Burladero

¡Mexicano soy!

La desigualdad en muchos países aumenta la ira de las clases más desprotegidas que aunado a la ignorancia, carencia de educación y valores genera el caos y muerte.

El recuento hasta esta noche asciende a 91 muertos por la explosión en Hidalgo.

Lo que todos los mexicanos presenciamos desde el pasado viernes, día de la explosión en Tlahuelilpan, municipio de Hidalgo, será un trauma que no se superará en décadas y no será un estigma de muerte que solo llevaremos los mexicanos sino lo llevará presente toda la humanidad.

No creo que haya antecedentes suficientes que superen lo que presenciamos al ver inmolarse a decenas de personas, que locas de euforia se bañaron en gasolina a sabiendas de lo que sobrevendría y aun así, quisieron morir.

Las redes sociales promovieron la tragedia al grado de que el morbo se quedó corto en las mentes de muchos mexicanos. Sacó a relucir lo peor que tenemos muchos de los mexicanos contra los mexicanos.

Las réplicas, millones y millones de veces, de las escenas donde se observan a decenas de personas, hombres, mujeres, adolescentes y niños convertidos en teas humanas es sinónimo de una barbarie cultural, moral y mental que ya se encuentra albergada en las mejores mentes del país. ¿Y la espiritualidad?

Leer en Facebook, Twitter y cientos de portales de noticias las burlas hacia seres humanos víctimas de su corta ambición, de su precariedad económica y de su pereza mueve al pánico mental.

¿En qué clase de seres humanos estamos convertidos los mexicanos?

¿Burlarse de un quemado, un decapitado, un ejecutado, de un torturado de forma pública u oculta en las redes sociales nos convierte en seres más valientes? ¿Nos volvemos mejores seres humanos al difundir la muerte en todas las formas de expresión? ¿Nos convertimos en valientes, personas admirables o causamos asombro al difundir escenas de sangre, descuartizados o torturados?

Quizá nosotros los periodistas, mensajeros de noticias, más malas que buenas hicimos del delito una apología.

Lo grave es que las redes sociales multiplicaron de forma exponencial estos hechos al grado que millones de mexicanos, en lugar de estar pensando en producir, ser mejores hombres para sus familias y para ellos mismos, solo se encuentran a la espera del próximo video, fotografía o texto sobre el mal, para replicarlo millones de veces, sea verdad o no.

Si pudiéramos contabilizar las horas laborales perdidas por millones de mexicanos en edad productiva a causa del mal uso del teléfono celular en los centros de trabajo nos espantaríamos.

¿Y una pregunta que me hago a mí mismo es la siguiente: ¿con el uso que le doy a las redes sociales y a las nuevas formas de comunicación he sido mejor persona, mejor ser humano?

Y la siguiente es: ¿Con el uso que le doy a lo que comunico a través de internet y redes sociales he contribuido a que mi entorno, la gente que me rodea, me lee y recibe mis pensamientos sean mejores?

Y muchos después de recetarse una decena de memes, aun van a la iglesia.

 

 

Infonavit revisará 160,000 créditos hipoteciarios ‘impagables’

Anterior

Emite PC nueva Alerta Gris por frente frío número 30

Siguiente

Te puede interesar

mas en Burladero