LA PRIMERA Y LLEGAMOS

*La vida es una sombra que camina, un pobre actor que en escena se arrebata y contonea y nunca más se le oye. Es un cuento que cuenta un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada.” Macbeth Enrique IV. Camelot

 

Son los primeros teclazos de un Año Nuevo que llega. La Nochevieja queda atrás y yo no olvido el año viejo, porque me ha dejado cosas muy buenas, diría la canción findeañera. Rolo por Veracruz, con el atardecer llegué y para sorpresa de muchos la mugre autopista de Capufe, el 31 por la tarde, estaba limpísima del flujo de automóviles. El músculo descansa. Hay buen calor, contra lo que se presagiaba que el fin de año entraría otro frente frío, pues por Boca del Río y Veracruz no ha llegado. Suelo pasar aquí algunos fin de año, cuando vivían mis padres, Gloria y Enrique, aquí nos concentrábamos en Vía Muerta, todos, ahora lo hacemos sin ellos, pero su recuerdo está en esa mesa donde unos 20 nos reunimos a la Cena, como lo hace todo México. ¿Qué sacarle de bueno al año que se fue? En esos temas, encontré a Borges: “De tanto perder aprendí a ganar; de tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo. Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo. Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré. Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo. Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía. Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda. Traté siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome). Hago solo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran. Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido. Aprendí que en esta vida nada es seguro, solo la muerte…”.

POR PLAZA AMERICAS

Circulo por la zona de Plaza Américas, los comercios comienzan a cerrar a las 6 de la tarde, los empleados tienen que cenar entre los suyos. ¿Qué observas cuando escribes?, preguntó hace nada un lector. Observo, cuando paso en la calle, como ahora mismo lo hago en la Rotonda de los Voladores de Papantla, a una madre indígena con unos tres críos, dos niñas humildes y muy pobres, pidiendo limosna, y me acuerdo de Rosa Montero, cuando escribió: “Como en el cuento del mercader árabe que entró en una ciudad un día de mercado y le dio a un mendigo dos monedas de cobre. Al irse, horas más tarde, se lo volvió a cruzar, y le preguntó qué había hecho con el dinero. El hombre contestó: “Con una moneda compré un pan, para tener con qué vivir, y con la otra una rosa, para tener por qué vivir”. Pues eso. Observo, si paso por un OXXO, a la gente comprando y a las empleadas atendiendo, también observo alguna librería y me remonto al libro que ando robándole a las horas el sueño, el de Paul McCartney, una joya de mil páginas escrito por Philip Norman, un libro que todo aquel que adoró a Los Beatles, debe leerlo. Y también recuerdo de los libros, lo que en las Conversaciones con Adolfo Bioy Cásares, Borges le comentó: “Uno cree que ha de haber muchos libros como ‘Las mil y una noches’, pero no los hay. Los buenos libros han de venir al fin de las literaturas: son la destilación de muchos libros anteriores, de muchas literaturas. Ha de haber habido muchos libros de viajes para llegar a ‘Simbad”. Y también observo, a la gente pobre que sufre este fin de año y recuerdo que, entre las cosas que Dios no puede hacer, Tomás de Aquino destacaba que no podía “encolerizarse ni entristecerse”. Y también: “No puede hacer que un hombre no tenga alma”.

EL PRIMER DIA DEL AÑO

Circulo temprano, me levanto a las 9:30, suelo desvelarme poco y suelo no volverme ‘chupamaro’, entonces la cruda no se ensaña en mi cuerpo y me levanto temprano a dar un rol por la ciudad y a verla cómo amanece. Estoy hospedado en un park de la cadena Best Western, en el bulevar Ruiz Cortines de Boca del Río, cerca del I Hop, donde los hotcakes se subliman. No me ocurre lo que a Hemingway, que decía del hotel Ritz de París: “Cuando sueño con vida en el cielo, la acción siempre tiene lugar en el hotel Ritz de París”. Allí vivía sus días de ensueño. Los hoteles en Veracruz se han modernizado, todos, ni a cuál irle, hay lleno total y costó trabajo encontrar hotel disponible, tiene Veracruz un gran turismo de playa, estos hoteles son como todos los modernos, donde llegan las camareras y te ponen en la almohada unos chocolatines de menta antes de dormir, lo cual hace que les des las gracias. No se sufre con el agua caliente o la fría, hay algunos que para mediar la temperatura hay casi que llamar al fontanero o a un plomero, que para el caso es lo mismo. Y el valet parking acomodando los autos. Rolo por el bulevar de los Yunes, el que ChikiYunes engrandeció cuando fue alcalde de ese pueblo, por dos veces. Veo a la gente preparase, trotan algunos y algunas, el vendedor de cocos abrió su puesto temprano, para los que corren y se ejercitan, contra la costumbre de José Saramago, que se quejaba cuando lo de los ejercicios: “Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud. Pero nunca he oído a nadie decirle a un deportista: tienes que leer”. En este bulevar se ejercitaban o ejercitan los Yunes: padre, hijo y espíritu santo, ahora no los veo, solo una señora trotando y otra caminando y un señor corriendo. Me dicen que el exgobernador se dejó crecer la barba, y se debe parecer a Tom Hanks en la cinta Naufrago. Es el primer día del año, tomo unas fotos del mar y las subo a mi Facebook. Y me voy rumbo a Sanborns. Relato para mañana. Dios Mediante, como decía Denegri.
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