Acertijos

LOS SEIS EN CAPILLA

*Un político pobre es un pobre político. Camelot.

Cuando las cosas iban bien, cuando los vientos soplaban a favor, uno decía, por ir al argot y lenguaje beisbolero del presidente, que había de estar embasado en cualquier juego. La vida es la ruleta en que apostamos todos, decía el gran José Alfredo Jiménez. Lo mismo ocurría para las desgracias, uno se quería salir de ese top ten donde los embasados pueden ir a la cárcel o al destierro. En el sistema político mexicano siempre se encontraron culpables. En un sistema tan corrupto como el nuestro, era imposible que cualquier funcionario llegara a ocupar un cargo de Gabinete y no saliera con las manos manchadas. No había impolutos en ese juego. Todos le pegaban al erario, porque la vida así es, de oportunidades para las tranzas, bailaban al ritmo del viejo axioma: el que no tranza no avanza. Era común esa práctica. Toco el tema porque en el sexenio más corrupto de toda la historia mexicana, el de Peña Nieto, ahora la 4T y la Fiscalía tienen embasados a seis de los prominentes personajes. Lidera el de Pemex, Lozoya, y ahora le sigue la encumbrada Rosario Robles (No te preocupes, Rosario), de quien el presidente AMLO ahora quiere justificar y la valora como un ‘chico expiatorio’ en ese maremágnum de saqueo a que sometieron al país, Peña Nieto y sus compinches. Rosario algún tiempo fue aliada de AMLO, jugaban en ese mismo equipo que, en aquel tiempo, eran como el Barcelona de Messi, campeonísimo, hay una foto que se exhibió en estos días en la tele, donde se ve a Rosario flanqueada por AMLO y por Cuauhtémoc Cárdenas, una tercia que no mataba ningún póker. Luego, la mujer de Ahumada se aburrió de esa vida y cayó en brazos del mayor corruptor de la historia, Enrique Peña Nieto, se fue loca de contenta con su cargamento y terminó creando una llamada Estafa Maestra, que su nombre lo dice todo, donde involucraron  un poco más de 50 empresas para entrarle a los cochupos y lavados de dinero.

AUN HAY MAS

Con Lozoya y con Pemex, regresaron a los tiempos de Jorge Díaz Serrano, un director de la petrolera encarcelado en tiempos de Miguel de la Madrid. Díaz Serrano ubicó a México, en aquellos tiempos de administrar la abundancia de López Portillo, como el cuarto productor de petróleo en el mundo. Vivíamos en Disneylandia. Cayeron los precios y él cayó del barandal del senado, donde lo llevaron a un juicio político para desaforarlo y mandarlo a la cárcel. En aquellos años se rumoraba que sus secretarios pedían dos millones de pesos por hacerles una cita con el director de Pemex. Eso mismo comenta ahora con Lozoya, el periodista Raymundo Riva Palacio, en su columna de El Financiero: “Varios inversionistas mexicanos y extranjeros se han quejado en los últimos meses de abusos por parte de mandos en Pemex. Funcionarios federales dijeron que el secretario de Energía investigó denuncias de que uno de los colaboradores más cercanos a Lozoya le pidió siete millones de pesos a un empresario petrolero mexicano para conseguirle una cita con el director de Pemex. Otro caso se dio el año pasado, cuando representantes de una empresa petrolera texana estuvieron en Pemex para preguntar detalles sobre la Ronda Uno de la reforma energética. Les pidieron 20 millones de dólares… Los petroleros se negaron y dejaron de interesarse en los campos que se pondrían a subasta meses después”.

Hay otros más, en la mira están, Pedro Joaquín Coldwell, secretario de Energía, el de Economía, Ildefonso Guajardo, que llegó como Julio César cuando cruzó el Rubicón, después de haberse fajado bien y bonito con los pupilos de Trump, para sacar el nuevo Tratado de Libre Comercio. Y a esa lista le falta el más avanzado de esos alumnos, Gerardo Ruiz Esparza, a quien la revista Proceso llamó: Esteta de la corrupción. A ese hombre, que fue secretario de SCT no necesitan rascarle mucho, el rey del socavón dejó hoyos por todos lados y dicen los enterados que vive en Paris sus años sabáticos gastándose todo lo que le hurtó a los mexicanos. Fiscal Santiago Nieto, presidente AMLO, vayan por ese, ese tiene mucho que devolver y AMLO debía hacer lo que hizo el gobernador Yunes a su llegada a la gubernatura de Veracruz, que devuelvan parte de lo hurtado, que eso es mejor que los tengan en Almoloya.

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