarrollo empresarial en numerosos municipios de norte a sur de la Entidad.

Aquí, en éste mismos espacio de comentarios, por décadas se ha sostenido que el origen del liderazgo en una colectividad, mismo que dio curso al otorgamiento del mando y la creación del Gobierno, lo fue en el pasado la urgente necesidad de las tribus para defenderse de los depredadores, grupúsculos ubicados para ese entonces en los ámbitos del salvajismo que robaban, asaltaban y violaban,  que vivían precisamente del despojo a diestra y siniestra, sin  más ley que no fuera la de obtener lo requerían por conducto del exterminio.

Pero tal pareciera que a los gobernantes actuales se les olvida que la primera obligación de una autoridad es evitar que, por vía de la violencia delincuencial, se despoje a la colectividad ya no sólo de sus bienes materiales, sino inclusive de la propia vida.

Sólo apegados a la ley y con el crecimiento correctamente ordenado social y económicamente, se puede lograr transitar por una sociedad que siempre aspira hacia mejores niveles de desarrollo en los senderos de la tranquilidad y la productividad, lo que nunca será posible de obtener si los índices delincuenciales se mantienen en rangos que dan origen al colapso del esfuerzo colectivo, lo que se registra paralelamente a la carencia de fuentes de empleo y quebrantamiento en lo general.

Ante tales panoramas que se reflejan en los marcos de la velocidad de las nuevas redes de comunicación, las cuales,  todo lo ven y todo lo difunden, se antoja hasta infantil referir que existen tendencias de menores rangos de inseguridad en tierras veracruzanas, hecho que por hoy se contradice ante el miedo y angustia que por la violencia priva entre todos los sectores de veracruzanos, escenarios de terror que constituyen nuestra realidad dolorosa y angustiante… Ahí la dejamos.

Atenderé sus puntos de vista en

alfredo.rios1947@icloud.com

 

 

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