Al Estilo Mathey

La mexicana alegría

Buen día apreciado lector:

Ruego al Creador amplíe su generosidad para con todos y nos traiga mejores oportunidades de vida con el nuevo año; que tengamos suficiente salud, la adecuada solvencia económica y la sensibilidad necesaria para compartir en armonía los espacios que habitamos y deambulamos.

De este tema que hoy le comento, quisiera fuera como las oraciones del Papa: urbi et orbi, de la ciudad hacia el mundo y ser escuchado.

Porque por estos días no sólo el maldito virus del Covid nos está diezmando, hay otro también muy grave, hasta tradicional pero menos escandaloso, aceptado, tolerado y festejado a conveniencia casi por todos los mexicanos como es el alcoholismo y no sabemos ni vemos qué están haciendo los gobiernos para remediar esta lacra que TODOS los gobiernos fomentan.

Jóvenes, casi niños, adultos y mujeres, ¿a quién no le gusta echarse su alipus cotidiano?; “quien no llega a la cantina exigiendo su tequila y exigiendo su canción”, narraba José Alfredo Jiménez y con el pretexto del dolor de la ingrata “que me sirvan de una vez pa todo el año”.

Así, la mexicana alegría fomentada por abuelos y padres en el hogar, en el cine y las canciones mexicanas nos ha vuelto uno de los pueblos más alcoholizados del mundo con todas las infames consecuencias que de ahí se derivan sobre todo en los jóvenes.

Accidentes automovilísticos, asesinatos involuntarios o imprudenciales, disolución de matrimonios, separación y mal ejemplo a los hijos, pérdida de la libertad y del empleo, exhibicionismo, degradación de la persona y tantas y tantas situaciones que afectan a las familias y los gobiernos federales y estatal no actúan para solucionar el problema.

Hace falta, pero ya, que obliguen a los empresarios alcoholeros a que se tienten el corazón y a aportar cuotas formales para construir centros de rehabilitación especializados para rescatar a todas esas piltrafas humanas que ellos con su producto han provocado.

Tal vez con una mejor legislación al respecto y una consulta entre la población se podría encontrar una solución adecuada, porque quien se pierde en el trago, como Gabino Barrera, nunca entenderá razones. ¡Qué tristeza!

Cuide el agua y las plantas, ¡cuídese usted¡

gustavocadenamathey@gmail.com

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