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Chárvaka

La filosofía se dictó primero en sánscrito. Jainistas, budistas e hinduistas difundieron lokaiata Barjaspatia-Sutra pensamiento del siglo VI a.c. donde Chárvaka Muni muestra que no existe alma, karma y reencarnación. Apartado de dogmas védicos descubre lo fortuito y cambiante del mundo, da cuenta que la humanidad debe suprimir el sufrimiento y ser feliz. El séptimo verso (de once) del Sarvadarsana Sangra de Brijaspati enuncia: Mientras vivas, sé feliz, endéudate y toma ghī (mantequilla clarificada). Después de que el cuerpo se convierte en cenizas ¿desde dónde va a volver? Estos versos denuncian los beneficios financieros que consiguen los sacerdotes en las funciones religiosas. Los chárvakas saben que la buena vida es la ruta de realización personal, sólo existe el mundo material y nada más, no hay alma, cielo ni infierno. En la obra de teatro Prabodha-chandrodaya (“la salida de la luna del intelecto”) se demuestra la calidad del ateismo desde tiempos muy remotos, y que el eurocentrismo, como todo, se quiere atribuir la doctrina atea como aportación suya al desarrollo de la conciencia humana. El chárvaka se clasifica lo mismo que el budismo y el jainismo, materialista y ateo. El texto Tatúa Upaolava Simha (“el calamitoso león de la verdad”) de Jayarasi Bhata (siglo VI d.c.) desmantela las religiones en forma escéptica e indiferente. Cuando el pensamiento de Chárvaka llega (muchos siglos después) a Europa en el siglo XVII y XVIII desbarata el falso argumento que todos los seres humanos sienten la absoluta necesidad psicológica de creer en un dios. Se puede decir que los chárvakas tenían en la más alta estima la verdad, la integridad, la coherencia y la libertad de pensamiento.
Mádhava Acharia (siglo XIV) dijo que los chárvakas proclamaban que no debemos preocuparnos por el todo puesto que no tiene sentido; que las maravillas de la naturaleza no las hace un dios sino que, simplemente, suceden; que no hay dioses ni vida después de la muerte; y que si hay algo es el infierno causado por el dolor y la frustración naturales y se pregunta “¿Pero cómo podemos atribuirle al Ser Divino el darnos la suprema felicidad cuando tal noción ha sido destruida por Chárvaka, la gema cimera de la escuela ateísta, el seguidor de la doctrina de Brijaspati?” la mayoría de los seres vivientes viven de acuerdo al conocido refrán: Mientras la vida es tuya, vive feliz; Nadie escapa del ojo buscador de la muerte: Cuando una vez que nos quemen esta nuestra estructura ¿Cómo harás que regrese? Chárvaka afirma que es ignorancia creer que el espíritu es diferente del cuerpo y añade que hay tantas razones para obtener recompensas en la otra vida como para obtener frutos de un árbol que flote en el aire. Los chárvakas saben que las religiones engañan a la gente al dar realidad a criaturas de su propia imaginación y afirman que la vida ascética es un desperdicio vital. Contra el miedo al castigo afirman que es un engaño más porque pretenden las religiones un sistema de justicia superior en el mundo. Ni siquiera los que realizan dichos rituales a Dios creen en ellos porque si realmente creyesen en los cielos la gente se sacrificaría a sí misma (cosa que nunca sucede) para llegar de manera rápida y expedita a tales paraísos celestes. Para finalizar la nota no es necesario destacar lo adelantado de los Chárvakas que XXVI siglos atrás de nosotros escribían en la India, en sánscrito en el Naishadhïia (17,42) “Desconfía de los hombres que restringen a las mujeres debido a la envidia [o los celos]. Tanto los hombres como las mujeres tienen pasión, pero las restricciones sólo se aplican a las mujeres”

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