Burladero

Los ataques y banalidades en redes sociales

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Considero que hay varias ventajas en hacer periodismo en internet y sobre todo en redes sociales.

Como editor de diarios impresos durante muchos años, existió de mi parte resistencia a migrar a las plataformas de la web y posteriormente a redes sociales. Me resistí al masivo compartimiento de la información. Me resistí a dejar atrás ese tesoro periodístico llamado exclusiva cuando vi que la noticia de cualquier tipo era compartida por todos y en todos sitios.

E inicié el cambio a la nube. Hoy que me dedico por completo a publicar cuanta información cubro a través de internet y redes sociales puedo expresar que existen ventajas y desventajas a las cuales he tenido que adaptarme, no sin ello aceptar que he cometido un sinfín de errores en mi evolución profesional.

Una de las grandes ventajas de escribir en la web y en redes es que no tengo limitaciones: Puedo publicar los textos del tamaño que yo quiera (pero que lo lean todo ya es otra cosa). Puedo publicar las fotografías que yo quiera sin preocuparme por limitaciones de espacio y eso me gusta mucho porque una fotografía dice más que cien palabras y lo principal, la noticia no tiene limites de difusión porque puede ser leida aquí, en la entidad, en el país y en cualquier parte del mundo y por cualquier persona que solo tenga una computadora, una laptop o un Smartphone, porque hasta eso, los traductores facilitan la comunicación entre pueblos. Ahí es donde se entiende el concepto de aldea global.

Acostumbrado a corroborar noticias una y otra vez con la finalidad de dar una información lo mejor redactada, lo mejor estructurada y mejor corregida tuve que dejar gran parte de ese estilo de trabajo para cambiarlo por la inmediatez.

Hoy en día me doy cuenta que existen noticias que, si no las doy casi de inmediato, dentro de 15 minutos, esa nota ya no tendrá interés periodístico y es más quizá ya ni tan siquiera sea fiel portadora de la verdad. Recordemos que antes el periodista reporteaba y escribía notas para ser publicadas el día de mañana, hoy escribe sobre la marcha de la misma noticia. Antes escribía en tiempo pasado, es decir se refería a una noticia ocurrida ayer, hoy se refiere a una noticia ocurrida hace unos minutos o que está ocurriendo, es decir, que el reportero la va pasando conforme está transcurriendo el hecho que cubre.

Actualmente escribir para un portal de internet o publicar en redes sociales ha provocado muchos cambios, en aras de la inmediatez, de ganar ciberlectores a los otros portales. Se ha sacrificado veracidad, redacción y corrección de la noticia. Lo que digamos en este momento en 5 minutos habrá cambiado.

Sus ventajas son principalmente que el periodista goza de una interactividad fantástica. Un reportero en campo que está difundiendo en vivo una noticia que está sucediendo gana decenas, cientos y miles de lectores en ese momento, pero también esa noticia es efímera porque el lector continúa buscando y se va a otro tema y a otro y al siguiente.

Pero el lector se convirtió en el quinto poder si es que el periodismo puede considerarse en este momento, un cuarto poder, porque tiene la ventaja de interactuar con el periodista, analizar lo que está difundiendo casi en tiempo real, criticar el trabajo periodístico, corregirlo y además también enriquecerlo con mayores datos informativos y eso es lo valioso siempre y cuando los lectores se conduzcan con buen juicio y crítica. Cuando el ciberlector comienza a denostar, a insultar o a ser beligerante por el simple hecho de querer destrozar el trabajo periodístico sin razón alguna es cuando el periodismo pierde su esencia y razón de ser. El lector debe tener presente que el periodista es un mensajero, transmite noticias de todo tipo con fuentes informativas en la mayoría de los casos.

En muchas ocasiones el lector espera que el periodista se dedique a denostar, insulte o difame a quien se tiene en la mira y si no lo hace entonces pasa a ser un vendido, corrupto o vende notas y es entonces en que si el lector se precia de ser una persona analítica y pensante también debe primero investigar si tiene razón su crítica, si tiene razón en insultar al periodista y calificarlo de corrupto o solo sus ataques están basados en su personal odio social.

Tenemos grandes herramientas en la internet, hay un universo de sabiduría y conocimiento gratuito. Antes para tener conocimiento de cierto tema había que irse a varias bibliotecas y leer y leer libros y libros para medio salir informado y hoy basta escribir una pregunta y aparecen miles de lugares que le brindan a uno conocimiento.

Sin en cambio hoy en día, estas herramientas se están convirtiendo en un enemigo propio. Nos hemos vuelto adictos a redes sociales donde pasamos horas y horas destrozando la vida del vecino, del funcionario, del alcalde, del diputado, del presidente de la República, y cuando lo tenemos en frente solo nos limitamos a saludarlo sin lanzarle reclamo alguno, pese a que en redes sociales algunos son cabecillas de grupos de quieren destrozar a alguien.

No sé si existen en este momento evaluaciones sobre las horas productivas perdidas por millones de mexicanos que pasan horas y horas en redes divulgando banalidades y como bien dice una columna de José Miguel Cobián Elías, quien transmite un mensaje sin comprobar su veracidad solo se limita a decir: “Así me lo enviaron” y con ello cree que se lava las manos, evade la responsabilidad de difundir una mentira o se “amarra el dedo”.

Vemos videos de chistes, memes, burlas a medio mundo y nos pasamos el rato (y esos ratos se vuelven horas) divulgando y divulgando pura frivolidad y tonterías. Entonces mi pregunta es: ¿La tecnología nos está haciendo mejores mexicanos? ¿Somos mejores seres humanos con tanto avance en informática y comunicaciones?

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