LA VISITA A AMLO

*En la vida y en la política, como en el ajedrez, a veces hay que ofrecer tablas. Camelot

 La comitiva presidencial de Donald Trump llegó al war room del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador. A la calle de Chihuahua. Hecho que ocurrió hace unos días. Se portaron bien, dicen las crónicas y los noticieros que veo por la noche, a 1200 kilómetros de mi aldea, es decir aquí en Mc Allen, en Univisión. Mike Pompeo sonrió como el payasito de Enrique Guzmán, y el yerno y la poderosa mujer del Home Land, la seguridad nacional, la que separa a los niños pequeños de sus padres en la frontera. El Ruso Andrejovicht, a través de su intérprete y secretario de Relaciones Exteriores, el carnal Marcelo Ebrard, fijaron las líneas de fuego. Dijo el presidente nuestro que le envió puntos de acuerdo al presidente Trump, que dará a conocer en cuanto aquel lea la carta, que no es carta de Eufemia. Para que no quedara duda de cómo será su gobierno, austero, republicano y eficiente, las fotos con los Yankees enviados especiales, siempre estuvieron presididas por dos cuadros señeros del gran Benito Juárez, por lo que pudiera ofrecerse. Ojalá y Amlo le hubiera enviado aquella frase del gran JFK: “Recordemos que, en el pasado, aquellos insensatos que buscaron el poder cabalgando sobre el lomo de un tigre, terminaron en sus fauces”.

 

A PARIR CHAYOTES

 

Si el Ruso presidente se ha fijado un sueldo de 108 mil pesos, y amenazó que nadie puede ganar más que él, como estrella del rock and roll, presidente de la Nación, aquello se convertirá en un galimatías. Muchos, sobre todo los funcionarios de otro poder, dicen que le atore como quiera, que ellos, los Magistrados, los Ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no se van a bajar nada. Y uno de ellos, trasciende en las redes sociales, gana 651 mil pesos Si el presidente quiere vivir en la austeridad, que él lo haga, ellos no, se embuchacan como 400 mil pesos al mes más lo que se acumule. Todo porque leo que Ernesto Zedillo and Procter and Gamble, expresidente que no aceptó la pensión del gobierno, la OEM (Organización Editorial Mexicana), husmeando entre los archivos del Banco de México le encontró que goza de cabal salud con una pensión de 102 mil pesotes, por el tiempo que allí laboró. Está en los parámetros que marca AMLO, aunque esto es de pensiones.

 

LAS TELEVISORAS EN ESPAÑOL (CON RAUL PEIMBERT)

 

En Estados Unidos, ándese dónde se ande, uno suele conectarse en los hoteles por las noches a las televisiones en español, cuando el idioma languidece y el huamachito florece. Solo hay dos que marcan la pauta: Univisión y Telemundo. La primera es asociada de Televisa. La otra de NBC. Este año fue Telemundo la que obtuvo los juegos del Mundial, la exclusividad que solo se da a quienes llegan con la chequera abierta, 600 millones de dólares por los dos Mundiales: 2018-2022. Pero uno no deja de sorprenderse que México ha sido semillero de conductores y artistas y comentaristas deportivos o de programas de entretenimiento. Están todos ahí los que alguna vez pasaron por Televisa o TV Azteca, a todos se les abrió una buena fuente de trabajo porque, además, ganan en dólares, y ganan muy bien. Alguna vez de hace tiempo, en Mc Allen encontré en el hotel Casa de Palmas, un bello hotel que sirvió de paso de carretas y que vive desde la época de Pancho Villa (Oye tú, Francisco Villa ¿Qué dice tu corazón?), hotel de poco más de cien años, al gran comunicador Raúl Peimbert. Yo andaba en la fiaca, él andaba en la chamba cubriendo las inundaciones a través de Univisión. Logramos saludarnos de a rapidito, porque  iba ya con micrófono en mano a cubrir ese siniestro y a la puerta lo esperaba su unidad de control remoto. Otra vez en la elección del pelos de elote, Donald Trump, coincidimos en Washington, pero Peimbert andaba en lo suyo, comunicando para Univisión (y yo mero reportando para XEJF y Crónica de Tierra Blanca, desde afuera de la misma Casa Blanca, en  el hotel Hay Adams, donde se juntan los comentaristas del mundo, pues desde esa azotea hotelera las cadenas alquilan el sitio porque es la mejor toma de la Casa Blanca, ya luego bajan a meterse unos pegues en el bar Off the record, lo hicimos también y de allí nos fuimos a cenar con el Perry Mason de la abogacía, Jorge Reyes Peralta, que disparó la cena en la Taberna del Alabardero, un restaurante picudo de 17 mil tenedores, totalmente español, hasta me sentía en Andalucía) y no pudimos más que comunicarnos por WhatsApp. Peimbert es nuestro orgullo de paisano encumbrado. Gran comunicador veracruzano, alguna vez, cuando ese barco se hundía en las comunicaciones, fue llamado de urgencia por el gobernador de las estrellas, Miguel Alemán Velasco, a cubrir la cancha de la oficina de Prensa, hoy llamada Dirección General de Comunicación Social, y Raúl la cubrió como los franceses en el Mundial, con puro éxito.

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