TRAGEDIA ORIZABEÑA

*De Carlos Fuentes, al perder un hijo: “Qué injusta, qué maldita, qué cabrona la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos”. Camelot

 La noticia, como todas las noticias cuando son malas, vuelan. Quien esto escribe estaba a punto de abordar el avión de retorno del aeropuerto Adolfo Suárez-Barajas-Madrid, cuando vi el video de los padres agraviados, un matrimonio que alertaba del crimen por policías de Orizaba de dos de sus hijos, que fueron arteramente ejecutados. El video impactaba, el rostro de la madre y el padre, de impotencia, narrando los hechos como los vivieron porque fueron a las puertas de su domicilio, laceraba la piel de quienes lo escuchábamos. Las redes comenzaron a trabajar, se propagó como reguero y ya eran miles en unos momentos condenando el crimen y pidiendo no se desvirtuaran los hechos. 11 horas después, al aterrizar en Ciudad de México ya había suficiente información. Supe en esos momentos que el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares ya estaba enterado y ponía manos en el asunto, como luego lo corroboró el mismo padre, un profesor muy querido y estimado, Román Pérez Martínez. Un amigo me llamó desde alguna parte del estado de Sonora, lo conocía, y estaba adolorido. Y conocía a los hijos.

 

LAS REDES SOCIALES

 

Las redes sociales hacían su trabajo. Trascendía que el fiscal Jorge Winckler Ortiz había iniciado la operación para no solo detener a los policías implicados, conocer la verdad porque la verdad, en este y en otros muchos casos, nos hará libres. Los sabuesos de la Fiscalía de Córdoba y los alrededores reunían pruebas, los peritos forenses en el lugar del crimen. La autoridad municipal al principio intentó defenderse, eran indefendibles, tenían a toda la población en contra, de 17 mil tuiters o mensajes, no había ninguno a favor de ellos, pedían la caída del director de Gobernación y del alcalde, y se fueron hasta administraciones pasadas, el pueblo estaba no solo enardecido, estaba muy adolorido, enlutado por esta tragedia a los hermanos, Ernesto y Román, que quién sabe si estaban en el momento equivocado o en el lugar equivocado, aunque eso no podía ser porque era a las afueras de su domicilio. Hay varias versiones, lo bueno del caso es que jamás se victimizó a las víctimas, como luego suele ocurrir, desde el principio se vio que eso sonaba a un ajusticiamiento, no a una confusión, y serán las autoridades quienes decidan qué ocurrió y cómo ocurrió.

 

CORRIAN LAS HORAS

 

Al correr de las horas y los momentos, los noticieros nacionales tomaron el asunto, se volvió nacional. Ciro Gómez Leyva dio una explicación muy exacta y muy sensata de cómo habían sido liquidados, tomando la versión y el video del padre, y de la madre, una mujer adolorida a la que no le permitieron abrazar a su hijo cuando agonizaba tendido en el  pavimento. De México a quien esto escribe llamaron algunos colegas, querían información palpable. La noticia impactaba en los escenarios de las televisiones y la radio y los periódicos. Perder un hijo es terrible. Pero perder dos hijos al mismo tiempo, y por violencia inutil, es algo que no se le desea a nadie, se quejaba el padre Ramón Pérez Martínez, un profesor muy querido y respetado y bien reconocido como mentor. Prueba de ello es que para el día lunes los maestros irán a una marcha a pedir justicia y que la verdad llegue al fondo. Han también quienes han querido tomar partido, los diputados de Morena ahí anduvieron en una rueda de prensa pidiendo la caída del director de Gobernación.

 

LA CAIDA DE HEREBIA

 

Los seis policías fueron vinculados a proceso por dos años, en espera del juicio y la sentencia definitiva, la gente se molestó por los dos años, pero es el Nuevo Sistema Penal que así lo dictamina. Vendrá el juicio y les esperan muchos años tras la cárcel. La caída del director, Juan Ramón Herebia, era inevitable. Las baterías apuntaban a solicitarle renunciara o pidiera un permiso, licencia no, porque esas son para cargos de elección popular. Así lo hizo ante el silencio a un lado del alcalde, Igor Roji López, que la gente se preguntó a qué se sentó en esa renuncia si ni habló, cuando debió haber sido el alcalde el que anunciara el permiso concedido por 90 días a quien fue, primero, director de Tránsito por 4 años, y luego director de policía por 5 años. Él señala ser inocente, solo tiene una acusación de la madre de que movió los cadáveres, cosa ilegal, y el padre ha pedido ayer (El Mundo Orizaba/Expediente3) que ya no regrese, y le agradece al gobernador Yunes Linares lo que operó y atendió, porque se supo que no solo le llamó, estuvo pendiente de ellos al igual que el alcalde Igor, quien una mañana les visitó a externarles el apoyo del Ayuntamiento.

Historia terrible. Un pueblo enlutado verá un domingo el desfile de Día de Muertos, donde se esperan protestas. Son las tragedias que nos ocurren y que nunca debían ocurrirnos. Se hará justicia, sin duda, Winckler Ortiz es una gente de justicia, le conozco, y debe saberse la verdad, al menos comunicarla a la familia, saber el por qué les dispararon cuando no tenían armas y estaban inertes, en manos de la policía que son quienes deben cuidarnos, no abatirnos. Qué descansen en paz, Ernesto y Román, y resignación a los padres y a los hijos y a la familia completa, y a los amigos que les querían.

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