Al Estilo Mathey

Amar y sufrir

Buen día apreciado lector:

En verdad que ha sido triste decirle adiós al Príncipe de la Canción, pero hablar de José José, es recordar los años de la secundaria en el Colegio Guízar y Valencia de Catemaco, cuando de alguna radio vecina llegaba hasta el salón de clases su voz y su Nave del Olvido.

Es hablar de Catemaco, ese verdadero paraíso que tanto amó y donde se casó con Anell en 1976, en la palapa del mágico y atractivo restaurante La Ola, al pie de la encantadora laguna, paraíso despreciado por los gobiernos estatales y federales que pudieron haber hecho de los tuxtlas y Veracruz, La Meca del turismo.

Es también recordar los inicios de los años ochenta cuando en cierta ocasión el reportero acompañó a la ciudad de México a un evento, al jefe de prensa del gobernador, mi amigo Cecilio García Cruz.

Eran cerca del mediodía, subimos las escalinatas del Hotel Del Prado, en Juárez frente a La Alameda; atravesábamos el mezzanine rumbo a la administración, cuando de un costado surgió una voz que llamó nuestra atención:

-¡Cecilio!, ¡hermano!

Era un muchacho flaco, de pelo ensortijado que vestía traje blanco.

-¡hermano, ven!, insistió

-¡Es José José!, me dijo Cecilio, quien se llevaba con el famoso cantante a quien meses antes conoció cuando laboraba como jefe de corresponsales en Televisa.

Nos acercamos a su mesa donde convivía con dos bellas mujeres y se le notaba ya enfiestado.

-Mira, mis amigas…, como ven sólo son dos, una pa’ ti y la otra pues para mi, para tu amigo ni modo, no hay.

Y sí, hablar de José José es hablar de canciones, nostalgia, amores y sufrimientos, pero también del chupe. ¿Quién no llega a la cantina exigiendo su tequila y exigiendo su canción?, nos cantaba José Alfredo Jiménez.

Fue la cultura que se endilgó al pueblo desde los años cincuenta a través de las películas mexicanas de aquellos tiempos. Ojalá el nuevo gobierno emprendiera una buena campaña de difusión para combatir esta terrible enfermedad que separa familias.  Por cierto, gratos recuerdos ayer domingo en el “Deportivo Quirasco”, con la inauguración del torneo de la Liga Escolar Permanente Infantil y Juvenil de Futbol; el deporte es uno de los mejores remedios para  evitar y combatir los vicios. Ahí estaba, como toda su vida, el gran fotógrafo de Gráfico de Xalapa, Angel Luis Ceja García, respetado, admirado y muy querido en el gremio.

gustavocadenamathey@hotmail.com

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